“Festival de las Flores”, calumnia que algo queda

8 septiembre 2016 | 13:05 hrs | Columna

Por Édgar Hernández*

 Si 300 eventos que llevaron a todos los rincones de la capital veracruzana 600 grupos artísticos en semanas anteriores en el marco de un magno festival del canto y la cultura no fueron la mejor muestra de ese anhelo veracruzano de encontrar la paz social a través de manifestaciones artísticas diversas, ya no hay más.

Y si los esfuerzo de Américo Zúñiga de la mano de empresarios, comerciantes y la ciudadanía en su conjunto –todos bajo la tutela ejecutiva de Ernesto Aguilar Yarmuch- no fueron suficientes para tender puentes de concordia y reconciliación ante la brutal crisis que vive Veracruz, ya no hay más.

Tratarle de ver tres pies al gato inventando jaladas como “cheques de hule” como pago a una agrupación local, los Sonex, huele más a grilla barata que a realidad.

Y es que no bien terminaba tan exitosa jornada artístico-cultural cuando voces, más que críticas chismosas, intentaron desacreditar lo que a las mayorías pareció un éxito.

Gacetillas inducidas denunciaron que mientras que el alcalde de Xalapa, Américo Zúniga Martínez afirmaba que el Festival de las Flores-Xalapa llena de luz, había sido todo un éxito, agrupaciones jalapeñas como Los Sonex se quejaban de la falta de ética y profesionalismo con que se manejó.

“Y es que tras terminar su concierto Sonex, recibió su último cheque por sus servicios prestados, pero cuál sería su sorpresa, que al intentar cobrarlo este lunes éste rebotó cual pelota de hule”.

Poco cuidado tuvo Sonex en aclarar que el cheque debía cobrarse no el lunes cinco de septiembre, sino al día siguiente el martes y que los 20 mil pesos por su presentación eran una bonificación por su disposición inicial de presentarse de manera gratuita.

Los músicos se quejaron además de que pese a los 12 millones de pesos que se gastaron para la realización del festival –que en realidad fueron 16 millones de los cuales 12 millones aportó la iniciativa privada-, a la directiva no le alcanzó para jabón y cloro, pues los camerinos que les entregaron apestaban a orines, lo cual resultó falso ya que no se tenían previstos “camerinos” personales o de grupo para el servicio de 300 organizaciones artísticas.

“Los Sonex –dicen los denostadores- no fueron los únicos músicos que se quejaron de la pésima organización del Festival de las Flores-Xalapa llena de luz, a su reclamo se unen también los Aguas, Soflama y Los Cojolites, agrupaciones de renombre internacional”.

¿Renombre internacional? ¿Quejas?.. Lo de Sonex –un grupo que curiosamente ha protegido y auspiciado el ayuntamiento- fue un caso aislado tras deslindarse “Aguas, Soflama y Los Cojolines”… los internacionales que citan las notas periodísticas aun no los localizan y las diversas “agrupaciones jalapeñas” quejosas se volvieron ojo de hormiga.

En fin, calumnia que algo queda de un festival exitoso, mismo que concitó a 300 mil jalapeños en busca de opciones como el entretenimiento y la cultura de cara a la peor crisis política, social y financiera que ha tocado vivir a Veracruz en su historia.

Y en lo particular habría que ver cuánta calidad existe en “Los Sonex” que se erigen como exponentes de lo mejor de cara a mil artistas presentes en el Festival que tuvo 250 representaciones teatrales y musicales, la sinfónica, el Tlenhuicani, 6 mil bailarines, Nicho Hinjosa, Belinda –otra que quieren crucificar-, las cinco mejores estudiantinas de México, etc.

Hoy, después de un largo invierno, la ciudad capital busca rehacerse, sin embargo, a alguien eso no le gusta y acude a los Sonex pretendiendo minimizar las manifestaciones de la cultura, de su esencia histórica y la imaginación de sus mejores hombres por alcanzar la tan anhelada paz social perdida hace doce años.

No es necio decir que con el Festival la Atenas Veracruzana regresó a Xalapa y si bien no se puede competir con el macro escenario cultural y de espectáculos artísticos que tiene la ciudad de México, centro histórico incluido, como tampoco se puede con el Cervantino por el monto presupuestal que permite la presencia de artistas de talla internacional, Xalapa con más de 600 eventos cubrió las necesidades artístico-culturales de Veracruz.

Hoy en el imaginario colectivo queda esa inauguración en el estadio jalapeño donde participaron mil artistas donde más de 13 mil personas cantaron y llamaron a la paz.

Habrá que insistir en que el Festival de Xalapa registró una asistencia de más de 300 mil veracruzanos que disfrutaron de 250 representaciones teatrales, magnos conciertos, espectáculos infantiles, que durante cuatro fines de semana, llenaron a la capital del estado de luz, generando un promedio de 100 empleos directos y más de 350 empleos indirectos, con una derrama económica de 50 millones de pesos.

Se promovió asimismo el arte, la gastronomía, los espectáculos de talla nacional e internacional a través de las expresiones artísticas como las bellas artes, la danza, la música, la fotografía y las diversas manifestaciones populares del entretenimiento como bailes populares, lucha libre, arte circense de payasos, mimos, cuenta cuentos y todo lo que es el llamado arte urbano.

El encuentro sirvió además para hermanar a diversas instituciones como la Universidad Veracruzana, el Instituto Veracruzano de Cultura, la Secretaría de Educación, embajadas de otros países -China, Cuba y Venezuela- y los municipios para que se sumaran a este gran esfuerzo junto con las cámaras de hoteleros, gastronómicos, turismo y diversas asociaciones civiles.

Así, el Parque Juárez tuvo dos escenarios, uno para los artistas del arte urbano, grupos de géneros populares y en el mirador se instalará un planetario en 3D con proyecciones fantásticas.

En el Parque de Los Berros se montaron espectáculos de antaño con tríos, bailes del recuerdo y manifestaciones de época. En el Barrio de Xalitic eventos de la danza y el folklore y en el Paseo de Los Lagos hubo más de 200 expositores de floricultores, artesanos y una expo venta artesanal, ahí también se disfrutó de 22 grupos de música joven veracruzana.

Y en las plazas comerciales se presentaron grupos de ópera, música de cámara, musical coral, jazz y folklore. También hubo festival en la Galería Ramón Alba de la Canal, la Pinacoteca Diego Rivera, el Ágora ´Teatro del Estado y el mismísimo estadio jalapeño.

Todo ese escenario que brindó a Veracruz el reciente festival es más que  el supuesto “cheque de hule” entregado “salvo buen cobro” a Sonex, un “grupo local” como a sí mismo se define.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo