El Segundo Debate y la Prospectiva del PAN para el 2018

11 octubre 2016 | 12:21 hrs | | Jorge Miguel Ramírez Pérez

El fenómeno político dejó de pertenecer al mundo de lo secreto. Todo finalmente se da a conocer y todo lo escandaloso, se reproduce en una difusión sin precedentes. Hasta una veterana como la Clinton lo está experimentando.

Trump  para quitarse la fuerte sospecha de palero,  y revertir su debilidad en el primer debate, la acalambró para investigarla por el asunto espinoso de los tres mil correos borrados: le mencionó la cárcel como su posible futuro. Y ella sencillamente se descompuso.

Si para el tercer debate el republicano sigue señalándola como mentirosa y hasta criminal, Hillary  estaría ya en serios problemas que le pueden costar el triunfo, porque ya gastó su arsenal de golpes que creía letales para el descortés y boquiflojo de Trump, y éste apenas empieza a sacar de una veta que no se agota, preguntas públicas y conjeturas lógicas de la errática política de EUA en el Medio Oriente, en Siria y con Rusia en particular.

Porque la Clinton no pudo responder a las acusaciones de Trump y le pesaron las operaciones desgastantes de su grupo que en 28 años ha retenido el poder. En el debate tuvo que cargar a su marido, a Obama y también a los Bush. Quedó exhausta.

A Trump ahora los escenarios le favorecen, porque ha podido desnudar los errores del gobierno que han resentido los electores y  además ha explotado histriónicamente, lo que dijo Sanders de ella respecto de su carácter.

Y ese contundente ejemplo destaca dos cosas que son válidas aquí y allá:  una, que la política es para adelante. Nada para atrás. Y dos, demuestra que lo “políticamente correcto” y el voluntarismo hasta pueden ser admirados, como dijo el socarrón de Donald: Hillary le echa ganas, no se da por vencida…  pero para su infortunio esos elementos de la poética, no tienen lugar en la verdadera política.

En México para el 2018, deben tomar nota los del PRI, que no pueden responder lo elemental; arrastran un mal gobierno con desastrosas evidencias financieras. Se contradicen al decir que combatirán la corrupción, cuando protegen a los corruptos. Y así haga Ochoa Reza  las simulaciones que quiera hacer,  o el de Sedesol  le miente la madre a todo México, van a perder.

La aceptación de Peña en las encuestas está en niveles de gobernabilidad preocupantes.

Es más  ya está publicado que Peña le dio 900 millones a Josefina Vázquez, en unas operaciones que si le rascan, parecen de lavado. Se lo dio en la penumbra y darle lana a un cadáver político es un ritual extraño, pero no altera las matemáticas políticas, a quienes si altera es a los priístas, que se dan cuenta que Peña, tiene muchos puntos ciegos y que será muy pronto indefendible.

Los debates y las revelaciones actualizan los fallos, como dicen los españoles y alcanzan hasta los que ya bailaron como a los Calderón que se arriesgan a un voluntarismo sin futuro.

No se percatan de la gravedad. Reconstruyen en las mentes los errores acumulados en seis años de costos humanos, financieros y la política de hacerse de la vista gorda, con los gobernadores saqueadores del PRI y del PAN.

Reviven la sociedad política con Padrés Elias, el que se robaba el arroyo federal en el desierto, el que a decir de Lozano Gracia, su abogado; sus depósitos en Holanda, son de cuando era senador…  y por lo que dijo, se infiere, logró conseguirle a un amigo-socio en el régimen de Felipe y Margarita , 29 mil hectáreas- nada más- para explotar cobre y con letras chiquitas: oro y plata.

Margarita Zavala y el Gobernador de Puebla, un autócrata de la cuadra calderonista,   junto con Madero, que está en periodo de aprendizaje, porque las plurinominales son tan solo vanidad;  no se rinden, son ganosos.

Hace días en un desesperado intento de albazo mediático, con huella de una trepadora como pudiera ser De La Sota, exigieron que Ricardo Anaya, les dejara el PAN argumentando: nada.

Codiciando lo que no es suyo, en una confusión de lo que se imaginan “políticamente correcto”: que de a gratis les dejen el poder que carecen. Solo a novatos se les ocurre tal fallida y ridícula maniobra… no aprendieron.

No se puede ir para atrás. Hay muchos, pero muchos capítulos inconclusos que van a salir o están saliendo de ese “Amasiato” como tituló su libro, el periodista Delgado, entre Calderón y Peña.

Se les olvida a los Calderón que fueron ellos los que llevaron las siglas a la derrota. Con un gabinete de improvisados se inició la debacle, una tal Paty Flores, una Flowers que no hay confundirla con la de Bill Clinton, era el cerebro. Hasta Josefina junto a Cordero, parecía prospecto.

Porque una vez en el poder no supieron que hacer. Y quieren volver.

Ni Calderón, y tampoco Fox supieron empujar una transición completa, que además no entendieron y no entienden, porque su paradigma a la hora de la verdad se vio que era el autoritario del PRI, el síndrome de Estocolmo a todo pulmón.

Promovieron que regresara el partido de la vieja revolución, que tenía como epitafio la guerra fría, una suma burocrática corporativa sin interlocución geopolítica.

Creían como Francisco Madero que el sistema se iba a acomodar solo, y si lo hizo, se reacomodaron con él,  Victoriano Huerta y los Blanquet. Con la familia Calderón regresó el PRI y  con la pérdida de la presidencia llegaron los Duartes, Borges y Moreiras  por cierto exculpados del juez de facto de la anticorrupción,  Ochoa Reza.

Así que se ve muy cuesta arriba que quieran quitarle el liderazgo del PAN a Anaya y al grupo de políticos que ha sumado, entre los que ganaron en las pasadas elecciones, que fueron determinantes y los que están en la cámara, que no están quemados.

Por eso Anaya requiere una estrategia bien cuidada, está ante una oportunidad irrepetible como grupo para el 2018, no debe cantar victoria porque apenas se acomodaron en el carril de alta velocidad. Si son sensatos le van a ganar incluso a López,  el destructor de las izquierdas.