Emilio Gamboa ‘el referente’ del PRI

4 octubre 2016 | 18:43 hrs |

La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

La corrupción los define, la frivolidad los mata y la impunidad los cubre

Emilio Gamboa Patrón es la personificación ideal del “capo di tutti capi” de la política mexicana (con todo respeto a los mafiosos sicilianos).

Desde 1982 se enquistó en el poder en primer nivel y desde entonces es protagonista en la toma de decisiones de su partido y del establishment en general.

Junto con Manlio Fabio Beltrones, es el responsable de pastorear a los líderes priistas a lo largo y ancho del país, tener su aquiescencia a cualquier solicitud es sinónimo de éxito.

Basta revisar el caso de un individuo que sin mayor mérito administrativo y/o intelectual, fue elevado al rango de secretario de Educación en Veracruz, cuna de la reforma educativa de Rébsamen. Sí, nos referimos al inefable diputado Adolfo Mota.

Pero el señor Gamboa también tiene lo suyo. Múltiples trabajos periodísticos lo han señalado de valerse del poder para hacer todo tipo de negocios, que van de la venta de medicinas al Sector Salud, a la concesión de temas relativos a las comunicaciones.

En la agenda del yucateco se encuentran los números telefónicos de la gente poderosa, incluidos miembros del crimen organizado, como acusó Eduardo Valle “El Búho” en carta dirigida a Carlos Salinas. Tampoco faltan los números de tipejos como Kamel Nacif.

Pues bien, el citado figurín, tuvo la puntada de mandar distribuir, el pasado jueves, un comunicado en el que enfatiza: “en el PRI no se tolerará la corrupción de él (Javier Duarte), ni de nadie”, solo faltó agregar el “he dicho”…para que fuera “ineludible”.

Ahora bien, no estaría mal que Gamboa pidiera a su jefe de prensa un alcance al anterior escrito, en el que precise si la expresión “ni de nadie”, también lo incluye a él.

Esto, con relación al fin de semana que pasó en el lujoso yate del empresario Emilio Díaz Castellanos, quien se tomó la molestia de rentar un helicóptero Bell 412, para que su tocayo no se fatigara y llegara al pie de la embarcación sin contratiempos.

La tropelía fue descubierta debido a que el aparato aterrizó en caribeño arrecife, lo cual está prohibido, pero lo que hizo aumentar las suspicacias es que otro de los contertulios era Guillermo Ruiz de Teresa, coordinador de Puertos y Marina Mercante de la SCT, dependencia de la cual el senador fue titular años atrás, o sea, sabe dónde hay “bisnes”.

¿Un empresario renta un helicóptero y pone portentoso yate a disposición de dos servidores públicos por mera “amistad”?

Por cierto, Gamboa admitió que fue un error usar el arrecife como helipuerto, pero de la reunión nada, fue un simple e inocente encuentro de cuates.

Dijera Brozo ¡no nos pendejeen!