En Arlington

23 noviembre 2017 | 9:51 hrs | Gilberto Haaz Diez

 *La pálida muerte llama con el mismo pie a las chozas de los pobres que a los palacios de los reyes. Horacio (65 AC-8 AC). Camelot

Me dirig√≠ al cementerio de Arlington, donde sepultan a sus militares y est√°n, entre otros famosos, los hermanos Kennedy y el grupo de astronautas que murieron en la misi√≥n espacial. Adem√°s, la tumba del Soldado Desconocido. Voy al Metro, 1.35 el precio del boleto, aprovecho a ver el ritual de la flama eterna, el memorial a ras de tierra donde descansa el presidente JFK, dos hijos suyos peque√Īos, uno reci√©n nacido, la viuda Jacqueline y el hermano Robert Francis, el popular Bobby, ca√≠dos ambos por las balas de una conjura. Abajito de la casa del general Robert E. Lee, militar galardonado de West Point, el h√©roe que no quiso serlo, aquel que el presidente Lincoln ofreci√≥ ser el primer general mandam√°s de la Uni√≥n, en la guerra de Secesi√≥n, y prefiri√≥ irse de general de los Confederados, para rendir la plaza despu√©s y entregar la guerra a su hom√≥logo, Ulysses S. Grant, y perder la oportunidad de ser presidente del pa√≠s, como lo fue Grant. Una gente querida y apreciada, respetada √©ste Lee. La entrada marca un ceremonial, una foto gigante del sepelio del presidente Kennedy. La viuda y el cu√Īado recibiendo del cardenal el abrazo y p√©same. El f√©retro del presidente al lado. Las tres fuerzas: Ej√©rcito, Aire y Marina se cuadran ante el comandante en jefe ca√≠do. Sobresale el general Charles de Gaulle, por su estatura. Johnson hace pucheros. C√≠nico.

 LAS TUMBAS

¬†Es domingo por la ma√Īana, el fr√≠o arrecia, al parecer est√° a 4 grados y con el factor humedad por la lluvia obliga a la compra de las bufandas, m√°s su√©teres y gorra y unos guantes. Inusitado para esta fecha, nos dice una gente que vive aqu√≠. No har√≠a tanto fr√≠o en el oto√Īo, comenta alguien, pero alg√ļn mal tiempo se dej√≥ venir. Le pido al taxista me lleve al Pent√°gono Mall. Es d√≠a de domingo. Hay que aprovecharlo. Cruza uno el legendario r√≠o Potomac, aquel que divid√≠a el tiempo de la Guerra Civil, la llamada Guerra de Secesi√≥n, donde los Confederados y los de la Uni√≥n, el Norte y el Sur, se bat√≠an a duelo sin tomar prisioneros, desde esta parte alta de Virginia, en las colinas d√≥nde se divisa todo, el amado presidente Lincoln buscaba un general que no le trajera puras desgracias, hasta que encontr√≥ a Ulysses Grant. Otros generales envidiosos se quejaban de Ulysses, dec√≠an, agarraba muy seguido por su cuenta las parrandas, y el presidente les ataj√≥ dici√©ndoles que ojal√° y hubiera tres como √©l, la guerra hubiera terminado mucho antes. Grant sigui√≥ con la gringa alegr√≠a, hasta atr√°s, hasta que triunf√≥ en esa guerra fratricida.

 LA ENTRADA AL CEMENTERIO

¬†Compro los tiquetes de entrada. Hay una tienda donde se ofertan los souvenirs del presidente, desde ropa hasta llaveros y mochilas y lo que se les pueda ocurrir. Veteranos de guerra all√≠ sepultados, cobr√≥ mas fama por el entierro de JFK, el sitio donde mas gente llega. Se puede subir de dos formas, o a pie o en un camioncito que lleva varios tipo cabuses, y vas viendo ese inmenso pante√≥n, que fijaron al pie de la ladera alta para rendir honor a sus muertos. El cementerio nacional de Arlington, es un cementerio militar estadounidense establecido durante la Guerra de Secesi√≥n. Situado cerca del R√≠o Potomac, en las proximidades de El Pent√°gono. Veteranos de todas las guerras est√°n enterrados en este cementerio, desde la Guerra de Independencia de los Estados Unidos hasta las invasiones militares en Afganist√°n e Irak. La Tumba de los desconocidos, conocida tambi√©n como la Tumba al soldado desconocido, no ha recibido nunca un nombre oficial. Est√° situada en la cima de una colina del condado de Arlington, mirando hacia la ciudad de Washington D. C. La tumba es uno de los sitios m√°s populares del cementerio. Ahora espi√≥ en Wikipedia. Est√° hecha de siete piezas de granito con un peso total de 72 toneladas. Fue abierta al p√ļblico el 9 de abril de 1932. La tumba tiene un guardia permanente las 24 horas del d√≠a, todos los d√≠as del a√Īo. Sitio donde los arboles boscosos y la pulcritud de las tumbas, lo hacen parecer solemne. Los guardias piden, al estar cerca de la tumba del presidente, guardar silencio, como cuando entras a una iglesia en Par√≠s como Notre Dame, los curas que all√≠ merodean y la seguridad te piden lo hagas, silencio, es un lugar de rezos.

 LA ÚLTIMA VISITA

¬†La √ļltima vez que la visit√© fue en noviembre pasado, hace un a√Īo, el d√≠a de la elecci√≥n de Trump y Hillary. Apachurrados, por el triunfo del derechista y presentir que a nuestros paisanos migrantes les vendr√≠an malos d√≠as (bad days), tomamos el rumbo y caminamos hacia ese Cementerio. Rico y yo, el amigo que no es Rico, a mi hermano Enrique le dio fiaca y se fue a un Museo. Ah√≠ √≠bamos, dos veracruzanos paso a paso con la seguridad a la puerta, porque esos d√≠as de la elecci√≥n suya, el m√ļsculo duerme y la ambici√≥n trabaja y el huamachito florece y aquellito se aprieta, por el asunto de los terroristas. Kennedy duerme no en paz, porque fue ultimado, en ese pante√≥n que, al llegar, calculas ver que cada hora se hace una guardia de militares al Soldado Desconocido: ‚ÄúAqu√≠ yace un soldado, solo conocido por Dios‚ÄĚ. Toma uno luego de nuevo el camioncito y se llega a la tumba de Kennedy, hice una transmisi√≥n directa v√≠a Facebook a la XEJF y Cr√≥nica de Tierra Blanca, los dos medios del pueblo. Y entonces partimos de regreso, a visitar la tienda y a hacernos de unos recuerdos.

Comentarios. haazgilberto@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista