El futuro de Internet, es el futuro de todo

7 abril 2019 | 10:26 hrs | José Sobrevilla | Columnistas

Por José Sobrevilla

¿Se ha imaginado cómo sería su vida sin internet… redes sociales, email, etcétera? Seguramente no, porque el instinto es mirar adelante y no hacia atrás. En este sentido, como ‘la imaginación es más importante que el conocimiento’ –decía Einstein– para 2050 podrán estar listos los implantes oculares que nos permitan acceder a internet sin la necesidad de una pantalla, han afirmado especialistas. La idea tiene como antecedente el dispositivo de visualización de realidad aumentada, tipo gafas, desarrollado por Google y presentado en junio 2012.

En entrevista con BBC Mundo, en 2009, Manuel Castells dio a conocer que desde 2002 se dejaron de construir líneas terrestres para propagar internet, debido a la explosión de las comunicaciones inalámbricas o móviles, que a la vez han constituido un verdadero sistema mundial de datos; sin embargo, –agregaba el especialista español– lo interesante de la transformación tecnológica no es lo que los ingenieros dicen que va a pasar, sino lo que la gente hace con ella. “Nosotros somos los que cambiamos, y no las tecnologías las que nos hacen cambiar”.

Acerca del futuro del internet, Google ha detallado siete puntos en los que más se habrá de notar y será nuestro orden del día: Internet móvil, red omnipresente, mayor velocidad, computación en la nube, publicidad online, el tiempo real, y las redes sociales. En el primero asegura que la computadora personal como tal no morirá, sin embargo las conexiones a internet se harán cada vez más a través de dispositivos móviles como smartfones, tablets, ipads, netbooks, y computadoras portátiles. Japón ha sido el ejemplo.

Todos los puntos del planeta tendrán internet en el aire en forma gratuita o a costos razonables en el futuro, ya sea por WiFi o WiMax (norma de transmisión de datos en frecuencias de 2,5 a 5,8 GHz), pero no sólo a través de los dispositivos mencionados, sino también en electrodomésticos, dispositivos domóticos (que pueden automatizar viviendas), coches, refrigeradores, etcétera.

En 2009 los usuarios de Hong Kong, Francia y Japón ya navegaban a una velocidad promedio para banda ancha superior a los 10 Mbps; hoy, en México, Telmex mete la trampa en el contrato de Infinitum y, cuando uno cree que contrata 10 Mbps, en realidad es de 1 a 10 (dicen las tramposas letras chiquitas); por eso se nos cae frecuentemente la señal; sin embargo –continúa Castells– la velocidad no proviene únicamente de las conexiones sino también de la tecnología. Por ello los buscadores están investigando cómo desarrollarlas para que la web sea más rápida, aunque no tengamos conexiones de alta velocidad.

Otra apuesta ha sido el desarrollo de la computación en la nube (red mundial de servidores, cada uno con una función única); esto es, las aplicaciones alojadas en internet y que son accesibles desde ordenadores y dispositivos móviles, las cuales ahora se hacen con mayor seguridad, accesibilidad y colaboración como ha sido el Chrome OS (sistema operativo de Google basado en la nube).

La revolución de la publicidad online, que ya es un hecho, se intensificará debido a que permite segmentar, modificar campañas en tiempo real, administrar costos, ausencia de límites geográficos y reducir los altos costos del marketing. En ello, la publicidad contextual (la que relaciona el anuncio con páginas web) han sido el formato publicitario de mayor crecimiento, gracias a su efectividad y mayor retorno a la inversión. O, ¿acaso no ha notado que hoy día la sociedad pasa más horas en internet que oyendo radio, viendo televisión o leyendo prensa escrita?

Fotografías, videos, opiniones, documentos, toda clase de contenidos se comparten diariamente entre millones de personas y el éxito de esto se debe a la inmediatez, pero también al morbo. Dígame si no: la gente quiere saber constantemente qué pasa en el momento respecto a los temas que le interesa.

Y, finalmente, Google predice con la firma Deloitte (Deloitte Touche Tohmatsu Limited, empresa privada número uno en servicios profesionales del mundo) que el 94% de los negocios aumentarán sus inversiones en redes sociales, publicidad y comunidades en línea. ¿Por qué? Júzguelo usted mismo: a enero de 2019, Facebook tenía 2,271 millones de usuarios activos en un mes; YouTube 1,900 millones; Whatsapp 1,500; Facebook Messenger 1,300; Instagram 1,000; Twitter 326 millones de usuarios. Cantidades significativas para entender esta predicción.

Una ventaja de la comunicación móvil es que favorece las multitareas; esto es, hacer varias cosas a la vez y llenar tiempos vacíos. Todavía no sabemos si esto es bueno o malo para la vida, pero ciertamente coincidimos con Manuel Castells cuando afirma que “las redes sociales han sido una explosión de creatividad, sociabilidad y capacidad de estar los unos con los otros, aunque a veces los unos contra los otros, sin embargo ahí estamos”.

Hoy, muchos políticos quisieran aprovechar internet para sus fines como hizo Obama y Trump, pero es un arma de doble filo porque puede volverse contra ellos. “Internet nos enfrenta a nuestra propia responsabilidad de defender valores democráticos, sin embargo es un hecho de que no es posible controlarlo”, confirma Castells.

Si bien Obama consiguió las mayores donaciones en la historia de Estados Unidos, más bien el éxito se debió a que rechazó pedir dinero a los lobbies financieros y aceptó las donaciones de la gente: llegó a alcanzar 3 millones y medio de donantes a 200 dólares cada uno, de los cuales 62% lo hicieron vía internet.

Una de las preocupaciones de la gente ha sido que se considere el acceso a internet de banda ancha un derecho; y al respecto Finlandia desde 2009 decidió que el acceso a esta banda sea derecho básico de sus ciudadanos obligándose como gobierno  a garantizar el acceso en condiciones en las que la gente pueda pagarlo y sin que exista control de contenidos.

El gobierno australiano ha creado una empresa pública para desarrollar telecomunicaciones de banda ancha y proveer servicios de internet, y cubrir todos aquellos servicios y zonas del país donde no llegan las empresas privadas, consigna BBC Mundo. Sin embargo, aquí, en México, ¿Podrá lograrlo la Cuarta Transformación? Hasta el momento no escuchamos nada serio al respecto.