El linaje de Carvallo

30 agosto 2017 | 8:58 hrs | Gilberto Haaz Diez

*De Ortega y Gasset: “Quien en nombre de la libertad renuncia a ser el que tiene que ser, ya se ha matado en vida: es un suicida en pie. Su existencia consistirá en una perpetua fuga de la única realidad que podía ser”.  Camelot

Jorge Carvallo Delfín es un funcionario de Veracruz que ha sobrevivido a los tsunamis y terremotos.  No se sabe si entró en el paquete del gobernador y Fiscal donde acusó a tirios y troyanos de tentones. Hace nada, texto y video que envía un amigo capitalino, presumió que iba a Estados Unidos como representante de los diputados en asuntos de agricultura, a empujar el TLC, porque Ildefonso Guajardo y amigos que le acompañan no podían con el paquete. Alguien por allí lo desmintió. Ufff. Ayer exhibió un video, quien sabe con quién en Chicago, y habla en Youtube de su encargo del Tratado de Libre Comercio. No mamy blue, diría Kamalucas, un filósofo de mi pueblo. Trump se puso a temblar con su llegada. Acuarteló a toda su gente en la Casa Blanca y hasta apagó el tuiter. De puro miedo.

 LA BOA GAMBOA

 Un personaje nada simpático, vividor del erario desde que Dios le dio pies para moverse y mano para extender y cobrar cuando llegan los cheques o las dietas, que ha brincado todos los pantanos y su ADN tiene la exclusividad de servir a presidente tras presidente, creo que desde Miguel de la Madrid, o antes, donde allí se sacó la lotería cuando se puso al lado de Salinas de Gortari, presumía que él influyó con el oscuro presidente, para que el humo blanco del Vaticano de Los Pinos saliera hacia Salinas. Emilio Antonio Gamboa Patrón (26 de agosto de 1950), comportándose como un agorero Walter Mercado de su partido, al ser senador de la República y hombre que toca las puertas de Los Pinos y se le abren de par en par, sintiéndose el todopoderoso como en los tiempos de los romanos, cuando el dedo señalaba si habría muerte o indulto, o quizá por llevar línea de su patrón presidencial, con cara de chiste a la Mickey Mouse, sonriendo porque sabía que tiraría una maldad, lanzó a la palestra cuatro nombres de candidatos que esperan el dedo presidencial de Peña Nieto y del PRI, para ser ungido candidato a la presidencia. La reportera jugó con él, sin querer se convirtió en su patiño. Eran como Manolín y Shilinski, ella le decía tal nombre y el nene contestaba; “Ese sí, o ese no sé”. Apuntó a cuatro: Narro (José), que se ve como relleno, no ganaría ni su casilla ni aguantaría una campaña exhaustiva y difícil. Mid (José Antonio Meade), de quien los agoreros saben que puntea. Nuño (Aurelio Nuño Mayer, que si es Bayer es bueno), el segundo de esa lista. Y en ese cuarteto, como el de los hermanos Rufino, metió casi con calzador a Miguel Ángel Osorio Chong, que ha aguantado vientos y tempestades y quizá, como Bartlett en tiempos priístas, sea el segundo secretario de Gobernación que aguantó todo el camino maratónico de los seis años. Que no es cualquier cosa. “Están”, decía el mamila mientras los periodistas les daban nombres. Cuando le soltaron el de Eruviel Ávila Villegas, el hombre que posee el record de gobernar el estado con mas feminicidios, pensaría que si su patrón y jefe Peña Nieto pudo salir de allí, porqué él no, de él Gamboa dijo: “Están haciendo su esfuerzo”. Al igual que de Enrique de la Madrid. Cuando alguien le soltó el nombre de su antiguo compañero, Manlio Fabio Beltrones, solo respondió: “Ayer cené con él”. No fue lejos por la respuesta, Eruviel Ávila le dijo, seco: “El senador Gamboa, lo quiero mucho, es mi amigo, lo admiro. Pero algo que nos debe quedar claro es que la política no es una carrera de 100 metros, es como un maratón. Hay que correrlo con inteligencia, con sus pausas, sin prisas y haciendo uso de todo entrenamiento que se ha tenido”. Órale. Al final va a resultar lo que siempre ocurre, ese partido, el PRI, ha tenido la disciplina por los siglos de los siglos, amén, de que cuando el presidente dice éste va, pues ese va. Y les pasa lo que una vez pasó con el viejo zorro Fidel Velázquez Sánchez, dueño de la CTM, al ser llamados los tres sectores del partido (CNC-CTM-CNOP) a Los Pinos, en tiempos de Carlos Salinas de Gortari, al obligarlos a dejar el celular a la entrada, el presidente les dijo. “El candidato es Luis Donaldo Colosio”. Fidel Velázquez le respondió a bote pronto: “Nos leyó usted el pensamiento, presidente”.  Fin de la historia. 

 *Esta es opinión personal del columnista