El júnior Colosio

18 enero 2018 | 10:38 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

 

*Sólo el infortunio puede convertir un corazón de roca en un corazón humano.
Camelot

Cuando su padre murió, abatido por un macuarro, o varios, los niños Colosio Riojas tenían, él, Luis Donaldo junior, 7 años, ella, Mariana, año y medio de vida. Fue un crimen que impactó al mundo y no volvimos a ser los mismos, en aquel funesto 1994 de crímenes políticos. Los dos padres murieron ese año, Luis Donaldo y Diana Laura poco después de un cáncer. Era nuestro Kennedy, nuestro niño que emergía a la vida dentro de una burbuja de desgracias. Los compadecíamos y nos daban ternura. Ambos se desarrollaron huérfanos en el cariño de la familia y el cuidado de muchos de los amigos del padre. Creció y estudió en el Tec. de Monterrey y se graduó, y de vez en cuando por ahí daba alguna declaración. En 2009 se casó, tiene dos hijos, Luis Donaldo y María Emilia. Recibido de abogado y con el despacho en sociedad con Basave-Colosio, alguna vez llegó a Xalapa con un gobernador, lo supe, venia asesorando un pleito legal de un despacho de Monterrey, en contra del gobierno por un particular, fue atendido cómo lo que era, un hijo muy querido del difunto y amado candidato presidencial. Eso le abría puertas de los gobiernos. “Tardé muchísimos años en comprender lo que me pasó tan solo en unas semanas. Durante años cargué con rencor, con ira, lamentándome”, dijo un día en entrevista sobre ese crimen. Ignoro si el PRI intentó reclutarlo alguna vez. O si le ofrecieron candidatura y los rechazó. Cierto día llegó a esa zona de muerte, la zona cero de aquel entonces, pero no quiso ir a Lomas Taurinas, donde quien esto escribe alguna vez fue y posó en una foto ante la estatua del asesinado Colosio. Hace poco le dijo a la revista Proceso que no iría en busca de candidatura en 2018, pues mintió, ayer mismo sorprendió al mundo político la noticia de que el dueño de Movimiento Ciudadano, el exgobernador veracruzano, Dante Alfonso Delgado Rannauro, ya los pondrá a él y a Basave, hijo de su socio, a cantar el Movimiento Naranja, lalalala, y los reclutó para hacerlos senadores de la República y, quizá ser, con el tiempo, lo que no quiso el junior de John F. Kennedy, conocido como John-John, a quienes los demócratas lo invitaban a ser candidato al Senado y luego cubrir el asiento presidencial donde de chico se metía en el Salón Oval, a jugar entre las piernas de su padre, el presidente asesinado en Dallas. Quizá Colosio Riojas vaya por ese asiento que al padre no lo dejaron llegar. Al tiempo.

ENRIQUE PEREZ (LIOS)
Hay mañanas que, cuando se camina rumbo al primer café, uno viene con el coco limpio, pensando y escudriñando qué demonios escribir, cuando por la mañana, como esta mañana fría de enero, no hay tema y la luz está apagada, cuantas luces dejaste encendidas, yo no sé cómo voy a apagarlas, diría el gran José Alfredo. Pero llega uno y ojea los diarios y salen los temas como conejo en una chistera de mago. Hace poco tiempo, días, un hombre conocido, don Manuel Martínez, al que le gusta la jardinería y ama a las plantas y una vez me regaló un bonsái, que ahí guardo en mi bello jardín, me llamó y pidió ayuda para ver si conocía a algún picudo en la SEV, que le pudiera salvar porque le estaban quitando un negocito, sencillo y honesto de muchos años, donde en una escuela vendía lo que se vende en los recreos. Le dije que no, a nadie en la SEV. Supe que cuando llegó y formó el Gabinete, el gobernador Yunes Linares les dijo a todos que, primero trabajaran como negros, como él lo hace, que duerme poco y desde las cinco de la mañana, tiempo de lechero de a caballo, ya está haciendo ejercicio y enterándose de las cosas de su gobierno, luego les recomendó que fueran justos, humanos y que atendieran a la gente. Leo ahora en un diario de Orizaba una queja. Sucede que la SEV de Enrique Pérez, ha entregado decenas de cooperativas escolares a Ana María Buendía Barrales, empleada del Instituto Veracruzano de la Mujer, y toda la demás gente se ha quedado de a seif, hundidos y maltratados porque, muchos de ellos de eso vivían. Son muchas las escuelas donde este problema surge y ojalá el secretario rectifique y deje que esa gente siga ganando el pan de cada día, con su trabajo honesto.

LA TINAJA CUATRO CARRILES
Contaba mi padre, en mi niñez, de la instalación del Puente Atirantado de la Tinaja, en la mera Y Griega de la Ica, no recuerdo si se construyó en época del presidente Miguel Alemán Valdés. Lo que sí recuerdo es que, cuando llegó su sucesor, seguía contándome, don Adolfo Ruiz Cortines, el más honesto de los presidentes, le dijo al ingeniero de Obras Publicas que, y estiró su mano en línea recta, quería esa carretera amplia, sin curvas, derechita, la que llegaría tiempo después a Ciudad Alemán, un pueblo olvidado porque las mismas rencillas presidenciales lo hicieron olvidar. Ya saben ustedes que cuando llegaba un presidente, borraba lo del otro. Así sigue siendo. Pues así la hicieron, las curvas son en rectas y quedó de primera, amplia, es mas, para darle sabor de trópico cuenqueño, el mismo secretario ruizcortinista ordenó a los constructores que al pie de esa carretera plantaran árboles de mangos, para que la gente, en temporada de mangos, bajara del auto y los recogiera y fueran comiendo los que caían. Ciudad Alemán era una ciudad nueva, predestinada a ser la Manhattan de la zona y terminó como la Burrera o Cojinillo. Recuerdo que mi padre alguna vez me llevó a oír un concierto de la gran Sinfónica de Xalapa, porque tenía un auditorio. Su Hollywood Bowl cuenqueño. Todo eso se fue al carajo, por el viejito rencoroso de Ruiz Cortines. Años después llegó el hijo de gobernador y ni él ni Montano se acordaron de ese pueblo que llevaba el apellido del abuelo. Escribo de ello porque leo en Crónica de Tierra Blanca, que va a retomar el gobierno de Yunes, y el alcalde y el gobierno federal, un viejo sueño, rehacer esa carretera donde circulan miles y miles de tráileres y automóviles, a una de cuatro carriles hasta Ciudad Alemán. Un detonador muy importante que seguro ayudará a la economía de la zona. Si lo hacen y lo logran, los cuenqueños seguro piden que, en lugar de llamarse Ciudad Alemán, le pongan Ciudad Yunes Linares. Venga. Va.

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