En Ciudad de México

8 septiembre 2017 | 10:05 hrs | Gilberto Haaz Diez

*La historia es una gata que siempre cae de pie. Decía Eliseo. Camelot

Escrito desde el piso 8. Cuarto 809 del hotel Sevilla Palace en Reforma, sucursal del afamado hotel Liabeny de Madrid, al menos del mismo due√Īo. A las 7 y pico de la noche hago un break. Se prenden las alarmas s√≠smicas. En Polanco suenan y suenan y no dejan de sonar, como los peces en el rio, que beben y beben y vuelven a beber. No se mueve nada, de cualquier manera se apanica uno (verbo foxista), esta ciudad ha sufrido temblores de magnitudes grandes y mortales. Prendo el twiter para ver qu√© onda de la alerta s√≠smica. Al parecer se equivocaron, quiz√° alg√ļn empleado lleg√≥ con dos toques adentro y sinti√≥ que se mareaba. Vaya usted a saber. En Twiter, Jairo Calixto Albarr√°n, columnista de Milenio, pregunta qui√©n activ√≥ la alarma s√≠smica, y pone tres personajes: El FiscalCarnal, Los de la Estafa Maestra y Lord Socav√≥n. Votan y ganan los de la estafa maestra. Le falt√≥ incluir al in√ļtil entrenador Juan Cambios Osorio. Com√≠ en un lugar de la colonia Doctores, Bar El Sella, chamorros y chorizos y un ambiente de las cantinas mexicanas de familias, donde conviven desde estrellas hasta pol√≠ticos. Vi a dos de ellos. Despu√©s de la comida una caminata al rumbo del Monumento a la Revoluci√≥n, donde el domingo pasado, AMLO reclutaba gente como si fueran soldados que fueran a una guerra sin cuartel. Firmaban por aqu√≠, formaban por all√°, el hombre se siente seguro, al menos hoy ser√≠a presidente si fueran las elecciones, veremos en nueve meses qu√© pasa. Es impresionante la plancha del Monumento. Voy a Wikipedia: Monumento a la Revoluci√≥n es una obra arquitect√≥nica y un mausoleo dedicado a la conmemoraci√≥n de la Revoluci√≥n mexicana. Es obra de Carlos Obreg√≥n Santacilia, quien tom√≥ la estructura del Sal√≥n de los Pasos Perdidos del malogrado Palacio Legislativo de √Čmile B√©nard para edificar el monumento, concluido en 1938.

TIEMPOS DE DON PORFIS

Porfirista, sin duda, como todas las cosas grandes que se hac√≠an en el tiempo afrancesado de Porfirio D√≠az. Trep√© en el elevador, sube el equivalente de unos 25 pisos. Se admira parte de ese M√©xico lindo y qu√© herido. Tlatelolco, los grandes edificios de Reforma, la torre de Banobras, los hoteles, las altas monta√Īas en este valle de ese M√©xico que Ram√≥n Mar√≠a del Valle Incl√°n dec√≠a: ‚ÄúEspa√Īa no est√° aqu√≠, est√° en Am√©rica. En M√©xico est√° la esencia m√°s pura de Espa√Īa‚ÄĚ. O aquel de Chespirito: ‚ÄúLo m√°s curioso de todo es que en M√©xico ha habido muchas calles que tienen nombres de presidentes, y un presidente que tiene nombre de Calles‚ÄĚ. O el de Carlos Pellicer: ‚ÄúEstos mayos y abriles se alargan hasta octubre. Todo el Valle de M√©xico de colores se cubre y hay en su poes√≠a de oto√Īal primavera un largo sentimiento de esperanza que espera‚ÄĚ. Compramos el tiquet, 50 pesos, hay que subir el elevador y apanicarse con la altura. Aunque me he trepado a la Eiffel y a las nuevas Torres Gemelas neoyorkinas, subir da miedo. Llegamos y la gu√≠a nos dice c√≥mo y d√≥nde tomar el espacio para salir al c√≠rculo de la terraza y ver la espl√©ndida altura de la ciudad. Corre aire fresco, no ha llovido aun. Antes quisimos conocer el Jai Alai, o el Front√≥n M√©xico, pero est√° en reparaci√≥n. Hago turismo rustico, cimarr√≥n, de cosas que luego uno se pierde y te arrepientes de no haber conocido antes. Al decidir regresar, los gu√≠as te meten, adrede, por un √°rea donde hay que descender 104 escalones. Al ir por el segundo descenso coment√© que era muy parecido a la Torre Eiffel, y entonces la gu√≠a asegur√≥ que era correcto mi comentario, que era tan parecida que la hizo el mismo √Čmile B√©nard (1844-1929), arquitecto y pintor franc√©s. Educado en la √Čcole des Beaux-Arts, gan√≥ el prestigioso Concurso Internacional de Arquitectura Phoebe Hearst en 1899 por su proyecto Roma. Entre sus trabajos destacan la construcci√≥n de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Berkeley, el proyecto para el Palacio Legislativo de M√©xico en 1909 -que se convertir√≠a en el Monumento a la Revoluci√≥n- y fue asistente de dise√Īo de Charles Garnier en la afamada √ďpera de Par√≠s. Y le meti√≥ la mano a la Eiffel, cuando chalane√≥ al lado del maestro Gustav, que cedi√≥ su apellido a esa obra maestra. Claro que cuando descend√≠amos viendo la estructura de hierro, guardando sus debidas proporciones, se te hace caminar y descender por la afamada Eiffel de Par√≠s. Luego, al pie, con poco cansancio porque bajar cansa menos que subir, dice Kamalucas, un fil√≥sofo de mi pueblo, encontramos la tienda de souvenirs, desde camisetas, llaveros, tazas decorativas, los rostros de Pancho Villa: Oye t√ļ, Francisco Villa, qu√© dice t√ļ coraz√≥n. Madero, Calles, los hombres que le dieron identidad a la Revoluci√≥n, aunque unos a otros se traicionaran y mataran, como lo hicieron con Francisco I Madero. Quiz√° en la noche se escuchen mentadas de madres entre ellos, pues ah√≠ est√°n los restos de L√°zaro C√°rdenas y Plutarco El√≠as Calles, no muy buenos amigos, Carranza, Madero y el gran Pancho Villa. Historia para otro d√≠a.

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*Esta es opinión personal del columnista