En Córdoba

14 abril 2016 | 11:28 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

*Cristiano Ronaldo que estás en los cielos (El País)
Camelot.

Suelo darme un rol cada que se puede por Córdoba. Ahora lo hice en un San Lunes, cuando ni los albañiles trabajan. Pero el afán reporteril y tomar un café donde, luego se extraen noticias, me llevó a Los Portales. Hervía la ciudad, 36 grados a la sombra (me imagino Tierra Blanca) hacían que poca gente caminara. Frente al Palacio cordobés platiqué con el Notario Público y priísta de toda la vida, Alejandro Herrera Marín. Me dio la buena nueva, Llega como Delegado a Orizaba, avalado por el candidato a la gubernatura, Hector Yunes Landa, y el presidente del PRI estatal, Felipe Amadeo Flores Espinosa, y creo que hasta el Papa Francisco, o al menos con su bendición, que le traje de la Catedral de Buenos Aires, donde una mañana salió de Cardenal con una pequeña maletita en la mano, pues iba a votar en la Capilla Sixtina por el nuevo Papa, y resultó que le tocó bola negra, como dicen los conscriptos, se quedó para toda la vida en El Vaticano, a poner orden ante tanto pederasta cochino. Alejandro buscó ser candidato por Córdoba a la diputación local. Le faltó un voto, bueno, le faltaron dos, el de Héctor y el del Gobernador Duarte, no precisamente en ese orden. Pero el PRI ocupa a sus viejos soldados, como los de Stalingrado, que se sometieron a tres años en defensa de la ciudad, y lo nombraron Delegado Especial en el Distrito de Orizaba. Allí está el buen Alejandro, regresando aquí donde, en 1994, también fue delegado especial, en una elección fallida. Viene a dialogar, primero, con el alcalde Juan Manuel, que tiene mano porque es un buen alcalde, muy reconocido por los habitantes y por los votantes, y luego a armar el jaleo para la elección. Llega esta semana la diputada con licencia, Mónica Robles, a un acto de las Mujeres para Héctor Yunes, que dice está listo. Y Héctor está hoy con los Domínguez Ferráez en Rogsa. Aproveché y le marqué a Amadeo, allí donde las arañas hacen su nido, en el PRI de Ruiz Cortines de Xalapa, el oriundo de Cotaxtla, sobrino de Roque Flores Armida, mi cuate, me dijo que van bien, y que Alejandro se ponga a chambear, luego de tomar el café. Apenas vino a Orizaba, mientras quien esto escribe bailaba tango con la misma que bailó con Obama, en Buenos Aires, y le deseé suerte.

EN LA COMIDA
Luego, otra comida política. Las comidas suelen ser políticas, a veces, con Cristian Betancourt, un empresario de las grandes ligas, buen amigo, esposo de la pintora Jaqueline Betancourt, una mujer que pinta bonito y atiende compromisos sociales en busca de quienes menos tienen. Los otros comensales, el periodista director de los Sol de Córdoba y Orizaba, Alfredo Ríos Hernández, Perro Uribe y Juan Felipe Aguilar de la Llave, el último secretario de Finanzas de Miguel Alemán que, cuando uno quiere saber de finanzas, le busca a él, porque si de algo sabe es de eso. Le vacilamos que tiene doble cobertura, con los dos Yunes: Héctor y Miguel Angel, pues su esposa, Maribel, es Yunes de esas familias que ahora son como los Kennedy de Boston. Hay más Yunes que letras en una sopa de letras. Hablamos de las elecciones, la última que ellos pasaron, vivieron y pujaron fue la de su hijo, Marco Antonio Aguilar Yunes, diputado que se alzó con el triunfo en Córdoba, cuando todos lo daban por perdido, y que Héctor le ha nombrado representante para la elección de la chica Nadal, que busca ser diputada otra vez. Muchos vientos soplarán de aquí a la elección de 5 de junio, el primer domingo del mes que los hará reír o llorar. Con un arroz a la Tumbada en Los Portales, pasamos las horas y a retornar por la cara y mala autopista de Capufe, que ahora tiene vía libre, aunque sus baños sean apestosos.

JOAQUIN BARRAGAN (GOBERNACION)
Suelo ver el trabajo del representante de Gobernación, Joaquín Barragán León. Esta semana la zona lució agitada. Barragán fue de bombero a apagar incendios, a nombre del gobernador y de su jefe, Flavino. Comenzó cuando al alcalde orizabeño se le rebeló la gente de Ixhuatlancillo. Ayudó a apagar ese fuego. Platicó con el Obispo de Orizaba por la rebelión de los curas, que como Hidalgo saldrían de la mano del pueblo en contra de las autoridades. Se suspendieron esas marchas. Después, negoció directo en Acultzingo, otro asunto delicado contra el alcalde de ese pueblo. En Atzacan, luego de haber sido correteado y trepó a una moto taxi para salvar ser emplumado, perdió su celular que acababa de comprar. Dos días después el pueblo pidió su regreso. Estaba amotinada la gente porque, sucede que al alcalde se le ocurrió la idea de querer cobrarles la recolección de basura. El pueblo se levantó y gritó: ¡No!, no pagamos. Barragán intervino, por instrucciones del ciudadano gobernador Duarte pidió al alcalde no se cobrara ese servicio. A regañadientes lo aceptó, pero fue misión cumplida.

Allí brotó un comentario. Sucede que el presidente se quejaba, le dijo al pueblo:

“Yo lo que quiero es que los empresarios paguen la recolección de basura”.

Una de las mujeres, que allí estaba, le respondió:

“Ay señor presidente, como pretende cobrarle a los empresarios, si el único empresario en el pueblo es usted”.

Y el asunto se terminó.

 

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