El PRI y su militancia

14 octubre 2015 | 15:09 hrs |

Por Filiberto Vargas Rodríguez

La inminente llegada de Alberto Silva al PRI ha provocado una inusitada polémica, principalmente entre los detractores del Gobernador Javier Duarte, pues consideran la medida como una imposición, una demostración de fuerza del mandatario estatal.

Se olvidan de un detalle que es fundamental: El relevo en la dirigencia estatal del PRI es un asunto que concierne exclusivamente ¡a los priistas! A nadie más. La designación de Alberto Silva como dirigente del Revolucionario Institucional en Veracruz deberá cumplir con los reglamentos del propio partido y deberá ser aprobada por los consejeros políticos de la entidad.

Han sido tantos los años del PRI en el gobierno estatal, que muchos se confunden y piensan que ese partido es parte del gobierno, y se atreven a opinar, o a criticar medidas y acciones al interior de ese organismo político, cuando los únicos que pueden y deben hacerlo son sus militantes.

Si un militante del PRI, con sus derechos a salvo y al corriente de sus cuotas, considera que esta designación violenta sus derechos como miembro activo de ese partido, existen los mecanismos, al interior del PRI y en los órganos electorales, para impugnar la medida.

Los senadores José y Héctor Yunes dicen estar en contra de tal decisión. Para ellos –que sí son militantes del tricolor- la solución es sencilla. Deben establecer contacto con los consejeros políticos y convencerlos de que rechacen la propuesta de que Alberto Silva asuma la dirigencia.

Ellos conocen a los consejeros. Seguramente muchos de ellos les han manifestado su respaldo en sus proyectos políticos. Si realmente tienen, como presumen, las simpatías de la militancia, no debería resultarles complicado convencerlos de que rechacen el relevo en el comité estatal.

Si los senadores no hacen eso, y se limitan a litigar el tema en los medios de comunicación, es porque saben que no tienen el control del consejo político estatal, que ese control lo tiene Javier Duarte.

Eso les debería preocupar, pues la candidatura para el 2016 podría darse mediante el método de votación de delegados.

El Artículo 119 de los Estatutos del PRI, en su tercer párrafo, establece como atribución del Consejo Político Estatal “elegir, en caso de ausencias absolutas, al Presidente y al Secretario General del Comité Directivo Estatal”.

En el noveno párrafo de ese mismo artículo de advierte que otra de sus atribuciones es “seleccionar el procedimiento para la postulación del candidato a Gobernador… el cual será sancionado por el Comité Ejecutivo Nacional”.

Los estatutos partidistas establecen como procedimientos para la postulación de candidatos, la elección directa (que puede ser con miembros inscritos en el registro partidario, o con miembros y simpatizantes), o por convención de delegados (en la que participan consejeros políticos, delegados de sectores y organizaciones, y delegados electos en asambleas territoriales).

La llegada de Alberto Silva al PRI estatal sí es una demostración de fuerza del Gobernador. Les recuerda a los que aspiran a sucederlo, que es él quien tiene la estructura electoral en Veracruz y que si realmente desean ocupar su silla, deberán trabajar a su lado para construir el triunfo del Revolucionario Institucional.

El que piense que alejándose de Javier Duarte, con el exclusivo respaldo del Centro, podrá alcanzar la gubernatura, estará cavando su propia tumba política.

Quizá no sea lo más justo, pero así son las cosas en el PRI de Veracruz.

El que no esté de acuerdo, siempre puede optar por la candidatura independiente. Ya en otras entidades ha quedado demostrado que también por esa vía se puede ganar.

¿Quién dice yo?