El Wincklerazo

31 enero 2018 | 8:00 hrs | | Gilberto Haaz Diez

Por Gilberto Haaz Diez

 

*Entre las cosas que Dios no puede hacer, Tomás de Aquino destacaba que no podía “encolerizarse ni entristecerse”. Y también: “No puede hacer que un hombre no tenga alma”.
Camelot

Día de Congreso. El titular del diario El País, asombra: “Veracruz tiene mas fosas clandestinas que municipios”. Y su corresponsal, Juan Pablo Beauregard, da la numeralia y descifra el evento donde el Fiscal Jorge Winckler Ortiz informa de la geografía del terror: ‘En solo seis años, las autoridades periciales han hallado más de 343 fosas clandestinas en la entidad enclavada a lo largo del Golfo de México. Allí, enterrados sin nombre y con marcas de la inmutable violencia, han sido encontrados 225 cuerpos. Solo 111 personas han sido identificadas por sus familias’, dice el diario. El Fiscal Winckler, según pronósticos anticipados, entraría al recinto como Clark Kent y saldría como Supermán. No fue así, le abolló la corona un gritón de buenos pulmones que, aseguran, es de Morena, por el Peje. Gritaba fuerte, como cuando Tarzán soltaba su estremecedor grito en la selva y enseguida, me imagino al ver el video en las redes sociales, la seguridad del mismo Congreso, un tipo con una radio en la mano se acercó y lo jalaba queriendo llevárselo afuera, le decía que afuera había unas buenas ofertas en Chedraui cuesta menos, y le cantó, como cuando Enrique Guzmán le cantaba a la Rocío Dúrcal: “Acompáñame, porque puede suceder”. El tipo se resistía. ‘No me jales’, gritaba. La gente se arremolinó y hubo gritos en su defensa. “Déjenlo, es un ciudadano manifestándose”, según tesis de que el Congreso es la casa del pueblo y no de unos cuantos diputados, que allí están pero al rato se van, algunos al mismo sitio de donde llegaron, a la nada. Había que dejarlo que se manifestara, es más, debieron llamarlo y dejar que se expresara. Fuera de ese incidente y de otro con la diputada, Cinthya Lobato, compañera de sector y de partido, el acto se desarrolló con los números que espantan. Si hay en el estado unas dependencias que no descansan y trabajan, son la Fiscalía y la Secretaría de Seguridad de Téllez Marié, allí como dice Manzanero, la semana tiene mas de 7 días. Es terrible lo que pasa en el país. Los números nos avasallan, es cierto que muchas de esas fosas clandestinas provienen del pasado, y que en el sexenio que se fue ocurrieron cosas inverosímiles, y ni modo, hay que dar la cara para informar y apoyar a los Colectivos, que buscan a sus hijos o sus familias. El País: “Winckler ha tenido que torear un repunte de homicidios desde su llegada al cargo, en diciembre de 2016. En el arranque de 2014, la entidad registró 27 homicidios y tenía una tasa de 3.9 asesinatos por cada 100.000 habitantes. 2017, sin embargo, concluyó con una tasa de 20.7 asesinatos por cada 100.000 habitantes (146 homicidios). El mes más sangriento se dio en agosto de 2016, cuando fueron contabilizados 229 asesinatos (tasa de 32.8). Ser el encargado de la justicia en un Estado con estas cifras no es sencillo. La comparecencia del fiscal Winckler estuvo marcada por voces críticas a su gestión. Algunos colectivos de búsqueda se quejaron del trato ‘déspota’ que han recibido. Sin embargo, el funcionario se defendió diciendo que acordó más de 2.400 diligencias después de sostener 690 reuniones con los familiares de los desaparecidos. En el torrente de cifras manejadas por el fiscal no debe olvidarse que Veracruz tiene más fosas clandestinas que municipios”.

LOS GAZAPOS
Uno suele, cuando se habla ante el público, cometer errores, confundir los verbos y de repente la lengua se fue por otra vertiente donde el coco manda. A todos nos ha pasado alguna vez en la vida. Pero cuando los gazapos gramaticales llegan y los verbos se cuatrapean, uno no tiene la culpa, diría el caballo de la sabana que está viejo y cansado. Peña Nieto es campeón en ello, ha tenido más errores que nadie. Las redes sociales no le perdonaron ‘el volvido’, y un diario español se burló peor, dijo que así se hablaba en México. Canijos. El problema de Peña es que lo dijo en un Foro de la ONU en París, y los que no hablaban el castellano, ni cuenta se dieron. En el Youtube hay ejemplos de Peña. Es cliente desde aquel infausto día que no supo explicar los cuatro libros que había leído y lo habían marcado, se convirtió en cliente. Nuño y su Ler, pasó a esa historia de carrusel. Pero Meade (José Antonio) no se quedó atrás. En un discurso, si Peña fue por el ‘volvido’, Pepe Meade se fue con la finta con el ‘resolvido’. Vuelto y resuelto y el volver, volver, volver, cantaría José Alfredo, son lenguajes cotidianos. A todos nos ha ocurrido, peor para nosotros los que escribimos, porque nos da tiempo de repasar lo escrito. Una vez confundí Azar con Azahar, y alguien me corrigió. Apenas expliqué y confundí un verbo, el de ser por hacer. To be or not to be, diría Shakespeare. Simplifiquemos la gramática, dijo el Nobel García Márquez: “simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. Humanicemos sus leyes, aprendamos de las lenguas indígenas a las que tanto debemos lo mucho que tienen todavía para enseñarnos y enriquecernos, asimilemos pronto y bien los neologismos técnicos y científicos antes de que se nos infiltren sin digerir, negociemos de buen corazón con los gerundios bárbaros, los ques endémicos, el dequeísmo parasitario, y devolvamos al subjuntivo presente el esplendor de sus esdrújulas: váyamos en vez de vayamos, cántemos en vez de cantemos, o el armonioso muéramos en vez del siniestro muramos. Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver. Y que de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una”.

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*Esta es opinión personal del columnista.