En Villa del Mar

7 agosto 2017 | 8:45 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

*Las ciudades tienen la capacidad de proporcionar algo para todo el mundo, sólo porque, y sólo cuando, se crean para todo el mundo.
Camelot.

Con la turbulencia que dan las malas nuevas, tiroteo y aniquilamiento de un Marino y dolorosamente de unos niños, que se encuentran graves, en este México nuestro lleno de maldad y de bestias y sicarios y de tumbas donde a diario florecen tragedias, donde un tiempo del pasado la policía se coludió con los malos, para ser todos malos. En esas andaba uno, lamentándose de que las balas sigan causando muerte y luto, cuando encaminé mis pasos a Veracruz. Después de comer en El Gaucho de Siles, mi hermano Enrique, como guía me llevó a ver el antiguo Villa del Mar, allí donde en un tiempo que viví, entre 66 y 68, recuerdo que trepaba a los famosos tranvías, que un alcalde (Juan Maldonado Pereda) un mal día desapareció, hoy sería una ciudad bella como San Francisco, que aún cuidan esos trenes como su Patrimonio y como reliquia y niñas de sus ojos. Veracruz ha sufrido varias transformaciones, comenzó un día con el gobernador Dante Delgado, cuando lanzó la primera plaza comercial en forma y le ganó espacios al mar, para hacer ese bulevar bello, en la zona de Boca del Río, que ahora tienen patentadas los Yunes: Padre, Hijo y Espíritu Santo, la remodelación banquetera llega hasta donde está la punta del hotel Lois, en esas andan y debe seguro llegar hasta Villa del Mar, ahora que llegue Chikinando (Fernando), hombre suertudo porque en dos años le tocan los 500 años de la Conquista, de haber sido fundada como el Primer Ayuntamiento de América, que no es cualquier cosa. Recorrí todo donde antiguamente estaba el club de yates, a la curva vieja donde Paco Ávila, un tiempo alcalde, quiso poner una estatua de Porfirio Díaz, y se la negaron. Allí hay estatuas, luego de pasar y ver las de Leonora Carrington, que ya se van. Es el viejo Veracruz, conservado como todas las grandes ciudades cuidan sus espacios antiguos, como Madrid en la Cava Baja, allí proliferan los restaurantes, el famoso de Casa Lucio, donde se comen los mejores huevos rotos con patatas. Es muy cierto que para remodelar el deterioro de sus edificios, no hay dinero que alcance. Pero la autoridad municipal, cuando quiere y no se tentonea el dinero, le alcanza para grandes cosas. Me late que Villa del Mar va a cambiar. Zona populosa, donde a sus playas llegan muchos turistas, y donde se está construyendo en lo que fue el viejo hotel Villa del Mar, en esos mismos terrenos, una plaza comercial del mismo nombre, para rivalizar con las de Andamar, Américas y El Dorado. Veracruz es otro. Desde aquel día que Dante Delgado mendigaba para que sus amigos compraran locales comerciales, que una mayoría se le negaba y escondía, gritaban: ‘Ahí viene Dante, escóndete’, y fue el mejor negocio que les dio a ganar, porque en adelante jamás nadie vendió un local comercial de una plaza, solo fueron de alquiler, el negocio allí estaba, a la vista, desde ese día en Veracruz han ocurrido muchas cosas, hoy el Turismo que llega les favorece a ambas ciudades, un amigo se hospedó en el hotel Casteló, lleno estaba, me decía, llegas a cualquier restaurante, de todo tipo y precios, y llenos; los atascos en los autos, de primera, por la tarde nos fuimos a un café a plaza Andamar, atiborrada, han soltado cada hora los fines de semana, burbujas, que hacen que todos se tomen una selfie y los niños disfruten. Y en invierno, sueltan la nieve.

 LAS CRUZADAS

 Los centros históricos, los espacios viejos de las ciudades no deben dejarse morir, hablo de Villa del Mar. En el mundo hay gente valiosa y recordada que luchó por sitios que no se murieran, una de ellas la gran Jane Jacobs (1906-2006), periodista y urbanista autodidacta, por ella no desapareció en Nueva York la gran Terminal de Penn State, se opuso, además, a que una autopista cruzara Manhattan, destruyendo y desapareciendo Greenwich Village y su querido Washington Square Park. Jacobs hablo de las calles: “Las calles y sus aceras, los principales lugares públicos de una ciudad, son sus órganos más vitales. ¿Qué es lo primero que nos viene a la mente al pensar en una ciudad? Sus calles. Cuando las calles de una ciudad ofrecen interés, la ciudad entera ofrece interés; cuando presentan un aspecto triste, toda la ciudad parece triste”.

Villa del Mar está en manos de uno de los Yunes, los Kennedy veracruzanos, Veracruz y Boca del Río cayeron electoralmente en manos de dos panistas:  Morelli y Yunes, ojalá hagan una alianza perrona y conviertan ese par de bellas ciudades en un verdadero emporio turístico, que ya lo es, y urbanístico, que no lo es, donde hay muchísimos edificios a punto de caer, a punto de derrumbarse, donde el salitre del mar cobró su precio, y esa zona muerta se fue deteriorando, hay que recuperarla para que el Veracruz de las clases populares siga llegando. Qué así sea, por el bien de todos, y la historia les recordará, como a la gran Jane Jacobs.

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*Esta es opinión personal del columnista