El que se va y el que llega

11 julio 2016 | 13:23 hrs | | Gilberto Haaz Diez

Por Gilberto Haaz Diez

*De Roosevelt: “Siempre se debe preferir la acción a la crítica”.
Camelot.

 

Entre el Duarte que se va y el Yunes que llega, en este mes que no es de transición, pero sí de golpeteo, las notas son de dimes y diretes. Qué si dono esto; qué si el Congreso no vota; qué si no te doy información; qué si la cárcel; qué si Namiko va en su moto a estrenarkasa; qué si el Fiscal del barrio 2 de abril no va; que esto qué lo otro, salud. En esas andamos cuando llegó un presidenciable a Veracruz. A Pánuco, cerca de la tierra del desaparecido Beto Silva, el Muñeco. Hace no mucho, otro presidenciable se movía como pez en el agua, Aurelio Nuño Mayer (si es Mayer es bueno), pero los revoltosos de la CNTE lo han bajado de ese primer escalón que llevaba y, dicen los que saben de estas cosas, que Jose Antonio Meade Kuribreña (Ciudad de México, 27 de febrero de 1969) es el relevo natural de Peña Nieto, cuando a Osorio Chong lo descartan y a Meade le ven futuro halagador, pues el presidente apostará por un economista, no por un político. Hace no mucho, con el senador Pepe Yunes Zorrilla hablábamos de él, me decía Pepe que no dejara de vigilar el trabajo del secretario de Desarrollo Social, que era, además, el único político que ha ocupado cuatro secretarías en diferentes gobiernos (Secretario de Desarrollo Social en el Gabinete de Enrique Peña Nieto y Secretario de Relaciones Exteriores. Durante el período presidencial de Felipe Calderón Hinojosa fungió, también, como Secretario de Energía y Secretario de Hacienda y Crédito Público), o sea una chucha cuerera en asuntos del país. Llegó a Pánuco y a su lado el gobernador Duarte y el senador Yunes Zorrilla, el que queda vivo en la lista del PRI, para lo que viene, quizá sean compañeros en esas andanzas, uno buscando la presidencia de la República y el otro tratando de ganar y recuperar la de Veracruz.

 

EL NUEVO PRI
Peña Nieto, el priísta número uno del territorio mexica, demoró una eternidad para dilucidar que es por ahí el camino. Los partidos, todos, buscan caras nuevas y rostros que den seguridad al electorado. Cuando arribó Manlio Fabio Beltrones, como el capo di tutti di capos, al PRI nacional, entró como Superman y salió como Clark Kent, Peña no entendió que ya no era el tiempo de los dinosaurios, que ese tiempo quedó en el olvido desde que Roberto Madrazo y compañía perdieron la elección. El presidente debió leer, cuando él llegó al poder, que llegó con el voto de los electores porque lo vieron sano, joven, sin tantas mañas, aunque después haya aparecido la Casa Blanca chichimeca. Cuando perdieron la madre de todas las elecciones (7 gubernaturas), entre ellas las eternas como la de Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo, entonces si leyeron que los votantes repudian a los veteranos de guerra del PRI, los que siempre maman, los que no sueltan la ubre y las nóminas que la patria entrega a sus hijos preclaros. Y cuando se fue el Capo, se pensó en un rostro nuevo -como el de Ricardo Anaya cuando llegó al PAN-, y lo encontraron. Se llama Enrique Ochoa Reza. 44 años. Viene a darle luz al PRI, pues llega de director de la CFE, y como su apellido lo indica, le tocará rezar mucho para salir del atolladero en que lo dejaron metido, es gente cercana al presidente, economista del ITAM, de ese grupo de economistas de dónde saldrá el candidato presidencial, olvídense de Osorio Chong. Es priísta, asegura, y en seguida los malosos lo impugnaron que ahí nunca lo habían  visto, rápidamente exhibió la credencial pirata suya firmada por Plutarco Elías Calles y ya. Alguna vez a un gobernador, cuando apuntó el dedo para designar a un candidato a diputado, la raza le decía que no lo conocían, eso es mejor, dijo el gobernador, no tendrán nada que echarle en cara. Ha recibido la cargada, los viejos de la CTM que, oliendo a naftalina, presentaron sus respetos. Como en aquel tiempo cuando el presidente Salinas llamó al viejo zorro, Fidel Velázquez, y le anunció que el candidato presidencial era Luis Donaldo Colosio. Fidel, le dijo: “Nos leyó usted el pensamiento, presidente”. Esos votos corporativos no sirven ya, el PRI no quiere jubilarlos, los votos en manada de los sindicatos no ayudan, estorban porque, además, ni los agremiados votan por ellos, son solo canonjías para los dirigentes. El lunes presentan convocatoria, y el martes lo ungen presidente con el humo Vaticano de la Capilla Sixtina de Insurgentes, a ver qué puede hacer, a recoger a los heridos y tratar de recomponer los trastes rotos de esa elección del día 5 de junio, que los dejó maltrechos y malheridos, como cuando aquellas guerras púnicas, el día que Roma venció a Cartago y nació aquella frase: “Dejaron hecho esto un desierto… y le llamaron paz”. Tras la destrucción de Cartago en el año 146 antes de Cristo, los soldados romanos labraron la tierra con sal para que jamás volviese a florecer vida en aquella ciudad del norte de África. Así le harán los panistas y perredistas a las gubernaturas ganadas, ararán y echarán sal, para que no regresen nunca más y no vuelvan a florecer sus manzanos. Bueno.

 

LA DENUNCIA DE MAULLEON
Héctor Maulleon es un columnista del diario El Universal. Un hombre valiente que escribe con la verdad. Un ejemplo suyo de cómo el periodismo sirve a las causas nobles, cuando se dice la verdad y se hace denuncia pública. Sucede que detectaba un sitio en la defeña colonia Condesa, que había sido invadido por la runfla de la Asamblea de Barrios, que son un poco peor que las hordas de los 400 Pueblos, que en Veracruz se pasean con impunidad, protegidos por el gobierno, esos que exhiben a mujeres desnudas. El periodista por allí ronda y notaba que en esa casa de una esquina grande, en la Condesa, había mucha gente mala, sospechaba que traficaban con droga. Lo denunció y cuando llegó la poli de Mancera huyeron como Speddy Gonzalez. Por piernas. Al llegar, cosa que todos vimos en la tele, la casa mantenía túneles no como los del Chapo, pequeños, internos para traspasar la droga de un cuarto a otro cuarto y tenía salidas por varias esquinas. Lo tomó el gobierno y lo devolvió a su verdadero dueño que, en convenio con la secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, decidieron demolerlo por que presentaba estructuras débiles y el dueño, añisimos después, lo recuperó gracias a la denuncia de un honesto periodista, quien fue amenazado por esta horda de rufianes, a quienes al menos les quitaron la propiedad invadida.

 

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