El éxodo

3 junio 2017 | 11:40 hrs |

Por Mario Noriega Villanueva 

 

No debe espantarnos el hecho de que muchos de los jóvenes que egresan de distintas carreras en el Instituto Tecnológico Superior de Poza Rica (ITSPR), opten por emigrar de la ciudad hacia otras entidades como Querétaro, Nuevo León, Chihuahua o hacia el sureste y también desde luego, irse hacia el extranjero, donde obviamente, van ganando sueldos en dólares, lo que les resulta más atractivo y remunerable.

Cierto, enfrentarán a tener que dejar de ver a sus familiares, novias o novios, según será el caso, porque les es preferible irse a buscar fortuna, acomodo donde puedan ir a poner en práctica lo que aprendieron en el Instituto o bien en universidades particulares, que también cuentan con alumnos aventajados y que pueden encontrar acomodo en otros estados donde si hay oportunidades de empleo, a quedarse aquí a correr riesgos por la delincuencia y enfrentar un panorama gravísimo de desempleo.

Estas dos son de las principales causas que provocan el éxodo de nuevos profesionistas. La ventaja en este sentido la tiene el Tecnológico porque cuenta con el sistema de intercambio con gobiernos y empresas extranjeras, a donde quizá varios de ellos fueron a cumplir estancias en fábricas u otros centros de trabajo y quienes les contratan generalmente, son patrones que ya conocen de sus aptitudes, responsabilidad y dedicación.

Por ello se da la migración y se tiene que sacrificar familia o novios como decíamos líneas antes y superar la nostalgia que en tierras lejanas y las condiciones económicas.  El éxodo de jóvenes profesionistas se ha recrudecido en los últimos dos años sobre todo porque de veras que no hay chamba en esta ciudad. Son escasas las oportunidades y seguramente que ustedes ya vieron que muchas empresas pequeñas, medianas y grandes, se han ausentado, cerraron sus actividades y se retornaron para sus estados de donde provenían.

El panorama en Poza Rica y la región, no es de ninguna manera halagüeño ni mucho menos y al gobierno federal no le pasa ni por equivocación, apoyar, ayudar, no solo a esta urbe, sino a los municipios que conforman la zona conurbada cuya economía depende en mucho, de lo que se trabaja y produce aquí. Si tan solo la federación se preocupara por impulsar la pequeña y mediana industria, quizá no estaríamos con el “niño atravesado” como ahora sucede, porque eso, generaría empleo y aunque no fueran salarios ostentosos  como los que reciben sin devengar, por ejemplo, los ediles de esta ciudad, quienes en su vida pensaron alguna vez, que todo un pueblo, les regalara 120 mil pesos mensuales  como sucede con la gente irresponsable, inmadura pero ambiciosa, además de floja a más no poder, que ni se molestan en ir al Ayuntamiento por su salario, porque se lo depositan en un banco y solo tiene que ir a hacer el retiro correspondiente.

No, es preferible que nuestra juventud, se vaya de la ciudad en busca de un futuro mejor a que se quede aquí a formar parte de las estadísticas de desempleados. Va a doler a las familias que sientan la partida de un hijo, esposo, padre, pero tendrán que comprender que es para bien de todos. Aquí, por lo menos en una década más, no hay futuro para nadie. Lástima pero los padres tenemos que ser también el sacrificio que depara la separación. ¡Ah! Pero que no se les olvide, cuando se pongan a escoger hacia dónde irán, pueden tomar hacia cualquier otro país, menos Estados Unidos porque solo quiere mano de obra barata, pero luego, la desecha y miles de trabajadores son repatriados. Es mejor evitar esa etapa e ir hacia otros país que sea comprensivo, que no tenga un Presidente esquizofrénico, soberbio y prepotente, sino que sepa valorar lo que gente de otro país, fue a hacer por el suyo.

Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com

 

NR. Esta es opinión personal del columnista.