¿ESCLAVOS?

23 enero 2017 | 12:18 hrs | Columna

Por Mario NORIEGA VILLANUEVA

Donald Trump, recibirá ya como presidente de los Estados Unidos de América, a su similar de México, Enrique Peña Nieto, y ni pensar en que logrará el representante de los mexicanos, hacer desistir al enajenado mandatario del vecino país, porque el muro, ya es una obsesión para él y además, no consideramos que se tengan los cojones de hablar de tú a tú, como debe ser con ese ogro intransigente quien no tiene otro objetivo y ya lo dijo, que convertirse en el amo del mundo apoyado por Vladimir Putin, presidente de Rusia.

El empresario estadounidense metido a la política y convertido en presidente de su República, ya empezó a cumplir con sus amenazas y para empezar, firmó la anuencia para buscar la derogación del sistema de salud denominado Obamacare y ha insistido en la construcción del muro en la frontera con México y refrendado su sentencia de que serán los mexicanos quienes paguen su obsesión, cuando es más fácil propiciar, promover y concretar una reunión como la que sostendrá con Peña Nieto, a fínales de mes para buscar una solución que ni los perjudique a ellos ni menos a los nacionales que encima de todas las deudas que están pagando por caprichos de sus gobernantes, las criminales alzas a los combustibles que desataron una ola de incrementos en todo, todavía los quiere exterminar Trump, quien se convertiría como el jefe del ejecutivo federal, en un genocida.

Aunque Enrique Peña Nieto, ha hecho un eructo de demagogia con eso de que México no pagará el muro, no es igual hablar que actuar porque sabe que es un simple ratoncillo. Sin duda Trump, émulo del presidente Woodrod Wilson y su secretario de estado Robert Lansing, quienes en 1909, dijeran “no hay que preocuparnos, los mexicanos son cobardes, traidores. Lo llevan en la sangre, solo les interesa cuidar el plato de frijoles y el aguardiente que beben. Ellos mismos matarán a su Zapata y a su Pancho Villa. Los conocemos de sobra, Les gusta ser nuestros sirvientes. Ellos mismos se matarán, No saben vivir con honor y menos vivir libres. Nacieron prietos y esclavos. Nacieron nuestros.” Y ese es el concepto que tiene el ogro presidente de Estados Unidos.

Y en mucho tienen razón. Les abrieron las universidades a jóvenes ambiciosos que han entregado al país desde Carlos Salinas de Gortari, hasta el actual Enrique Peña Nieto, –Ernesto Zedillo Ponce de León, producto de un crimen, los panistas cogobernando con el PRI, el que dejó encargada la presidencia a su consorte, Vicente Fox Quesada y Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, y ahora, el ratoncito de Trump–, aunque este no estudió ni aquí ni menos allá, pero que resultó un títere para Salinas quien es el verdadero jefe de este clan.

Sin embargo, la esperanza muere a lo último y los mexicanos esperan que Peña Nieto pudiera sacar la casta y exponer los argumentos necesarios, suficientes y contundentes como para hacer que su paranoico homólogo, pueda pensar desconectando de su hígado la acción o que es lo mismo, las vísceras de su cerebro, a fin de entrar en una negociación cordial, que pueda llegar a disipar la amenaza que una y otra vez ha reiterado Trump, quien seguramente ignora las consecuencias que esta obsesión puede traer no solo para México, sino para el mundo porque también ha amenazado a otros países. Esperemos que el de allá arriba, de el don de la conversión a ambos presidentes ahora que se entrevisten y si es que Peña se da valor para exponer la situación que todos conocemos: migración y prohibición a empresas estadounidenses de ir hacia otras partes del mundo, porque no creemos que el racista presidente ignore que todas las ganancias que sus empresas tienen, van a parar a su país finalmente. Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com