El mal uso de los textos bíblicos

26 febrero 2018 | 22:51 hrs | El Negro Cruz

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Mateo 7:15

A lo largo de los años hemos confirmado, que las campañas político-electorales son una lucha descarna por la consecución del poder, se utilizan todo tipo de estrategias con tal de allegarse las simpatías ciudadanas.

Sin embargo, una de las armas que con mayor recurrencia se usa es la mentira, ya sea de manera abierta, ya sea en forma soterrada. Esto, además de demostrar una clara falta de ética de quienes la esgrimen, representa una herejía mayor cuando las Sagradas Escrituras son empleadas falazmente para tratar de confundir al electorado.

Hermanas y hermanos, con frecuencia les insisto en la importancia de leer la Biblia en forma directa, para no atenernos a la interpretación que del texto hagan terceras personas. No pongo en duda el trabajo de los pastores, pero el revisar la fuente de la palabra de Dios, nos ayuda a comprender mejor las cosas.

Cuando nos hagan una referencia de los designios del Señor, no debemos creer a pie juntillas lo que nos digan, porque está comprobado que el enemigo del Todopoderoso, el principal mentiroso, impulsa por todos los mecanismos a su alcance crear confusión, para con ello generar desaliento y con ello, sin fundamento, cuestionemos las leyes divinas.

Pero quiero ser concreto.

Hace pocos días escuché al candidato presidencial puntero, compararse con Jehová e incluso, uno de sus apoyadores sugirió que era como Caleb, uno de los 12 exploradores que Moisés envió a supervisar la Tierra Prometida, asunto que viene explicado en el Libro del Éxodo.

Pero bueno, lo primero que tengo que decir al respecto, es el desatino de alguien que se considera como Dios, simplemente es algo imposible, nadie, absolutamente nadie, puede tener las cualidades celestiales de nuestro Padre. Basta  con que revisemos lo que nos dice Daniel 2:21:

“El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.”

Creo que no es necesario precisar que como dije líneas arriba, nadie puede hacer lo señalado por Daniel, sólo el Todopoderoso tiene ese poder, por ello, comparase con Él, es un asunto que raya en el desatino.

Por otra parte, cuando Jesús aclara que hay que dar al César lo que es del César, está hablando del asunto de los impuestos, este pasaje nos lo narra Lucas 20:20-26:

“Y acechándole enviaron espías que se simulasen justos, a fin de sorprenderle en alguna palabra, para entregarle al poder y autoridad del gobernador. Y le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente, y que no haces acepción de persona, sino que enseñas el camino de Dios con verdad. ¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? Más él, comprendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imagen y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. Entonces les dijo: Pues dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y no pudieron sorprenderle en palabra alguna delante del pueblo, sino que maravillados de su respuesta, callaron”.

No hay que hacerse bolas, el tema tiene que ver con la responsabilidad de pagar los impuestos, nada de querer mezclarlo con la política, ni con el Estado Laico, ni con el liberalismo. Es una respuesta que El Salvador dio a los sacerdotes y escribas, que bajo cualquier premisa querían evidenciarlo para denunciarlo a las autoridades de la época ¿se imaginan lo que hubiera pasado sin les sugiere no pagar el tributo?

No erremos, Dios nos manda respetar las leyes de los hombres, por lo tanto, lo mínimo que  podemos hacer, es no intentar usar su palabra para fines aviesos. Pongan mucha atención a los que digan los políticos, para no crear falsas expectativas que más tarde nos provocan desilusión.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

*Esta es opinión personal del columnista