El retrato del político evanescente

16 mayo 2017 | 21:56 hrs | Javier Roldán Dávila

Su impunidad es eco del silencio

Buena parte de los políticos mexicanos tienen una rara habilidad para evadirse de la realidad, tan acentuada como el manto de impunidad que los cubre.

Dominados por la incapacidad y el cinismo, siempre se fugan de las circunstancias cotidianas, su conducta es tan predecible, que hasta podríamos redactar un manual. Veamos algunos ejemplos de cómo actúan en casos de crisis.

Si es ejecutado un periodista, lo que hacen, con gran patriotismo, es mandar un tuit con el siguiente texto: Como presidente de todos los mexicanos, me sumo a la indignación del gremio periodístico, mi gobierno condena el artero crimen…párenle de contar, nunca se sabrán las causas ni se castigará a los responsables.

Si un diputado es acusado, con pruebas, de haber participado en el saqueó del erario público de Veracruz, lo clásico es que dé una declaración con tintes dramáticos: Siempre he actuado apegado a derecho, el haber sido el tesorero de la pasada administración no me hace responsable de nada, puedo ver de frente a mis hijos ¡tengo la conciencia tranquila!

Si el gobernante en turno no da resultados y está rodeado de un gabinetito, la salida histórica es esta: El anterior gobierno nos heredó una deuda tremenda, además, pactaron con el crimen organizado, por ello no podemos con los malosos…para rematar con fuerza no viene mal un: solo podemos ofrecer sangre, sudor y lágrimas.

Cerramos con la respuesta típica en el tema de la corrupción: Tengo claro que la ciudadanía está molesta por los malos funcionarios públicos, por ello, he instruido a mi compa, perdón, al señor Contralor, para que llegue hasta las últimas consecuencias ¡caiga quien caiga!

Eso sí, cuando la conciencia acose a los malandrines aludidos, tienen dos opciones: asumir las correspondientes sanciones o afiliarse a Morena, en ambos casos quedan exonerados.

*Esta es opinión personal del columnista