El show mediático político de Duarte

18 julio 2017 | 10:30 hrs | Miguel Ángel Cristiani G. 

A las 4:30 de la madrugada de este lunes, cuando se abrió la reja de la celda donde estaba Javier Duarte de Ochoa en la prisión de Guatemala, desde el interior se escuchó su vocecita que decía “show, cámara acción” con esas tres palabras definió lo que sería el inicio de una jornada de espectáculo televisivo y ahora también por las redes sociales.

Y es que el proceso se que se sigue al ex gobernador del estado de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa se ha convertido precisamente en eso, en un espectáculo mediático, en donde ya no se habla de los miles de millones de pesos que desaparecieron como por arte de magia durante su administración o los delitos por los que debió ser acusado, sino que ahora la atención se enfoca sobre sus famosas frases célebres, sobre su corte de pelo o si usa o no usa lentes multicolores.

Desde que salió de la cárcel guatemalceca, hasta que llegó al Reclusorio Norte en la ciudad de México, cerca de las 14:30 horas, en un convoy formado por una fila india con 11 camionetas -se supone que blindadas- que no se utilizó ni cuando trasladaron al Chapo Guzmán, el tema de Javier Duarte se convirtió en una búsqueda principal en Google donde tuvo más de cinco mil menciones.

Las cámaras de televisión y estaciones de radio, siguieron transmitiendo en vivo desde el aeropuerto hasta el reclusorio, donde habrá de permanecer hasta el próximo sábado, en lo que formó parte del gran espectáculo mediático en vivo y en directo, como gusta presumir a los conductores de noticias.

Pero en realidad, lo importante es el asunto de las acusaciones de la PGR y de la Fiscalía del estado de Veracruz, sobre esos siete delitos por los que hasta ahora se le acusan, dos federales y cinco del fuero común, sus cómplices, porque Duarte no actuó solo.

Sin embargo, en la opinión pública, ya Javier Duarte de Ochoa fue juzgado y sentenciado, como el más corrupto funcionario público en la historia de Veracruz y de México.

Los principales aliados del ex gobernador Javier Duarte en su batalla legal son los errores de la PGR y la Fiscalía del estado.

De acuerdo con las versiones de quienes han tenido acceso al expediente de Javidu, no hay peritajes que acrediten el delito de delincuencia organizada.

¿Entonces?

Dicen los que conocen del derecho y del nuevo sistema penal acusatorio, que precisamente las acusaciones que enfrentará el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, “se sostienen con alfileres”.

Es decir que los errores en documentos y contradicciones en las cifras del presunto daño que causó al erario, testimonios controvertidos en el propio expediente e investigaciones por parte de la Fiscalía de Veracruz, que sólo aportaron dos documentos y un par de testimonios, son los elementos que integran las carpetas con las que pretenden probarle al exgobernador cinco delitos.

A nivel federal ocurre prácticamente lo mismo. Peritajes que no demuestran la ruta del dinero que habría desviado Duarte del gobierno del estado, ni tampoco se incluyen en el expediente documentos, peritajes que soporten los testimonios que acrediten la vinculación, como organización criminal, entre el exmandatario, sus subalternos y la adquisición de un terreno.

Al no establecer que existía una estructura criminal para delinquir, no se podrán demostrar los delitos de lavado de dinero y delincuencia organizada, que exige comprobar que tres o más personas se organizaron para realizar, en forma permanente o reiterada, conductas que por sí o unidas a otras, tienen como fin o resultado cometer alguno o algunos de los delitos tipificados por la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.

En el caso de los delitos del fuero común, los documentos que integran las dos carpetas, las 38/2017 y 56/2017, en las que se basan las acusaciones de abuso de autoridad, incumplimiento del deber legal, peculado, tráfico de influencias y coalición, tienen su origen en las denuncias de un líder partidista, y en una de las auditorías que practicó el Órgano de Fiscalización Superior del estado (ORFIS) en 2014 y de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), pero que apenas cubren un pequeño monto de los presuntos desvíos que se atribuyen al gobierno de Javier Duarte, y que ORFIS calculó en 24 mil millones de pesos en ese ejercicio fiscal.

En la carpeta 56/2017, se vincula a Javier Duarte por el presunto desvío de 220 millones de pesos de la Comisión de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV), originado por la denuncia presentada el 13 de diciembre de 2016 por el ORFIS.

Otra vez lo mismo, se asegura que el expediente está tan mal integrado que ni siquiera los montos del presunto peculado coinciden con las auditorías federales. Y en el caso de la segunda carpeta, en la que se le acusa de tráfico de influencias por utilizar un helicóptero del gobierno del estado, cuando ya era gobernador con licencia, la autoridad ni siquiera prueba que utilizó sus influencias para beneficiarse del helicóptero, y tampoco acredita que como gobernador con licencia ya no tenía derecho a usar la aeronave.

La denuncia que presentó el Orfis, como consecuencia de la observación FP- 072/2015/006 DAÑ, se convirtió el 13 de diciembre de 2015 en la carpeta de investigación C.I. FESP/552/2016/VII/12, y que fue radicada en la Fiscalía Séptima de Fiscales Especializados en Delitos Relacionados con Hechos de Corrupción y Cometidos por Servidores Públicos de la Fiscalía General del estado (FGE) de Veracruz. Esta fue una de las primeras denuncias presentadas por el organismo contra la anterior administración.

La acusación señala que fueron transferidos recursos federales de la tesorería de la CAEV a la Secretaría de Finanzas y Planeación. El dinero fue depositado a la Tesorería, que en ese momento encabezaba Tarek Abdalá Saad, ahora diputado federal por el PRI. “Dicha acción correspondía a la reestructuración del estado de Veracruz para dar transparencia a la cuenta pública del 2013”.

Por eso es la risa sarcástica de Javier Duarte de Ochoa cada vez que lo sacan a caminar entre las cámaras y micrófonos de los medios de comunicación, porque como ya lo anunció, las acusaciones son de risa y al final de cuentas todo se reducirá un show político.

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*Esta es opinión personal del columnista