El peligroso oficio periodístico y sus riesgos

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15 diciembre 2017 | 10:51 hrs | Manuel Carvallo

@suntos del Poder

El peligroso oficio periodístico y sus riesgos. 36 periodistas asesinados en el sexenio de Peña Nieto, 99.7% permanecen impunes

CIFRAS de Artículo 19, revelan que 36 periodistas han sido asesinados en México durante el presente sexenio. Tan sólo en este año suman 10.

La misma organización, precisa que en el primer semestre de 2017, cada 15.7 horas ha sido agredido un periodista en México.

Una de las últimas víctimas y claro ejemplo de la impunidad que priva en estos casos, fue el del periodista Cándido Ríos Vázquez, del diario Acayucan, en Veracruz que, irónicamente, se encontraba bajo el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, fue asesinado el 22 de agosto, junto con dos personas más. Una de ellas era Víctor Antonio Alegría, ex inspector de la Policía Municipal de Acayucan. De la tercera víctima se desconoce la identidad de la tercera víctima mortal.

Cándido había sido amenazado por el ex alcalde de Hueyapan, Gaspar Gómez Jiménez. Cada vez que se lo encontraba la amenaza era la misma: “te voy a matar, pinche reportero”. En una de sus últimas detenciones a manos de policías de Gaspar, lo golpearon de tal forma que lo dejaron lisiado y tenía que usar bastón. Cándido había presentado 12 denuncias en contra del ex edil.

Tras el crimen, como de costumbre, la Comisión Nacional de Derechos Humanos condenó el asesinato y exigió una investigación a fondo para que el homicidio no quedara impune.

Roberto Campa Cifrian, subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, dijo que Cándido no era el objetivo del ataque.

Filiberto Álvarez Landeros, periodista y locutor de Morelos de 65 años, es el último de los comunicadores asesinados en este año.

Las autoridades estatales se apresuraron a decir que el crimen no estuvo relacionado con su labor.

Lo cierto, es que la impunidad en los asesinatos de periodistas, ha sido una constante.

La Fiscalía para la Atención de Delitos Cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), de la PGR, admite que de julio de 2010 a diciembre de 2016, se registraron 798 denuncias por agresiones contra periodistas.

De esas denuncias, 47 fueron por asesinato y sólo se tiene registro de tres sentencias condenatorias: una en 2012 y dos en 2016, es decir, que en el 99.7% de las agresiones no ha habido sentencias, pese a que en el 53 por ciento de los casos, tuvieron participación funcionarios públicos.

Ante tan escalofriantes estadísticas, finalmente la Cámara de Diputados aprobó la miscelánea penal en materia de libertad de expresión, que hace obligatoria la facultad de atracción de la PGR en los casos de periodistas víctimas de delitos relacionados con su oficio.

El dictamen fue aprobado por unanimidad y turnado al Senado para su análisis.

En el acuerdo, se estipula que el Ministerio Público de la Federación, en el marco de su facultad de atracción, deberá investigar y agotar las diversas líneas de investigación relativas al desempeño de las labores de un periodista violentado y modifica lo estipulado en Código Federal de Procedimientos Penales, que fue sustituido por el Código Nacional de Procedimientos Penales, que entró en vigencia el 18 de junio del año pasado.

Dicho precepto legal, precisa: “En los casos de delitos del fuero común cometidos contra algún periodista, persona o instalación, que dolosamente afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta, el Ministerio Público de la Federación podrá ejercer la facultad de atracción para conocerlos y perseguirlos, y los Órganos jurisdiccionales federales tendrán, asimismo, competencia para juzgarlos”.

Falta todavía que el Senado de la República aprueba la iniciativa y la regrese a la Cámara de diputados para que se apruebe de manera definitiva.

Así, al menos en el papel, de lograrse dichas reformas, el periodista quedaría realmente protegido, aunque habría que esperar a que el niño se ahogue para tapar el pozo, pues sólo aplicarían una vez que el comunicador sea agredido o, lo peor, asesinado… LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN, ES PODER DECIR LO QUE ALGUNOS NO QUIEREN OÍR.

*Esta es opinión personal del columnista