El reto de Clementina

14 noviembre 2016 | 22:38 hrs |

Punto de Vista

* El reto de Clementina

Filiberto Vargas Rodríguez
La salida de Antonio Gómez Pelegrín fue puesta en la mesa de negociaciones por Manuel Muñoz Gámez, representante de Miguel Ángel Yunes Linares en el equipo de entrega-recepción de la administración estatal.
Fue a finales de la semana pasada, cuando ya los alcaldes habían recibido una parte de lo que les adeudaba el Estado.
Muñoz Gánem y Flavino Ríos se reunieron en privado en el restaurante del hotel Xalapa. Al encuentro se quiso sumar Miguel Ángel Yunes Márquez, pero no se le permitió.
– Ya podríamos iniciar el proceso de entrega-recepción.
– Cuando ustedes digan. Sólo que lo haremos en Palacio de Gobierno, y para eso los alcaldes deberán entregarlo.
– Los alcaldes no están conformes, Flavino. Fue muy poco lo que recibieron.
– Lo que se les dio es lo que hay, no puedo darles más. Conforme vayan llegando los recursos se les liquidará el resto.
– Dales algo más.
– ¿Qué más les puedo dar?
– Dales la cabeza de Gómez Pelegrín.
– ¡Olvídalo! Si se quieren quedar ahí hasta el 30, que lo hagan. Yo tengo lista la documentación y si ustedes no la reciben la entregaré ante notarios públicos.
Antonio Gómez Pelegrín, sin embargo, tenía otra postura. La propuesta lanzada por el equipo yunista le abría una puerta y lo comentó con Flavino Ríos.
– Déjame ir. Estoy delicado de salud y necesito atenderme. Además, con mi salida ayudo a bajar la presión.
Los argumentos eran irrebatibles para el gobernador interino. No le podía pedir a su amigo que pusiera en riesgo su salud.
La opción de Clementina Guerrero estaba que ni mandada a hacer. Es amiga personal de Flavino Ríos, pero además tiene el reconocimiento del gobernador electo por su desempeño mientras estuvo a cargo de las finanzas de la Universidad Veracruzana.
Ella lo explicó con toda claridad, sin intenciones ocultas: “El licenciado Gómez Pelegrín renunció y el gobernador Ríos Alvarado me invitó a participar con él”.
Una vez concretado el relevo, la mañana de este lunes, de inmediato los equipos de transición se reunieron para iniciar el protocolo de entrega-recepción, tema que Yunes Linares quiso anticipar y que terminó retrasando quince días.
Clementina Guerrero es una profesional con alto prestigio en la administración pública. Sabe, sin lugar a dudas, que está llegando a administrar una caja que ha sido saqueada y que no hay forma de cubrir el pasivo circulante que, según los cálculos de la calificadora Fitch Ratings, alcanzan los 46 mil 398 millones de pesos.
Y justo cuando varias decenas de alcaldes de toda la entidad se reunían con la nueva responsable de las finanzas en la entidad, la calificadora Fitch Ratings emitió dos nuevos comunicados. Uno sobre la calificación crediticia del gobierno del estado de Veracruz, que bajó de BBB+ a BBB-, como consecuencia -según los analistas de dicha empresa- del “nuevo deterioro en su posición de liquidez derivada de un incremento súbito en su pasivo circulante, así como prácticas administrativas débiles que se reflejan en atrasos en la entrega de los fondos del Ramo 28 y Ramo 33 a sus municipios, en combinación con inconsistencias en los registros contables respecto al pasivo circulante” y prevé además “la probabilidad alta de recurrir al uso de crédito bancarios de corto plazo derivada de las métricas de liquidez muy débiles en combinación con un pasivo muy elevado”.
Como consecuencia de la baja en la calificación crediticia del estado de Veracruz, Fitch Ratings también ajustó la calificación de las emisiones bursátiles colocadas por 199 municipios de Veracruz. Se redujo de A- a BBB+.
Luego de su charla con la nueva funcionaria los alcaldes entregaron los inmuebles que mantenían tomados y retornaron a sus lugares de origen, con la certidumbre de que todos los temas pendientes habrán de ser saldados, en la medida en que exista disponibilidad financiera.
Tarde, sí, pero las aguas empiezan a retomar su nivel.

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