El Misil de Duarte

9 septiembre 2019 | 0:00 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Por Jorge Miguel Ramírez Pérez

Me la tengo que tomar por buena la columna de Javier Duarte desde la prisión, esa que titula con la frase, esta sí, bíblica, del Señor Jesús: “La verdad os hará libres”.

Lo que se maneja allí, lejos de ser una versión de ciencia ficción es una muestra, con cortes, de algunas de las maniobras que se gastaron en las decisiones políticas y electorales, del sexenio peñista, en lo concerniente a la llamada democracia “a la mexicana”.

Como se lee, lo escrito por Javier Duarte es un capítulo inconcluso de una realpolitik, conspirativa e inmoral, de engaños sobre engaños. A la vez es una de las peores burlas contemporáneas a los ciudadanos de a pié que se ven ninguneados por todos lados, no existen y no son considerados ni de lejos.

También es un balde de agua fría para las huestes partidistas del PRI, del PAN y del PRD veracruzanos, que sospechaban que lo dicho por Duarte es mucho cierto, pero que se han resistido a aceptarlo, porque se les hacía inconcebible tanto estiércol en la mente y manos de sus líderes políticos.

El baño de la porquería le llega de lleno a los “Yunes del estero” como suele referirse Duarte a los Migueles. Pero también a ese otro Miguel, Osorio Chong al que le tupe sabroso; todos ellos van a tener que contestarle al preso, porque la lógica de sus amarres es incuestionable. Las ligas de Miguel Yunes y Miguel Osorio son viejas y parecen indestructibles. La referencia a haberle dado las espaldas a la Maestra Gordillo, actualiza los daños causados por la dupla y sus consecuencias.

El embarradero llega arriba, Duarte confirma que todo estaba en conocimiento de Enrique Peña, y ratifica que conspiró con Miguel Yunes para que traicionara a Josefina Vázquez, tal vez omitiendo que Calderón no era ajeno. Es inverosímil que éste con todo el aparato de información no estuviera enterado, lo que abre más conjeturas.

Duarte califica como un chiste la candidatura priísta del otro Yunes, Héctor, en lo que coincido. Pero no fue solo eso. Lo que no dice, por ahora, es que la caída de ese Yunes sirvió para eliminar políticamente a Manlio Beltrones, cuya imagen como líder del PRI nacional se afectó irreversiblemente porque la pérdida de PRI en Veracruz, era el anunció de la pérdida nacional para ese partido, sobre todo en el entendido que a Héctor Yunes Landa se le asociaba al grupo político de Beltrones, toda una trampa de doble fondo.

El revelador Duarte acusa a Osorio de tener planificada una escalada por llegar a la presidencia de México, a costa de todo tipo de tropelías; lo que también coincido. Solo falta que revele que la jefa de la campaña de Osorio, hoy en la cárcel era la señora Robles, desde SEDESOL y SEDATU, lugares desde los cuales se triangulaban el dinero de las estafas maestras y otras perlas del mal, para los fines aviesos de Osorio el que nunca se ocupó de la seguridad de los mexicanos.

Acusa también Duarte a muchos de abajo que desde entonces le debían sus cargos, como Anilú Ingram incondicional de Osorio Chong; o a Rogelio Franco su instrumento en el PRD, 00que se pasó del lado yunista; o al que fue su operador político en el Puerto y subsecretario de Gobierno, Marlon Ramírez de quien no dice su nombre, pero señala como jefe actual de un PRI “azul” que trabaja para los Yunes panistas, a través de Fernando el alcalde de Veracruz.

Son muchos los comentarios que pueden desprenderse de esta primera entrega de Duarte, obviamente una pieza inacabada de la tenebra como bautizó Villoro, a esa forma de conspirar encubriéndose en el manto de la política. Con todo, lo escrito por el exgobernador, le da paradójicamente en este género, una credibilidad que no tuvo como funcionario.

Lo cierto es que Duarte no tarda en salir y en revelar más datos que ponen en camino de su actual hospedaje a otros, que como Osorio, es un pájaro de cuenta que se sabe acorralado.

En ese tenor de malicias está la ruina también.

Una síntesis pone de relieve lo equivocado que estaba Duarte al creer que el entonces presidente mandaba. Hoy los peñistas desde que Peña estaba en el cargo, están en la cárcel o perseguidos. En cambio los del verdadero jefe: Videgaray, ninguno se siente ni cercanamente acosado, solo el plan falló con José Meade, que se enredó con lo de Rosario Robles, porque en los planes videgarayistas él sería el Secretario de Hacienda con cualquiera que ganara, por supuesto, excluyéndolo a él. Porque como dijo Duarte hasta para ellos, el PRI hace tiempo que se lo acabaron.
Columna del 9 de septiembre del 2019.

Esta es opinión personal del columnista.