En el Santiago Bernabeu

24 octubre 2017 | 9:18 hrs | Gilberto Haaz Diez

*Despu√©s de la final, camin√© solo por el c√©sped del Estadio Ol√≠mpico. ¬ŅPor qu√©? No lo s√© explicar. En ese momento me acord√© de un sue√Īo. Franz Beckenbauer. Camelot.

Si todos los caminos conducen a Roma, como dice la vieja consigna, en Madrid todos los caminos van al estadio Santiago Bernab√©u, el m√°s afamado del mundo. Si el Vaticano tiene un Papa y tiene uno suerte de que, cuando visitas Roma, logras verle aunque sea peque√Īo en la lejan√≠a, aqu√≠ ocurre igual, hay suerte porque cada que vengo intento ver el rol de la liga y encontrar un juego de estos que son, como el Barcelona, de otro mundo. No hay lugar en la historia, de que cuando se est√° en Madrid en un domingo y hay juego, no se tenga que ir al futbol, o soccer, como le dicen los gringos. Aqu√≠ vive y reina el club m√°s afamado, el que m√°s t√≠tulos posee, 12 nadamas de la Champions, por si hay duda. Hace dos a√Īos, con mi nieto Chicharito venimos a ver un cl√°sico, Real Madrid-Barcelona. Esa vez Messi llegaba como extraterrestre, y les ganaron en el mismo Bernab√©u. Salimos apaleados, como Tarek ahora que el Fiscal Winkler le busca y trae ganas de desaforarlo, aunque el PRI no le da su cabeza, y nos fuimos llorando nuestra derrota. Tres d√≠as despu√©s fui a Barcelona, era C√≥nsul de M√©xico mi amigo Fidel Herrera Beltr√°n, exgobernador de Veracruz. Esa vez, por suerte volv√≠a a jugar el Barcelona contra la Roma, en una Champions, y vimos ese juego, despu√©s de acompa√Īarle a la entrega de los Premios Ondas, que se le daban al comunicador mexicano, Joaqu√≠n L√≥pez D√≥riga, y por ah√≠ guardo una foto que me tom√© con √©l, aquella vez de hace un par de a√Īos donde en su discurso reconoci√≥ a su maestro, Jacobo Zabludovsky. O sea, en menos de 9 d√≠as vimos a Messi un par de veces, y eso es algo que ni la tarjeta Master Card puede comprar.

 LOS AFORTUNADOS

¬†Afortunados fuimos, porque estamos bendecidos por el Se√Īor. Y si no vean esto, al llegar ayer al estadio Bernab√©u, al sacar mi tel√©fono para unas fotos de la seguridad en la calle, se me cayeron los tres tiquetes de entrada, un se√Īor que nos vio me alcanz√≥ y me los devolvi√≥, le agradec√≠ infinitamente porque jam√°s pod√≠amos haber visto el juego. Creo que el √Āngel de mi guarda, de mi dulce compa√Ī√≠a, no me desampar√≥ ni de noche ni de d√≠a. Suerte te d√© Dios, dir√≠a Minga. Pedro, el Concierge del Liabeny es quien nos busca los boletos, siempre nos da buenos lugares, ahora est√°bamos en la l√≠nea de los iluminados, abajo del palco de Florentino P√©rez, el presidente del Real Madrid, hombre famos√≠simo y respetado. Llegamos v√≠a un taxi que nos llev√≥ por la madrile√Īa calle de la Castellana, no hab√≠a gente, muy poca, suelo llegar siempre con una hora y media o dos de anticipaci√≥n, por aquello de no te entumas. Mucha vigilancia, Europa ha quedado ciscada desde que los fundamentalistas terroristas han atentado contra la gente inocente que camina por las calles, y esa calle es un sitio ideal para un loco en un auto o cami√≥n de la muerte. Cerradas para que el tr√°fico no pasara. Uno puede a la salida irse en Metro, que est√° a unos pasos, cruzar la calle y treparse. Hay varias formas, es un estadio que no tiene casi estacionamiento y cuando pasamos por la zona Vips de los picudos, que esta vez nos toc√≥ cerca, vimos a aquel gran Roberto Carlos, que iba a visitar a estos nuevos gal√°cticos, todo trajeado. Atrajo multitudes y selfe√≥ con quien quiso. Cuando le vimos de lejos se nos hab√≠a escapado. Se me ocurri√≥ pedirle al jefe de conserjer√≠a, Pedro que hiciera una cartulina con la bandera mexicana agradeciendo a Cristiano Ronaldo el gesto conmovedor del tuit que envi√≥ a la familia de ese ni√Īo desaparecido y muerto bajo los escombros del colegio R√©bsamen, donde √©l era su √≠dolo, y agradecer el mill√≥n de d√≥lares que envi√≥ para los paisanos en desgracia, damnificados mexicanos. Cuando entrabamos una televisora nos afoc√≥. Y dentro del estadio por igual, Chicharito port√≥ la cartulina y gente de otros pa√≠ses, un colombiano pidi√≥ tomarle una foto para un diario. No creo que Cristiano la haya visto, pero nos conformamos con que la viera mucha gente en ese agradecimiento de un pueblo que se sinti√≥ protegido por la ayuda Mundial, igual de esos rescatistas espa√Īoles, que con sus perros encontraron vida, y muerte entre los escombros del temblor maldito. Gracias Espa√Īa.

