“Érase una vez un rey”, farsa sobre la desmedida ambición del poder

Un sofá desvencijado, pilas de periódicos y cartones, trozos de papel tirados en el suelo

3 febrero 2018 | 17:39 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver. “Érase una vez un rey” abrió la cartelera teatral de febrero de la Casa del Lago de la Universidad Veracruzana.

Un sofá desvencijado, pilas de periódicos y cartones, trozos de papel tirados en el suelo, cachivaches de todo tipo y un carro remolque de madera recrean dos tipos de ambiente: el centro de trabajo de tres pepenadores y la atmósfera del “juego de gobernantes y gobernados” que Watusi propone a su compañero Ñafle y al que pronto se unirá Sonajera.

No saben que ese divertimento, en apariencia, se tornará oscuro. Los cartelones que una de las actrices coloca en el atril del fondo del escenario da dos mensajes a los espectadores: el desarrollo de la trama, la ideología que subyace en las acciones de quienes dialogan frente al público y la historia de opresión que varios pueblos han vivido por la ambición y la lucha para alcanzar el poder y dominar.

“Genésis. Érase así en el principio” es la introducción. Dos personajes con máscaras bailan y ríen. Colocan el cartelón. Desaparecen. Los pepenadores aparecen, dialogan, describen a qué se dedican y sus problemas cotidianos. Sonajera sale de escena. Al quedarse solos, Watusi propone a Ñafle jugar que uno de ellos será rey por una semana y el otro su vasallo; al término del periodo los papeles se intercambiarán.

Comienza la “Monarquía. Por designio divino, inescrutable”. Watusi se proclama rey y Ñafle es el jefe de todas las fuerzas armadas. El rey pronto muestra su autoritarismo y se niega a ceder el poder a su compañero cuando vence el plazo que él mismo estipuló. También le encarga que le informe a Sonajera que ya no tiene permiso de ocupar el carro para recoger y transportar papeles, cartones y botellas.

La discusión surge y se origina la ruptura que da paso a la “Democracia. Del presidencialismo y la partidocracia”:

“¿Tú cuándo has visto a un presidente arrejuntando papeles? No, verdad. Mira el presidente debe velar por el que los Ñafles de su país trabajen, reciban un sueldo, paguen impuestos hijo y ya ves qué bonito es ver al presidente que vela por los intereses de su país”, le dice Watusi a Ñafle al explicarle en qué consiste el nuevo régimen.

El desencanto de Ñafle llega pronto. Emprende una campañ

a para postularse como candidato. Watusi enfurece y destruye la propaganda.

“Estoy hasta la madre del jueguito del pinche Watusi”, cuenta Ñafle a Sonajera cuando reaparece en “La República. La misma burra pero revolcada”. Sonajera propone a Ñafle una alianza para derrocar al dictador.

Watusi, que ya se engolosinó con el ejercicio del poder, convence a Sonajera de unirse a él para sacar mejor provecho personal. Ñafle se desilusiona al darse cuenta de la nueva traición. “Yo sólo quiero que todos trabajemos juntos”, repite una y otra vez.

Ñafle abandona a sus compañeros pepenadores, quienes pronto reconocen que su ausencia afecta su trabajo de recolección de desechos. “Es el que más trabaja, el que recoge más cartón, papeles y latas”, exclaman. Lo buscan y lo atraen de nuevo con la promesa de que las cosas cambiarán.

“¿Ustedes le creyeron?”, dice Ñafle al público mientras se quita la gorra y descubre que no es un actor sino una actriz. Sus compañeros ejecutan la misma acción; también son mujeres.

Las tres dan un paso al frente, las luces las iluminan y exponen el mensaje social de “Érase una vez un rey”, obra que el grupo chileno Aleph escribió en la década de los 70 cuando su país atravesaba circunstancias difíciles y complejas originadas por hombres ambiciosos y ebrios de poder.

“Por fortuna la fábula teatral que nosotras acabamos de presentar podría llegar a su fin como si no pasara nada con el ideal de la unión o como un acuerdo de nuestros personajes”. Dicen las actrices en la recreación libre mientras regresan al trabajo en un clima de armonía y colaboración mutua.

“Érase una vez un rey” es dirigida por Jaime Federico Hernández Saavedra y las actrices son estudiantes de la Licenciatura en Teatro de la Universidad Veracruzana. La temporada continuará este sábado 3 y domingo 4 de febrero en el foro Miguel Herrera de la Casa del Lago de la Universidad Veracruzana. Las funciones son a las siete y media de la noche.