Festejan XII aniversario de la capilla de la Santa Muerte en Orizaba

El 31 de octubre se celebra misa donde adeptos llevan ofrendas como flores, cigarros, veladoras, puros, entre otros

Foto: Especial.
25 octubre 2017 | 12:16 hrs | Emilio González

Orizaba, Ver.- Como cada año, la vivienda de Tamara ubicada atrás de la parroquia de San Antonio de Padua en el Centro Histórico de Orizaba se viste de manteles largos para festejar este 2 de noviembre el XII aniversario de la capilla de la Santa Muerte, aunque las actividades inician desde el 31 de octubre.

La Santa Muerte es objeto de culto y en ocasiones es vinculada a distintos tipos de delincuencia y personas de distintos estratos sociales que se dedican al comercio informal; sin embargo, el culto a la muerte ya existía entre los pueblos prehispánicos.

Es por eso que sus fieles seguidores festejan a la Santa Muerte con regalos, ofrendas, comida, bebidas y hasta mariachis prolongándose los festejos de la Niña Blanca hasta altas horas de la madrugada al concentrarse cientos de personas afuera del local de Tamara en donde sobresale el altar a la Santa Muerte.

El culto a la Santa Muerte cobra más adeptos en la ciudad y se propaga por el territorio veracruzano con rapidez, entre segmentos informales de la población, quienes corren la voz entre ellos de la presencia de capillas y altares callejeros que se instalan de manera  espontánea.

Para los devotos de la llamada Niña Blanca funciona otra ermita ubicada en la autopista en el trébol de Jalapilla del municipio de Rafael Delgado, Veracruz.

Tamara, encargada del centro de culto de la Santa Muerte, dijo que cumple 12 años de funcionar la capilla, y se proyecta abrir otra en el norte de la ciudad con apoyo de los devotos.

Indicó que el 31 de octubre se celebra misa con la presencia de adeptos del valle de Orizaba, quienes llevan ofrendas como flores, cigarros, veladoras, puros, entre otros.

Cada vez son más personas que creen en ella, debido a sus múltiples milagros. A la Santísima Muerte le gusta, tequila, la fruta, la cerveza, el cigarro, los inciensos y las flores blancas. No hay que prometerle una botella de tequila y luego no cumplirle.

Tanto se ha extendido su culto que muchos católicos la consideran un santo más de la Iglesia Católica, tal vez porque sus promotores se encargan de difundirla con estas características, precisamente para atraer y atrapar a los católicos más desprevenidos.