Esperan niños indígenas visita de Reyes Magos en Orizaba

Foto: web
2 enero 2017 | 11:59 hrs | Emilio González

Orizaba, Ver.- Los hijos de mujeres indígenas de Soledad Atzompa que cada año pasan la Navidad y fiestas de enero en las calles de Orizaba, esperan la visita de los Reyes Magos. Igual los niños de la calle que venden chicles, chocolates o piden limosna en los cruceros del Centro Histórico.

Sus padres son gente de muy bajos recursos económicos, y por ello, viajan de la sierra de Zongolica a la ciudad para ganarse unos pesos con la venta de portalitos, musgo, y rosas. Los niños visten zapatos de hule, y ropa raída. Piden permiso para dormir en el atrio de la parroquia de San José.

Sueñan los indígenas náhuatl con que Los Reyes Magos les lleven algún juguete. Ellos como otros niños de la calle no reciben obsequios el 6 de enero, pero tienen confianza en que sí les va bien en el día, podrán comprarse aunque sea una pelota.

José tiene apenas 8 años, deambula en los mercados, restaurantes, loncherías, y hasta cantinas con una caja de chicles y a veces chocolates.

María, niña indígena de Atzompa, espera el rojo del semáforo para lanzarse en medio de la fila de autos a ofrecer ramitos de manzanilla, o una limosna. Su pelo es lacio, negro y sus ojos son rasgados, viste ropa usada, huaraches de hule, pero espera en la noche el arribo de los tres Reyes Magos.

Siempre hay personas altruistas que a la media noche del 5 y madrugada del 6 de enero visitan a los indígenas y niños de la calle para convertirse en esta ocasión en los Reyes Magos para que el sueño nunca muera y la tradición perdure.