Es la Navidad hasta para los que la combaten o blasfeman

23 diciembre 2019 | 8:04 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez | Jorge Miguel Ramírez Pérez


La historia parte de la Navidad, del nacimiento de Jesús. Por eso es: antes y después de Jesucristo como contamos los años.

Otras cuentas del tiempo, como las de los chinos, los musulmanes y todos aquéllos que dicen que tienen una numeración distinta; por las razones prácticas que impone la verdad, sea aceptada o no, se tienen que plegar a entender la supremacía de la visión cristiana de la vida del hombre, tarde o temprano; quieran o no.

Para nosotros, en cambio, hasta ahora, las tradiciones de los demás calendarios son inconsistencias propias de folklores que nos parecen extra lógicas.

Cada vez que mencionamos el año del calendario, para lo que sea o fechamos un documento, cualquier escrito, ratificamos que Cristo nació. Es el Rey del Universo, Señor y Salvador, hasta para los no creyentes, los que combaten a Cristo o al cristianismo, deben con su voluntad o no, vivir bajo la era de Cristo. ¡Faltaba mas!

Pocos aceptan a Cristo hoy, les avergüenza que se les tilde de pasados de moda. El secularismo, vivir en este siglo, o en cualquiera, conforme a la corriente que impere, con franco desdén a valores firmes y menos considerando valores eternos, es lo que se enseña desde la niñez.

La presión por esa religión sin Dios, que es el secularismo, con muchos dioses; es un tipo de paganismo que pretende erigir al hombre en ente autónomo, sin reglas sino las propias, o las que se puedan imaginar desde una injusta justicia, pero conveniente. Les llamamos derechos crecientes, pasar por los demás a capricho; y hacer leyes, de fantasías que se convierten en observancia obligatoria.

Lo que se prestigia hoy es el retorno a la ignorancia plena. Hasta la letra con contenido se desdeña. Todos recomiendan que escribas poco, poquito o mejor que desistas, dicen: nadie lee.

El secularismo intenta que la moda de lo que sea, se convierta en la única materia de interés como anhelaban los areopagitas del siglo I. Se quiere a fuerza, incluso con las leyes a conveniencia, que se vea el mundo en el relativismo mas empecinado, “nada es verdad o mentira, todo es según el cristal con que se mira”.

El retraso que asoma esa forma de pensar y actuar para la humanidad del siglo XXI, no solo la catapulta hasta el paganismo presocrático, sino a las cavernas pre diluvianas, a la ley del mas fuerte. Un retorno ominoso.

Hoy se obliga a afirmar lo que la ciencia y los sentidos niegan: que hay múltiples sexos diferenciados.
Planteamientos, que solo existen en las mentes reprobadas de los que tienen una fe ciega por la novedad y el estilo, al grado que a los demás, se les obliga a plegarse a esas ensoñaciones, que son una variante del ómnibus perdido, que como el de Steinbeck, pero mas bizarro, le caben todos los géneros de locura, bajo el apellido de derechos humanos.

Todas esas nuevas religiones niegan a Cristo, o le inventan discursos de odio de clases o lo rebajan al nivel de un iniciado de las artes diletantes.

Lo mas sucio que trae el secularismo ahora, es inventar a un falso Jesús, con una película que Netflix distribuye que lo presenta como un gay, un desviado, un degenerado, actualizado en la perversión de moda. Publicitan la blasfemia, porque según les debe parecer innovadora, eso es lo que dictan los infames que se solazan ofendiendo cristianos. Esa burda y maldita producción es vomitiva. Propia de los que destruyendo buscan notoriedad. A los malvados les sigue pesando Cristo y los cristianos, eso es claro.

No vivimos tiempos de paz, sino de provocación y odio.

En Europa donde nacieron las instituciones cristianas, que llamamos civilización y que aún perviven, reniegan del cristianismo, lo ven como una creencia legendaria que no aplica en la vida cotidiana de placeres. Esconden para ellos mismos la realidad, que pronto se verá dominada por la intolerancia islamista, que ya invadió la que antes era la cuna de la civilización cristiana.

Estados Unidos convierte iglesias en bares y en América latina el sincretismo se niega a emprender la retirada. La idolatría sigue vigente, la superstición es de uso cotidiano. El Asia y África dominadas por los chamanismos ateos como el budismo y las sectas musulmanas compitiendo en masacrar y reforzar la intolerancia contra Cristo y a los suyos. Ese es el panorama después de 21 siglos.

Hoy el cristianismo es la fe mas combatida.

Con todo, el hecho está allí: ¡Cristo nació en Belén de Judea!

El día, la hora y el mes preciso, no se saben, pero un día como hoy en ese lugar se partió la Historia del Hombre y nadie lo puede negar, ni los que lo combaten o blasfeman….