Estamos deprimidos veracruzanos

11 octubre 2017 | 10:30 hrs | Javier Roldán Dávila

A ese ritmo los candidatos tendrán que cambiar Prozac por votos

Interesante y deprimente (putama), la información que nos refiere la periodista Ana Alicia Osorio de AVC/Noticias.

De acuerdo a su nota, el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud, nos señala que en 2017 se han diagnosticado en la entidad cuatro mil 425 personas con un cuadro de depresión, mucho más que la suma de contagiados con zika, chikungunya y dengue, que en total registra 906 individuos. De infectados con tifoidea se reportan 3,100 casos y las muertes en accidentes de vehículos de motor ascienden a mil 988.

El dato no es menor, porque se podría agregar este padecimiento sicológico al segmento de enfermedades de la pobreza, como lo son los otros males infecciosos mencionados.

¿Habría otra explicación racional a este trastorno que nos genera una profunda tristeza?

Recapitulemos.

Al saqueo generalizado de las finanzas públicas estatales en la pasada administración, se agregan (algunas de las situaciones en consecuencia): la pauperización de las zonas petroleras, la falta de pago a proveedores del gobierno estatal, el despido sistemático de burócratas, la tradicional pobreza de los pueblos indígenas y demás grupos vulnerables, la falta de oportunidades para los jóvenes que aumenta progresivamente el número de ninis, la devaluación del peso y un sinnúmero más de fenómenos, como la impunidad y la inseguridad, que nos hacen percibir que el futuro ha sido cancelado.

No es descabellado suponer que la melancolía generalizada irá en aumento, porque no se avizoran soluciones inmediatas al estado de jodidez en que vivimos.

Y créanme, no es pesimismo, sólo escasez de serotonina.

*Esta es opinión personal del columnista