El Presupuesto para el 2017. La posición de Bolaños.

13 septiembre 2016 | 9:49 hrs |

Por: Jorge Miguel Ramírez Pérez

Es innegable que los daños financieros del pasado inmediato,  están haciendo mella en la economía de los mexicanos y que todos los sectores esperaban mayores recortes en la propuesta de presupuesto del 2017.

El pasado martes el secretario de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Meade, ya le entregó al diputado presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados, Javier Bolaños, el paquete económico 2017, que documenta la integración del gasto público.

Se propone de parte del ejecutivo que el gasto total neto sea de 4 billones 837 mil 512.3 millones de pesos. Un recorte de 239 mil 700 millones de pesos que equivale a 1.7 por ciento de producto interno bruto, en términos reales –sustraído el efecto de la inflación– respecto del aprobado en 2016.

Son dos los factores principales que hacen abandonar las cifras alegres ascendentes: los bajos precios de los hidrocarburos y la fuerte presión de una deuda inexplicable que desde el 2012 ha subido del 36% del producto interno bruto, al 50%, de todo lo que producimos anualmente los mexicanos, ¡espeluznante! Porque además, no se ve en que y se incrementa por la desventajosa convertibilidad a dólares.

En ese panorama que no tiene en el mediano plazo visos de resolución, se vuelve a replantear el problema de siempre. México carece de recursos suficientes, o más bien dicho, el gobierno mexicano carece de recursos suficientes siempre; pero cuando se empieza a hablar de recortes, el ciudadano nota que la economía no cambia y lo que percibía anunciado negativamente, al fin y al cabo no era de tal magnitud, porque cuando quitan los programas; y explican su inutilidad; sus defectos de fondo, que no se plantearon antes cuando fueron propuestos, no pasa nada.

Sencillamente  a lo largo de la historia  han desaparecido oficinas, fideicomisos por completo y no hay quien diga algo.

Parece ficticio el espectro de la administración pública, nunca hay, nunca alcanza pero siguen los gastos de toda índole para la política partidista y para las reuniones faraónicas del presidente y de los gobernadores.

Por eso hizo bien el diputado Javier Bolaños en afirmar junto a Meade: “…ni descalificamos a priori ,  ni garantizamos aval a paquete económico…” aclarando: “que los legisladores privilegiarán los recursos para salud, el crecimiento económico, la seguridad y el combate a la pobreza, entre otros”.

Porque tal parece que los del Ejecutivo se olvidan las bases doctrinarias para que el Congreso defina la política económica, ponderando, pero no aceptando tal cuál, la propuesta del ejecutivo, que es eso, una propuesta que se supone soportada por el aparato técnico de la Secretaría de Hacienda.

Porque las decisiones sobre manejo del dinero público solo le competen al pueblo de México, que es representado por los diputados federales y como recurso de revisión y apoyo por los senadores, que en la doctrina original representan la soberanía de los estados.

Pero la soberanía nacional, reside en la cámara de diputados.

Es el pueblo representado el que dice que, cómo, cuánto y donde va a contribuir y recaudar. Es el pueblo representado, el que decide en qué, cuánto, cómo y donde va a gastar y es el pueblo representado, su brazo vigilante, mediante la Auditoría Fiscal de la Federación,   el que  puntualmente tiene que señalar las desviaciones y los malos usos del dinero del pueblo.

Porque por eso existe la división de poderes, para mantener una línea estricta de la voluntad soberana para legislar, para determinar particularmente el origen, destino y vigilancia del dinero público.

En este presupuesto la Cámara debe ser muy atenta en su integración y eliminar los gastos superfluos, que deben ser recortados de manera general y con bases analíticas para profundizar, lo que particularmente se necesite eliminar, lo que es insustancial.

Porque siguen los dispendios, por ejemplo  en la oficina del Presidente, en los viáticos y sueldos de los políticos desacreditados en nuestro país, a quienes se les ha  habilitado como diplomáticos.

En esquemas administrativos que no están compensados organizacionalmente, y en muchas erogaciones que se hacen de manera tradicional sin beneficios evaluables, para este pueblo que se supone es soberano en su dinero.

Se debe rechazar el gasto social encubierto para fines electorales,  el indiferenciado con funciones similares o las mismas, como los cientos que dicen, analizan política e información en Segob y el Cisen; estudiar los resultados de los apoyos a la producción a organizaciones insaciables y violentas.

Tener mucho cuidado con gobernadores abusivos, reincidentes, que se han burlado del gasto público como fue mandatado,  haciendo del Congreso una entidad sin respeto, desviando a su provecho el dinero y avalados por el Ejecutivo, que con la PGR, retardan los procesos de manera pervertida, no importando que la Auditoría Superior  los haya denunciado como delincuentes.

Por eso más que nunca, la Cámara tiene una gran labor al frente y un debate permanente para razonar un tema que es superlativo para todos los mexicanos, el del presupuesto, y si los diputados como dijo Bolaños de entrada buscan el debate y el análisis del gasto, México saldrá ganando.