El último día

17 diciembre 2015 | 11:10 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

*No hay cosa de la que se tenga tanto miedo como del miedo.
Camelot

Los viajes de pisa y corre así suelen ser. De rapidito. Apenas llegué domingo y miércoles voy de regreso. Es la ventaja de los vuelos cotidianos de Viva Autobús, que salen como los viejos Flecha Roja, a todas horas, aunque el lema de aquellos era; primero muertos que llegar tarde. Solo un día pegó el frio. El frio se ha atrasado, me dijeron en Madrid donde nos pegó uno a Chicharito y a mí, de 4 grados y con el factor viento del Guadarrama, pues se sentía como estar en Siberia. En los dos estadios: Bernabéu y Camp Nou el frio era duro, como aquel poema de Mario Benedetti: “No te rindas, por favor no cedas / aunque el frio queme / aunque el miedo muerda / aunque el sol se esconda / y se calle el viento”. Toma uno el freeway texano, que ninguno de ellos se parece a los horribles de Capufe, donde nos cobran por pasar las peores autopistas del mundo con precios como de Suiza y servicios de Uganda. Siempre he de recordar a esos inútiles, cuando te deslizas sobre las nubes en estas impresionantes autopistas.

 

CLINICA DEL ISSSTE (RENATO ALARCON)
Mañana fresca, hay más gente de lo normal. Por las fechas decembrinas. Vienen de todos lados, los vuelos de Veracruz casi llenos, y son varios a la semana, ahora se puede venir cualquier día y regresar cuando a uno se le antoje. La mercadotecnia en toda la extensión en Mercedes, el pueblo que tiene su Outlet, similar al de San Marcos en San Antonio, Texas, solo que este mas chico, más pequeño, pero con todas las tiendas de prestigio y con precios mucho mas cómodos. Deambulando por esas tiendas recibí una llamada de Ingrid Huesca, excelente comunicadora, una mente brillante para el periodismo, que ensalza el género y demuestra que las mujeres son extraordinarias para ese oficio, del que decía García Márquez, era el mejor del mundo. Se comunicaba su jefe, el buen Renato Alarcón Guevara, director estatal del ISSSTE en Veracruz. Un buen tipo, un hombre preparado que estudió en la Universidad Rey Juan Carlos de España, buen funcionario público a quienes muchos le ven tamaños para ir por esa alcaldía de Xalapa, que también es pueblo y tiene una Araucaria del gran Sebastián. Pues sucede que Renato invitaba a la inauguración de la clínica de medicina familiar en Córdoba, una buenísima obra que dará servicio a la región, una obra contemplada por años y que un día la política y los políticos la contaminaron, y no se construía. Pero ya ahí está, y como la Puerta de Alcalá verá pasar el tiempo, inversión de 120 millones de pesos, que servirá a los derechohabientes y a la comunidad, a la población amparada bajo este sistema de salud. 27, 692 derecho habientes muy seguros en medicina. He escrito hasta el cansancio, que lo mejor que tiene este país son sus sistemas de salud, todos, los del IMSS, los del gobierno del estado, y este ISSSTE, que rinde buenas cuentas. Para que se vea que no es un acto menor, el presidente Peña estuvo a punto de venir, pero llega el director general nacional, José Reyes Baeza Terrazas, Me disculpé con Renato, ando fuera y era imposible llegar, pero visitaré esa clínica y les platicaré cómo quedó, seguro que muy funcional y rechinando de limpia, porque otra vez, en tiempos de Enrique Pérez Rodríguez, fui al hospital de Veracruz y aquello era un orgullo, parecía de los de Houston.

 

ESOS VIAJES
Rememoro un viaje a Paris. En el desayuno de ayer pedí unos huevos rancheros tipo L’Orbe orizabeño. Los hicieron de primera y me acordé de los lenguajes, un día a un mesero madrileño le pedí ‘tantita’ agua, ese ‘tantito’ diminutivo nuestro le pareció raro. ¿Querrás agua?, dijo muy seco. Otra vez le pedí a otro me indicara dónde quedaban los baños: ¿Qué, te vas a bañar?, dirás los aseos. Tampoco, le reviré, ni bañarme pero menos asearme, voy a hacer pipí, o mear como diría un cuenqueño. Otra vez, se acuerda Karina, en Paris entramos con un pizzero, aquello estaba lleno, parecía miércoles de plaza de Chedraui, Karina le dijo o nos atiendes o nos vamos, el tipo levantó los hombros como diciendo, váyanse, no estén jodiendo, eso sí, en francés. Era lugar de 24 horas porque entrabas en el día y salías en la noche. Dicen los enterados que un beso de amor no se lo dan a cualquiera. En la final del futbol mexicano, un jugador de Tigres le dio un beso al portero, sucede que no movieron la cabeza y se dieron tremendo beso en la boca, de trompita, de los ensalivados. Eso les ocurre por andar imitando a los argentinos, que de todo se besan los muy berracos. La foto se volvió famosísima y en Facebook, mi parienta Huguette Celina Haaz Rome, le puso un pie de foto: “Hoy no ganó Tigres. Hoy ganó el amor”. Va.

 

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