El Plan Veracruzano. Definiciones de una Política de Estado.

19 septiembre 2016 | 13:10 hrs |

Por: Jorge Miguel Ramírez Pérez

Un grato sabor de boca dejó el discurso del gobernador electo Miguel Ángel Yunes en Pánuco al cierre de los foros de participación ciudadana, para elaborar las propuestas del Plan Veracruzano de Desarrollo. Fue un discurso de Estado que hace mucho tiempo no se escuchaba en Veracruz. Una apuesta a la política, a la buena política, como dijera Bauman.

En vez de una justificada lista de quejas y malos augurios resultado de la desastrosa docena que al fin ve su pronto ocaso, Yunes Linares acorde con lo que hay enfrente en el reto de gobierno, se fue a la otra parte de la cancha, a la parte de la reconstrucción, para reconocer que contra todo lo que la realidad y las circunstancias están presentando, Veracruz y los veracruzanos son más grandes, para sacar adelante al Estado, del bache de la injusticia, la inseguridad  y de la corrupción.

La apuesta es directa y señera de buen rumbo para la ley, que pide a gritos ser restablecida. El Gobernador electo como principio, se congratuló de la pluralidad del Congreso  y de la necesaria independencia de los poderes del estado, con respecto del poder ejecutivo.

Fuera de lo que se acostumbraba: hacer  alarde socarrón de la trampa para tener carro completo, el discurso insiste en la ventaja racional del equilibrio necesario y sano para cualquier sistema político, en el respeto del orden municipal, el de los organismos autónomos y de la vida de Veracruz en un clima de libertad con orden y con responsabilidad.

Yunes Linares quiere devolverle institucionalidad al estado de Veracruz y   también devolverle, y aún proyectar, la dignidad y los primeros sitios en lo productivo, seguro, y honesto;  en todo lo que es de buen nombre, que siempre caracterizó a Veracruz, antes de que se produjera el escenario de depredación que le infringieron los que se ostentaron como su autoridades, fingiendo y atracando a los ciudadanos y su patrimonio.

Una nueva esperanza se respira contra toda adversidad.

El próximo Gobernador como se ha comentado, le entró al tema tabú, al que pocos o ninguno le entra, al de la seguridad, del que dijo, personalmente estará al tanto, dirigiendo y supervisando directamente las operaciones y su desempeño.

Se entiende en los  principios que resurge en el documento de Pánuco que se restablecerá además la lógica de gobierno porque en esta materia Yunes Linares, no es ningún improvisado, tiene muchos años, en muchos cargos: estatales y federales, no va a equivocar el rumbo o adivinar cuál es la tarea, porque al encabezar el poder ejecutivo, es el quien tiene el mando y la fuerza de ese poder que legítimamente se depositará en su persona y no en alguien más, porque sus colaboradores como señala la Constitución, serán eso, secretarios apoyadores de las ordenes precisas de gobierno.

Lejos se ve el viejo panorama distorsionado  de una bola de corsarios, ocasionados políticos, que inventan sus apetencias sin consultar las leyes, los reglamentos y las diversas normas necesarias para la buena marcha de las instituciones.

En el estado de derecho no caben las improvisaciones, la Ley solo le prohíbe al ciudadano determinadas acciones, lo demás está en su libertad intrínseca; mientras que a los gobernantes solo les permite la Ley, lo que específicamente señala, ni un paso atrás, adelante o a los lados. La ley orquesta a las autoridades y les faculta a hacer lo que ha decidido soberanamente Veracruz en su legislación, los mentirosos y falsos redentores no caben en el esquema de principios y respeto.

Lo que la ley precisa hay que hacerlo y estrictamente cumplirlo, para eso existe el poder ejecutivo.

El sistema político mexicano da preeminencia al ejecutivo porque es un poder que urge de operaciones expeditas y que requiere dedicación y vocación.

El solo pensar que los secretarios son ministros del tipo parlamentario, es un absurdo, fantasioso es, pretender que traen sus propios planes desarticulados del plan central  o que se busca la subordinación de otros poderes, por el puro hecho de hacer sentir el poder en la acción gubernamental, es un equívoco. Y así se expresó este fin de semana en el Norte de la entidad Yunes Linares, toda desviación se va a corregir, porque es el concurso de poderes, la colaboración razonada la que hace nacer los propósitos comunes para que el estado tenga unidad de objetivos y el mismo sentir político, más allá de partidarismos legítimos pero que deben  sumarse en pro del Estado.

Pero además llama la atención el sentido de la planeación que la UV a invitación del Gobernador Electo, ha impreso a los esfuerzos ciudadanos, compilando y analizando los temas torales que deben debatirse, estructurarse y ponerse en marcha. Destaca el interés de los ciudadanos por dar su opinión y sentirse presentes en la obra de reconstrucción política, administrativa y social.

Entre estos temas de reingeniería administrativa y financiera, estará el pivote para que el estado no decaiga y la amenaza de las dificultades de solvencia no se produzcan como se ha manifestado, en el temor de una quiebra en Quinta Roo, uno de los estados que formaban parte del esquema político del grupo depredador que era alentado por las autoridades irresponsables de Veracruz, era un antiliderazgo, que debe hacer pensar a los electores en el futuro, para ser mucho más cuidadosos con su voluntad y consecuente voto.

Lo bueno es que nunca es tarde para corregir el rumbo y parafraseando al sociólogo  Parsons, la tarea es de suma importancia porque hay que ser congruentes y establecer el sistema de liderazgo en la consecución de objetivos de la sociedad veracruzana.

Enhorabuena  que las tareas colectivas tienen un jefe serio y no un mentiroso, un político  que urgía, para el  respeto de la pluralidad, la ley y la justicia.