El propósito es que no salga

14 marzo 2017 | 17:55 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

CONCLUÍA EL evento donde se presentó el “nuevo modelo educativo” del País con el que, según el Presidente Enrique Peña Nieto, las nuevas generaciones aprenderán a reflexionar, discernir y resolver los retos de su entorno y no solo a memorizar”, cuando un enjambre de reporteros abordó al Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, el mandatario de moda no porque esté consiguiendo sacar a la Entidad de la marginación, inseguridad, pobreza y desempleo en que se debate, sino por los escándalos en que se encuentra inmerso desde la toma de posesión el primero de Diciembre del año pasado, cuando prometió, en menos de un mes, llevar a prisión a Javier Duarte, reimplantar el Estado de Derecho y garantizar seguridad y empleo a los Gobernados, algo que no ha sido posible “¡por culpa de Duarte!” -según argumenta cada que alguien lo cuestiona al respecto-, lo que se ha convertido en un buen pretexto para evadir las responsabilidades propias del encargo que le confirió la sociedad.

LOS PERIODISTAS se arrebataban la palabra, y el Gobernador, sabiéndose el centro de la polémica tras la detención y encarcelamiento del ex Gobernador Interino, Flavino Ríos Alvarado –el segundo ex mandatario que Yunes Linares lleva a prisión ya que el primero fue Dante Alfonso Delgado Rannauro en tiempos del chirinato-, respondió al primer cuestionamiento: “la detención del exgobernador interino Flavino Ríos ‘es independiente de las investigaciones que se realizan sobre el exgobernador prófugo’ Javier Duarte de Ochoa”. Así lo dijo el lunes y lo ratificó: “Flavino Ríos prestó un helicóptero en el mes de Octubre para que Duarte se fugara y el proceso que se inició, la orden de aprehensión que se dictó, tiene que ver precisamente con ese hecho. No tiene vinculación con otro proceso que se lleva a cabo, que se desarrolla ante juzgados federales y, en el cual, ya se emitió una orden de captura contra Javier Duarte”.

MAS CLARO ni el agua, pero este martes cambio de opinión. Luego de la entrevista que el conductor televisivo, Carlos Loret de Mola le hizo al Fiscal del Estado en torno a las familias veracruzanas que acusan negligencia en la búsqueda y reconocimiento de restos de personas desaparecidas y asesinadas, de lo cual, Jorge Winckler Ortiz reconoció que “tienen razón porque durante el gobierno de Javier Duarte engañaron a las familias y no se hizo confronta para la identificación del ADN”, el periodista le preguntó en torno al caso Flavino Ríos, y el funcionario se concretó a señalar que “el exgobernador interino se reservó su derecho a declarar y pidió la ampliación del término constitucional para presentar evidencia en su favor”, además de que adelantó que “más de 300 funcionarios de la administración de Javier Duarte son investigados por diversos delitos”.

PERO WINCKLER Ortiz nada dijo sobre nuevas carpetas de investigación en torno a Ríos Alvarado, por lo que, seguramente, alguien desde muy arriba le clavó sus ojitos verdes y le reclamó tajante ¿porque desperdició el espacio nacional?, de tal suerte que antes de concluir el noticiero, Loret de Mola pudo anunciar que la Fiscalía Estatal abrió dos nuevas carpetas de investigación en contra del ex Gobernador interno, una por presunto desvió de 257 millones de pesos cuando fungió como Secretario de Gobierno, y otra por un supuesto saqueo de 2 mil millones de pesos al Instituto de Pensiones del Estado junto con los demás integrantes de la junta directiva de ese organismo que ya están siendo investigados -lo que podría engendrar severos conflictos con los sindicatos que forman parte del IPE, salvo que de último momento decidan “maicearlos”-.

PERO ¿QUE los hizo cambiar de opinión tan de repente, cuando apenas el lunes, Yunes Linares había asegurado que: “No tiene (Flavino Ríos) vinculación con otro proceso que se lleva a cabo, que se desarrolla ante juzgados federales y, en el cual, ya se emitió una orden de captura contra Javier Duarte”? Es muy simple: los abogados lograron acreditar que la orden de arresto contra él, ahora, prófugo fue emitida después de la presunta facilitación para que usara una aeronave del Gobierno del Estado y, por lo tanto, Ríos Alvarado no es responsable de la evasión o fuga. En pocas palabras, al no acreditarse la acusación, el ex mandatario interino saldría libre este sábado al no ser delito grave la acusación que le enderezaron.

POR ELLO la orden de iniciarle, de inmediato, dos nuevas carpetas de investigación, ahora por un presunto desvío de 257 millones de pesos cuando fungió como Secretario de Gobierno, y otra por un presunto saqueo de 2 mil millones de pesos al Instituto de Pensiones del Estado -junto con los demás integrantes de la junta directiva de ese organismo-, pone en evidencia lo que tan enfáticamente ha negado Yunes Linares: que en realidad si hay persecución contra Flavino Ríos, y que su aprehensión es un golpe mediático con el que busca tender una cortina de humo ante los fracasos que ha tenido su administración por promesas de campaña incumplidas, como la aprehensión de Duarte y la instauración de un clima de paz y seguridad que no ha podido concretar.

Y AUNQUE hemos recibido señalamientos por una supuesta defensa de Ríos Alvarado, en realidad lo que tratamos de hacer es salvaguardar el Estado de Derecho, pues así como se busca aplicar la ley al ex Gobernador interino y dejarlo en prisión durante por lo menos un año (a pesar de que el delito por el que se le acusa no es grave), a cualquiera de nosotros podría pasarnos si consentimos esos excesos del gobernante en turno, incluso, a los comunicadores críticos con los que Yunes Linares ha pintado su raya y marcado su odio.

CIERTAMENTE, EL de Javier Duarte fue un gobierno corrupto y pervertido, aunque ello no signifique que todos, absolutamente todos fueran iguales, ya que en torno al ex mandatario hubo círculos cercanos, y Flavino Ríos, nos consta, no formó parte de estos, a tal grado que debió asumir una responsabilidad que no le competía cuando la agresión a pensionados, pues quien ordenó tan deleznable evento fue el, entonces, Secretario de Seguridad, Arturo Bermúdez que deseaba afectar al, entonces, Secretario de Gobierno, y este, consciente de ser el responsable de la política interna asumió un rol que no le competía. Tal vez el pecado de Flavino fue no hacer caso a sus amigos cuando le advirtieron que no aceptara formar parte del detestable Gobierno duartista, ante lo cual, institucional como suele ser, respondió: “a un gobernador no se le puede decir que no”, y ahí están las consecuencias. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista