El Frente se rompe por lo más Delgado

10 noviembre 2017 | 10:17 hrs | Ángel Álvaro Peña

Desde que Dante Delgado tiene su partido político decide por el resto de la organización no sólo si se alía con otros partidos sino la manera de aplicar los recursos del propio.

La tradición de la política mexicana de ver todo de manera piramidal a través del culto a la personalidad de sus jefes o líderes, otorga atribuciones ilegales a quienes tienen el poder dentro de las oficinas de gobierno o de los partidos políticos.

La estructura burocrática del país está tan contaminada por el culto a la personalidad que en la mayoría de las oficinas de Comunicación Social, en boletines, destacan las palabras del titular y no dan a conocer las obras concretas de su dependencia.

En algunos boletines ni siquiera se dan los datos de las obras que realiza la secretaría de estado, para dar lugar a las declaraciones del secretario. El motivo de los discursos del secretario carecen de contexto y la personalidad del funcionario es exaltada de tal manera que el evento, que es la obra por la que pagan los contribuyentes, no se menciona.

Esta costumbre de ver al hombre sobre las instituciones y sus logros personales sobre las responsabilidades diarias de los políticos, ha creado líderes que suelen creer que poseen todo a su alrededor.

Así, si el secretario de estado dispone de cualquier recurso material, humano o económico, nadie debe negarlo. El funcionario es propietario de todo lo que existe en las oficinas de su dependencia, incluyendo, a veces, el personal.

No se diga en las gubernaturas, donde el ejemplo más claro también lo padeció Veracruz, con Javier Duarte de Ochoa, quien pareciera no importarle la acción de la justicia ni el desprestigio de su dignidad, porque aún estando en la cárcel sabe que la sanción  no será severa, pero sobre todo, está seguro que la sentencia, en caso de haber, no incluirá el decomiso de bienes y de recursos económicos que debe tener en buen resguardo.

Sucede lo mismo con los partidos políticos, donde ahora hay líderes vitalicios, si no basta ver el Partido Verde o el Movimiento Ciudadano, donde el líder, que es el patriarca también de una especie de tribu que le pertenece, dispone de los dineros que le son entregados para que eche a andar su partido político personal.

Hace unos días, un grupo de militantes de Movimiento Ciudadano  conformó una dirigencia alterna para exigir la expulsión del líder nacional, Dante Delgado, y el inicio de una investigación por el manejo de 4 mil 700 millones de pesos por concepto de prerrogativas.

Aproximadamente 120 mil disidentes, encabezados por Abraham Aguilar, anunciaron su adhesión al proyecto del líder nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador, mediante el frente “Con AMLO Unidos Podemos”, dirigido por Elías Miguel Moreno Brizuela.

Abraham Aguilar, quien encabeza la disidencia del Movimiento Ciudadano, aseguró que las irregularidades administrativas datan de cuando el partido era Convergencia por la Democracia, en 1999, y posteriormente se transformó en “Movimiento Ciudadano”.

La mala fama le caracteriza al líder del MC, porque los delitos comunes en México se convierten en travesuras de los políticos sin que haya sanción para ellos, y en Veracruz parece que nacen los funcionarios públicos que tienen pasión por la impunidad.

La disidencia también acusa a Dante Delgado de actuar de manera personal al decidir él solo la adhesión al Frente Ciudadano, decisión en la que no están de acuerdo la gran mayoría de los militantes de esa organización.

Movimiento Ciudadano tiene problemas en algunas regiones del país para conservar el 2 por ciento de la votación, que representa la conservación de su registro como partido político, por lo que no puede darse el lujo de perder un solo militante ni extraviar un solo voto, de otra manera está en riesgo su sobrevivencia en la escena política del país.

La suma al Frente Ciudadano, tiene, entre otras muchas razones, la intención de no perder el registro, es por ello que eran pocas las alternativas de decisión sobre su incorporación al Frente; sin embargo, la mayoría de la militancia exige que sea tomada su decisión.

Para Dante Delgado fue muy fácil manejar el partido a su antojo, tanto en lo económico como en lo político, pero los excesos llevan a ver a este partido como una organización agonizante.

Una de las razones por las que se conformó el Frente Ciudadano fue el hecho de querer combatir al PRI como estructura sólida electoral, pero también hacerle unidos frente precisamente al enemigo común que es Morena.

Si se va más de la mitad de la militancia raquítica de Movimiento Ciudadano hacia Morena, la decisión de Dante Delgado al unirse al Frente no se ve desde ahora muy acertada por la gran estructura del poder y preferirá hacer todo lo posible por desacreditar primero, luego quitarle el registro, antes de que llegue la jornada electoral.

El golpe de la salida de militantes de Movimiento Ciudadano hacia Morena, sugiere que  Abraham Aguilar, quien encabeza la disidencia, se encargue de liderar el partido o bien que Movimiento Ciudadano muera como partido político y deje a Dante en una especie de limbo político, sin protección alguna, y pueda ser llevado a la cárcel por segunda ocasión. La manera unilateral que caracteriza a algunos políticos al momento de tomar decisiones debe ser enconada, y deben ser los militantes, los subordinados, los ciudadanos, los propios dirigentes, quienes limiten los excesos de sus jefes y el culto a la personalidad termine para dar paso, por fin, a una democracia madura donde la población haga valer su voz y su voto. PEGA Y CORRE.- Como si se tratara de un reyezuelo, se ponderó la comodidad de Javier Duarte ante la estabilidad  de la justicia veracruzana, de tal suerte que ahora los jueces de esa entidad deberán viajar a la ciudad México para tomarle la declaración al ex gobernador, quien seguramente verá esta acción como una esperanza de impunidad y una derrota de las autoridades veracruzanas. La orden la dio un juez federal…Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

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*Esta es opinión personal del columnista