 LA SALIDA

¬†Acaba el juego y como se gan√≥ 3-0, algunos espa√Īoles abandonan el campo poco antes. Nosotros, que venimos de tierra lejana, de esa tierra de luz, tan bella como no hay dos, de mi lindo Veracruz, tierra bendita de Dios, como canta el jaranero, nos esperamos a que poco a poco fueran saliendo, ver de nuevo el estadio casi en solitario, con sus luces encendidas, impone, all√≠ muy cerquita de la banca de los suplentes, donde pod√≠amos ver el coco pel√≥n de Zidenin Zidane y o√≠r sus gritos, que esta vez fueron pocos, porque el rival era menor, un juego no tan brillante porque tampoco necesitaban tanto para ese rival. Afuera pedimos un Uber por el tel√©fono, aqu√≠ no asaltan como all√° los desgraciados, el Metro se pone imposible si no llevas los boletos de entrada, y como no los llev√°bamos ten√≠amos que hacer una cola de una media hora, un Uber lleg√≥ en seis minutos, estos aparatitos telef√≥nicos le salvan a uno de los l√≠os, te enruta el camino del ch√≥fer que viene y por d√≥nde, te da el nombre y llega por el mismo precio que un taxi regular.

Un tentempi√© en la noche, porque aqu√≠ suelen jugar la mayor√≠a de los partidos en la noche, este fue a las 8:45, y casi para las once y pico daba hambre. Un domingo que no fue un domingo cualquiera, porque uno pudo ver al mejor jugador del mundo el a√Īo pasado, el gran Cristiano Ronaldo, a quien ahora se le neg√≥ el gol, pero es algo que se puede ver toda la vida, lucha por los balones y pone orden en la cancha. Es el l√≠der, como lo es Messi en Barcelona. Y hoy fue nombrado el Mejor del Mundo.

Estadio que dio su nombre al mejor presidente del Real Madrid, el que fich√≥ a Alfredo Di Stefano, fallecido en 1978, algo que el mismo Emilio Azc√°rraga Jean quiso hacer con el Estadio Azteca, cambiarle el nombre por el muy querido amigo de su padre, don Guillermo Ca√Īedo (Don Ca√Īedo, le llamaba Joao Havelange, presidente de FIFA), pero no se pudo y sigui√≥ llam√°ndose Azteca, como su competidora de televisi√≥n. Santiago Bernab√©u sol√≠a decir que no hab√≠a jugadores viejos y j√≥venes, hab√≠a jugadores buenos y malos y, en su tiempo, se dec√≠a que el dictador Francisco Franco les daba todo, Bernab√©u dice que era m√°s codo que uno de Monterrey, Franco no les mandaba ni la bendici√≥n, no le daba agua ni al gallo de la pasi√≥n. Poco antes de morir, Bernab√©u dijo: ‚ÄúCuando est√© en el lecho de la muerte, pido a Dios que me deje un √ļltimo momento de lucidez para dirigirme a la Prensa y decirle: ‚ÄúSois todos unos hijos de la ‚Ķ‚ÄĚ.

Ma√Īana otra historia que contar.

*Esta es opinión personal del columnista