El pasado no debe atarnos

22 agosto 2019 | 14:57 hrs | Rafael ‘El Negro’ Cruz | Negro Cruz


Diálogos con Rafael ‘El Negro’ Cruz

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante.Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

En sus epístolas, inspiradas por Dios, San Pablo buscaba convencer a las iglesias de su época del camino a seguir, de acuerdo a los decretos del Señor. En esta que nos ocupa, dirigida a los Filipenses, Pablo de Tarso se esfuerza en explicarles que su renuncia a los presuntos privilegios de la carne implicaba obtener el galardón ´principal, que es aparecer inscrito en el Libro de la Vida.

Por ello, San Pablo los conminaba a dejar todo atrás para renovarse espiritualmente en la Fe, para así obtener la verdadera justicia de Dios.

En este contexto, quisiera hacer una modesta reflexión sobre lo dicho por el presidente López Obrador, en el sentido de que ya no buscará justificarse en las acciones de los anteriores gobiernos, para con ello evadir responsabilidades acerca de los perniciosos fenómenos que nos aquejan como sociedad.

Creo que el mandatario tomó una decisión sensata, porque como él mismo dijo en su campaña, respecto de no iniciar una cacería masiva en contra de funcionarios de los gobiernos pasados, no hay que voltear hacia atrás para no convertirnos en estatuas de sal.

La cita referida por el presidente fue recuperada de Génesis 19:26: “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”.

El asunto es muy sencillo, la desobediencia provocó la muerte de la mujer de Lot, porque él y su familia habían recibido instrucción divina para escapar de Sodoma y Gomorra que iban a ser destruidas por Jehová, merced a la degeneración que ahí se vivía, el mandato fue: “Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas”. Génesis 19:17

Así pues, es de celebrar que nuestro principal dirigente, quien recurre con frecuencia a las citas  de la Biblia, también practique sus designios, que en realidad son dictados por el Todopoderoso.

No tenemos duda de que las personas que lo precedieron en la responsabilidad de gobernar al país, hayan dejado cabos sueltos que hoy le den problemas al tabasqueño, sin embargo, lo que realmente importa es trabajar en resolver todas estas situaciones anómalas, es la única forma en que lograremos salir adelante.

Para confirmarlo, veamos otra bellísima parábola dicha por el mismo Cristo Salvador, la cual nos deja muy clara la necesidad imperiosa de ver hacia adelante: “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. Lucas 9:62

Dejen que los muertos entierren a sus muertos, les decía Jesucristo a los que se querían volver sus seguidores, pero que de alguna forma no lograban desanclarse del pasado y buscaban algún pretexto para aferrarse.

Sobre el aserto preguntémonos: ¿Quién puede arar viendo hacia atrás?

Nadie que busque la buena cosecha intentará arar viendo al pasado e insistimos, el presidente lo entiende con precisión, porque también refirió, en algún momento de sus conferencias, la parábola del vino nuevo en odres viejos, por lo tanto, subrayamos, al asumir plena responsabilidad de lo que ocurre en la nación, el mandatario está sembrando futuro.

Pero no es el mandatario el único que debe enterrar el pasado que busca encadenarnos a los anatemas, nosotros como ciudadanos también tenemos la obligación de hacerlo y para que lo entendamos, traigo a la palestra el siguiente versículo: “Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría”. Eclesiastés 7:10

O como solemos decir coloquialmente, no nos enredemos, lo de hoy es lo que tenemos y debemos salir airosos.

Recordemos de nuevo al portentoso predicador que nos dice lo siguiente en el Eclesiastés 3:1-8: “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; un tiempo para matar, y un tiempo para sanar; un tiempo para destruir, y un tiempo para construir; un tiempo para llorar, y un tiempo para reír; un tiempo para estar de luto, y un tiempo para saltar de gusto; un tiempo para esparcir piedras, y un tiempo para recogerlas; un tiempo para abrazarse, y un tiempo para despedirse; un tiempo para intentar, y un tiempo para desistir; un tiempo para guardar, y un tiempo para desechar; un tiempo para rasgar, y un tiempo para coser; un tiempo para callar, y un tiempo para hablar; un tiempo para amar, y un tiempo para odiar; un tiempo para la guerra, y un tiempo para la paz”.

Hermanas, hermanos, el pasado tuvo su tiempo.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

 

 

Esta es opinión personal del columnista