El secreto del bambú

21 marzo 2016 | 22:49 hrs |

El regalo de este libro que se llama así “El secreto del Bambú”, se lo debo a mi maestro Jesús Romero, uno de los mejores defensores públicos del sistema adversarial norteamericano.

Y viene tan ad hoc a la situación que están viviendo dos familias: una agraviada por la conducta ilícita de 4 familias. La hija, -menor de edad en el momento del evento ilícito-; y los 4 hijos probablemente responsables de tal ilícito.

Y una autoridad, bueno dos: Fiscalía General y Tribunal Superior de Justicia,  para aplicar justicia.

Por supuesto que las dos instancias con una calidad y un prestigio totalmente desgastados: nadie creemos en ellas.

La causa: la justicia hoy día es una mercancía que se vende en el mercado.

Se han olvidado que la justicia es un bien público, una facultad dada al poder estatal.

Y peor para los involucrados en este trama, porque si hubiera consignación ante los tribunales sería ante cualquiera de los tres que existen en el puerto, y es de todos conocido el precio que ponen para librar las respectivas órdenes de aprehensión.

Mala suerte para todos los involucrados, la justicia cada vez se aleja más. Y da paso inexorable a la impunidad.

Y podría seguir hablando y escribiendo más y más de el tema de la justicia en el viejo sistema inquisitivo-mixto.

Pero hoy, este tema legal trajo a mi mente, el aspecto filosófico, que contiene el secreto del bambú, extraordinario libro.

El personaje central es Huáscar, y da consejos a su hija Tania. Para enfrentar la vida –dice- hay que ser como el bambú:

“Quien lidera no necesariamente tiene que mandar, mas bien influye.

 

-El bambú pasa 7 años echando raíces sólidas, pero en tres meses crece 30 metros; Como el bambú hay que echar raíces sólidas y profundas que permitan sostener cada una de tus acciones en la vida”.

 

-El bambú busca las alturas. Ya con raíces profundas bien sólidas en el terreno de la vida aspira a escalar cada vez mas alto, conquista las alturas.

No hay que darse por satisfecho ni por vencido nunca. Es una forma de ser agradecido con la vida y llegar a convertirse en un mejor ser humano.

-Sé flexible.- el bambú a la vez que crece se alista para soportar todo en la vida. Nada lo quiebra, aunque lleve sobre si la mas pesada de las cargas. El bambú se adapta a la realidad, precisamente porque nada se guarda, es hueco por dentro, en eso radica su fortaleza.

-Sé humilde y generoso.- Vieron la foto del presidente Obama cuando llegó a la Habana? Estaba cayendo una pertinaz llovizna, el llevaba su paraguas. El fiscal del estado, ese día, en algún lugar de Veracruz llovía también, pero a el dos de sus asistentes le llevaban el paraguas.

Esto no viene en el libro que comentamos. Solo quise hacer un parangón.

“Si siembras un trozo de bambú –reza una frase asiática- recogerás bambú toda la vida.

La humildad es una de las virtudes mas ilustres y fastuosas del ser humano. Ella nace de la paciencia, la prudencia, la tolerancia, la templanza y la bondad. Así crece el bambú, lleno de humildad, sin ostentar.

En conclusión:

Creo que en la vida todos deberíamos ser como el bambú:

  • Echa raíces profundas antes de salir a conquistar la realidad y lanzarnos en busca de los sueños
  • Sé flexible, nunca te quiebres, aunque a veces pienses que la vida pesa demasiado
  • Practica la humildad
  • Sé agradecido y bondadoso
  • Prepárate para ser útil en muchos terrenos de la vida y a la vez, nunca dejes de aprender.
  • Apóyate en el colectivo. Escucha a los demás, recuerda que somos animal gregario

Estas lecciones sirven a todos, tanto al que pierda una elección a la gubernatura, como al que la gane; al funcionario que se vaya a la cárcel, como el que ande prófugo; al que le inicien juicio político; o para un pueblo entero que ha sido víctima del saqueo mas vil; y está decepcionado del actuar de sus diputados.

Su lectura aplica para todos.