El teatro está de fiesta por Doctorado Honoris Causa de la UV a Francisco Beverido

La Rectora Sara Ladrón de Guevara entregó el pergamino e impuso la medalla

Foto: Noreste
12 diciembre 2017 | 14:43 hrs | Ana Martina Ortiz León | Arte y Cultura

Xalapa, Ver. Paco Beverido es el nombre con el que en el mundo del teatro se le conoce y se le llama. El lunes 11 de diciembre por la tarde la Universidad Veracruzana entregó a Francisco Alberto Beverido Duhalt el Doctorado Honoris Causa por su vida dedicada al teatro, su contribución al desarrollo de las artes escénicas en el país, en la entidad, en la ciudad de Xalapa y en esta Casa de Estudios.

“¡Hubo un tiempo en el que fui joven, inteligente…, en el que estudié en la Universidad…, en el que creí y soñé!… ¡Pero ahora no necesito nada!… ¡Nada, salvo la paz!…”, expresó el condecorado en el primer acto de la ceremonia. No era él sino Iván Ivanovich Niujin, el personaje del monólogo cómico Sobre el daño que hace el tabaco, de Antón Chéjov, crítica a la cotidianidad de una pareja que lleva más de tres décadas de matrimonio, y una añoranza de la juventud.

Luego vino la proyección de un video que produjo el Departamento de Medios Audiovisuales que daba cuenta de las imágenes de las diversas facetas de Francisco Beverido y que reiteró que el teatro es la vida de Beverido Duhalt a través de los testimonios de Guillermo Barclay, Esther Hernández Palacios, Juana María Garza, Manuel Montoro, Arturo Meseguer, Alejandro Schwartz y Messe Merari.

“Asistíamos a ver la puesta en escena de Asia y el lejano oriente, del dramaturgo venezolano Isaac Chopra, bajo la dirección de Francisco Beverido Duhalt. En el reparto aparecían algunos conocidos o compañeros que iban en la escuela; acudíamos, además, porque nos insistía que si queríamos hacer teatro debíamos ver teatro. ¿A quién se le ocurriría tamaño despropósito? Pensamos”.

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“Transcurridos algunos minutos de la función, Paco irrumpió en el escenario, no como personaje sino como persona. La música se dejó de escuchar, la danza se detuvo, la luz de sala sustituyó a las candilejas. Amable, aunque con el gesto severo, Paco ofreció disculpas porque para él aquello que estaba ocurriendo en el escenario no tenía el buen nivel que nosotros como público merecíamos y que el grupo estaba obligado a entregar en cada función”.

Estas frases que pronunció Víctor Hugo Vázquez Rentería, académico de la Facultad de idiomas de la Universidad Veracruzana, como parte de su discurso dividido en varios actos revelaron la personalidad del homenajeado que ha incursionado en todas las posiciones de la disciplina teatral: actor, director, creador, docente, investigador, editor, fundador, impulsor y recopilador documental.

“No pareciera, por su desenfado, por su espontaneidad, que ha recibido ya la medalla Xavier Villaurrutia por parte de la Muestra Nacional de Teatro o que ha formado parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte, pero claro lo sabemos, como también sabemos de su casi medio centenar de montajes, de su dirección al frente de ORTEUV, de sus traduciiones, del impulso que ha dado al festival de Teatro Universitario o de su participación en muestras internacionales, en fin sabemos que ha sido profeta no sólo fuera de su tierra sino también en ésta, como lo testimonia el acto que hoy nos convoca”.

Después de los aplausos prolongados la Rectora Sara Ladrón de Guevara entregó el pergamino e impuso la medalla correspondiente que lo distingue como Doctor Honoris Causa por la Universidad Veracruzana.

Foto: Noreste

“Mi primera intención era ser actor y también director de escena, la práctica me enseñó la importancia y los entresijos de la actividad técnica: tramoya, iluminación, musicalización, experiencias que mis compañeros de escuela aunada a la información adquirida en la Facultad de Letras me llevó más adelante a la investigación teórica, la investigación histórica y a la docencia”, dijo Francisco Beverido en la segunda ocasión que le concedieron la palabra.

“Alguna vez me han preguntado como se acostumbra en algunas entrevistas ¿de no haber tenido esta profesión que otra cosa me hubiera gustado hacer? La respuesta es invariablemente la misma: hubiera elegido el mismo camino porque el teatro es un universo amplio y diverso, uno puede hacer teatro desde trincheras muy diferentes”.

Por ello y ante esta aseveración aludió a las múltiples caras que hay detrás de una puesta de escena, siendo la más visible, sin duda, la del actor, “que es quien está frente al público” y, en segundo término, la del director, “pero el teatro no es, no puede ser nunca un trabajo individual, siempre un trabajo de equipo” en el que todos dependen de todos: creativos, escenógrafos, iluminadores, musicalizadores, diseñadores de vestuario, tramoyistas, carpinteros, pintores, publicistas, utileros, vestuaristas, maquillistas, costureras, etcétera.

Foto: Noreste

“El teatro no es solo un entretenimiento, es un medio de comunicación y es una fuente de conocimiento, puede incluso ser un acicate para la búsqueda y para la adquisición de otros conocimientos. El teatro no es sólo un reflejo de la vida o un espejo de la vida, en el escenario como en un laboratorio científico el conocimiento se pone a prueba: ¿qué pasa si mezclamos esto con esto otro?, ¿qué pasa si lo comprimimos?, ¿si lo extendemos?”

“Una obra de teatro es una microhistoria. Nos ayuda a conocer y a comprender al otro, desde el actor que debe reconocer a su personaje para encarnarlo hasta el espectador que puede verse reflejado en el escenario”.

Para no hacer más largo su discurso de aceptación su intervención y en la que dejó de lado un proyecto que lleva más de dos décadas de existencia –el Centro de Documentación Teatral Candileja–, Paco Beverido mencionó tres finales: su convicción de que es más barato y provechoso fundar una Casa de Cultura que prisiones; agradeció que el reconocimiento de la Universidad llega en el centenario del nacimiento de su padre, el arqueólogo Francisco Beverido Perau, e hizo votos porque la Universidad conserve y acreciente la vocación humanista que la ha distinguido históricamente.

Foto: Noreste

Sara Ladrón de Guevara, como última interlocutora del acto que se realizó en la Sala Anexa de Tlaqná, Centro Cultural, agradeció al galardonado el calor y la pasión con las que ha abrazado el mundo del teatro y que el Doctorado Honoris Causa es muestra del respeto y aprecio que le tiene toda la comunidad universitaria:

“Muchas gracias por los múltiples papeles que has sabido desempeñar. Gracias por tu trayectoria profesional y ejemplar como actor, director, creador, docente, investigador, editor, fundador, impulsor y recopilador documental. Muchas gracias por haberte convertido en uno de los árboles más frondosos y generosos en el campo del teatro veracruzano”.