En el chipo

5 octubre 2016 | 10:14 hrs |

Por Mario Noriega Villanueva

Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del PRI, de veras debería haber rezado antes de su osadía de debatir ante las cámaras de la televisión mexicana con Ricardo Anaya, del PAN y Alejandra  Barrales del PRD, para no exponerse al ridículo que hizo por su inopia en el arte de la “política a la mexicana”. De verdad, no ha sido una buena idea, haberlo expuesto sin conocer antes, qué ha sido el tricolor desde su fundación, hasta la actualidad, excepto dos ejercicios sexenales en los que le prestó la Presidencia de la República al blanquiazul.

Ante el yucateco Loret de Mola, con quien se despertó parece que no totalmente, porque al parecer iba aún dormido pues exhibió su carencia de capacidad política y su desconocimiento de lo que ha generado y su “capacidad” para no saber escuchar, lo que constituye una falta de respeto con sus colegas dirigentes de los otros dos “más importantes”, aunque a decir verdad, ninguno de los tres en estos momentos cuenta con un padrón realmente que les de gran representación pues si se pregunta a quienes votan por uno u otros, ni siquiera son simpatizantes, por ejemplo en esta última elección, lo hicieron solo por darle una reacción en contra de sus gobernantes, por la corrupción y ratería que realizaron en contra de sus gobernados.

Pues bien, Ochoa Reza, no pasó de su cantaletita de que el PAN ha sido el responsable de los altos índices de delincuencia que existen en el país y sobre todo, se fue sobre la yugular de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa y su guerra contra ese cáncer, pero se hizo ‘occiso’ de recordar siquiera de los iniciales70 y más años en el poder de los tricolores en los que se dieron altísimos índices de corrupción, delincuencia e impunidad, así como de colusión con los delincuentes y menos de aceptar que en poco más de cuatro años del presente sexenio, esos cánceres, han empeorado.

La muestra es los gobernadores saqueadores de los recursos de sus respectivos estados –Veracruz, es la prueba más fehaciente–, y sí intentaba que ni Alejandra ni Anaya, hablaran de la cancelación de derechos partidistas en contra del más representativo de los gobernadores corruptos que es Javier Duarte de Ochoa, algo que como ya lo hemos sostenido en comentarios anteriores, no es sino solo querer tapar el sol con un dedo y no se trata sino de una mera treta para simular que se está ejerciendo acción contra los malos y deshonestos priistas, que si así fuera, ese partido ya se hubiese quedado sin miembros, porque tenían que proceder igual o hasta echarlos de él, como lo que son: viles ratas, corruptos y deshonestos.

Quiso apagar el fuego con su obsesión contra Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien debe haberse estado carcajeando de los apuros del priista quien manifestó toda su ineptitud y falta de preparación política. ¡Ah!, pero eso sí, no se le olvidó que debía echarle flores a su amo y señor el presidente Enrique Peña Nieto, cuyo régimen está manchado por la corrupción y partiendo de él mismo, pues el circo de la investigación de la casa blanca, nadie se lo creyó, antes al contrario, más reafirmó su seguridad de que sí hubo conflicto de intereses, como en el caso de la otra casa blanca del ex secretario y “cerebro” del primer mandatario. Y conste que también el procurador general de la República, quien de acuerdo a informaciones hechas públicas, también tiene lo suyo y tiene pendientes tan grandes como los casos de los 43, Tlatlaya, maestros, etc., con lo que no ha podido y eso no es sino solo una cosa: ineptitud.
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