El Halloween una celebración errónea

2 noviembre 2016 | 17:34 hrs |

Diálogos con “El Negro” Cruz*

Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres. Mateo 15:8-9

A últimos tiempos, debido a la influencia de los medios de comunicación, en nuestro país se ha dado un impulso generalizado para que la tradición del Halloween se celebre por doquier, aun en pueblos con una población indígena mayoritaria.

En principio de cuentas, la referida es una costumbre que nada tiene que ver con la mexicanidad, proviene de las culturas célticas y ha tenido un terreno fértil para afincarse en los Estados Unidos, en virtud de que son una nación dominada por los hábitos de los inmigrantes, principalmente, europeos.

Sin embargo, el poderío propagandístico de nuestro vecino ha redundado en una transculturización que nos lleva a prácticas de las que no tenemos idea, real, de su significado, hay que tener mucho cuidado con eso.

Recordar a nuestros seres queridos que ya han fallecido es un acto de amor, aunque en realidad nunca los olvidamos y en términos concretos, ellos ya no están aquí, pero bueno, no caemos en ningún tipo de idolatría.

Sin embargo, la llamada “noche de brujas” es un ritual que escapa a los dictados de la Biblia, es más, entra en contradicción directa por lo dicho en los textos sagrados.

Como decíamos atrás, se originó en el pueblo Celta 300 años antes del nacimiento de Jesucristo. Los Celtas habitaban las Islas Británicas, Escandinavia y parte de Europa Occidental, eran guiados por unos personajes llamados Druidas que veneraban al demoniaco dios de la muerte “Samhain”.

Justamente, el Halloween, es la ceremonia con la que los Druidas idolatraban a su “dios”, iban de casa en casa pidiendo comida, bebida y de no otorgárseles, lanzaban feroces maldiciones contra ese hogar, el “el dulce o travesura” pues.

En el origen, se usaba un gran nabo hueco y esculpido con imágenes infernales, en el interior llevaban una vela, lo que en nuestros días fue sustituido por una calabaza. Además, todos los símbolos que se usan en la actualidad, tienen que ver con el satanismo: gatos negros, brujas, vampiros, etc.

Esta fiesta hereje se instauró en las costumbres del cristianismo, porque en los primeros años de la Iglesia, la Fe fue instaurada por decreto del emperador romano Constantino, lo que generó que muchos paganos se hicieran “cristianos” por temor a perder la vida, pero en realidad, siguieron con sus ritos.

Posteriormente la Iglesia Católica declaró como día de los santos el 31 de octubre y la misa que se ofrecía fue nombrada “All Hallowmas”, y en el transcurso de los años se le llegó a conocer como: Allhawoll´s Eve; All Allowed Eve; All Hallow E´m, y finalmente como Halloween. Esto es un breve resumen que nos deja más que claro de que se trata el asunto del multicitado festejo.

Así las cosas, el gran choque de festinar el Halloween para todos aquellos que aceptamos la antigua y la nueva alianza con Yahvé, consiste en que estamos idolatrando a entidades perversas o falsos profetas, que luchan contra la los Diez Mandamientos, los cuales son piedra nodal en nuestras vidas. En otras palabras, destruimos todo lo que hacemos cotidianamente por inscribir nuestros nombres en el Libro de la Vida, cuestión harto grave. Entiendo que muchos no lo hacen con malsana intención, pero mi deber es alertar.

En este contexto, quiero subrayar que si decimos profesar una creencia en la que aceptamos a Jehová como Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, lo indicado es no salirnos de los cánones, sino, nos engañamos a nosotros mismos.

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán