El enriquecimiento ilícito

23 noviembre 2016 | 17:57 hrs |

Diálogos con “El Negro” Cruz*

Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato. Jeremías 17:11

Consternado y decepcionado, observo como algunos jóvenes e inmaduros funcionarios buscan utilizar los puestos públicos para convertirse de la noche a la mañana en magnates inmobiliarios, la ambición los ciega y usan los dineros públicos para fines aviesos.

Nos quedamos helados cuando a través de las filtraciones periodísticas, nos enteramos de situaciones increíbles e insultantes. Algunos de estos falsos servidores públicos, acumulan bienes que ni los ricos de tradición han logrado obtener a lo largo de dos o tres generaciones.

Ya hemos dicho en comentarios anteriores, que aspirar a vivir bien no es un asunto prohibido, las Sagradas Escrituras nunca señalan en ninguno de sus textos que sea indebido ser una mujer u hombre próspero y tener bienes materiales, eso sí, lo que sí es muy claro, que todos los recursos deben ser bien avenidos, con base en el sudor de la frente.

Estos personajes de triste fama de los que ahora conocemos el tamaño de sus tropelías, son humanos que no tienen temor de Dios y tampoco respetan las leyes de los hombres. Entiendo que todos somos susceptibles de cometer errores, pero lo de ellos fue una conducta reiterada, lo hicieron una y otra vez, sin mostrar señales de querer enmendar su deshonestidad, sin la menor huella de escrúpulos. Lo más grave, es que ya descubiertos, la arrogancia los sigue envolviendo y no se ve que estén arrepentidos.

También es grave el hecho de que tuvieron una oportunidad magnífica para pasar a la historia como una generación comprometida con Veracruz y sus mejores causas. Podrían caminar por todas las calles de la entidad y ser saludados con respeto, sin embargo, llenos de vanagloria, optaron por torcer el camino y ahora son despreciados por tirios y troyanos, lo peor, es que su desprestigio será heredado a sus descendientes, que no tienen la menor responsabilidad del mal actuar de sus progenitores.

En términos de naturaleza humana, no se puede explicar y mucho menos justificar, el proceder descrito, el daño cometido es incalculable y los afectados son millones.

Mientras un puñado de seudo políticos cavilaba en qué lugar del mundo se compraría una nueva mansión, muchos niños recibían medicamentos falsos para dizque combatir en cáncer ¿Cuántas vidas se perdieron por este proceder?

Igual de condenable es el hecho de haber desviado dinero destinado al pago de nómina y de pensiones, para satisfacer las frivolidades consistentes en la adquisición de joyas similares a las que usan los miembros de la realeza europea.

En el contexto de lo anterior, es indispensable que los políticos honestos diseñen mecanismos que permitan recuperar, para la Hacienda Pública, todo el dinero que sea tomado con triquiñuelas, no se vale que mientras la población pasa penurias esas riquezas producto de nuestros impuestos, estén en un banco de quién sabe dónde y no puedan ser destinadas a las causas para las que fueron etiquetadas, en este sentido, las actuales leyes son demasiado blandas.

Hay de crímenes a crímenes, pero atentar contra la vida de los demás es algo atroz, sé que Dios en su inmensa misericordia puede aceptar el arrepentimiento de los que se equivocan para lograr la salvación, pero entiendo que a los que habitamos este mundo, nos cuesta trabajo aceptar siquiera una disculpa. Lo único que pido al Todopoderoso es que estas criaturas en algún momento admitan el tamaño de su desatino.

Insisto, los legisladores y líderes de todo tipo, tienen que ponerse a trabajar en un tema que no admite demoras: blindar los dineros públicos, para que el insensato que en adelante le quiera “meter mano al cajón”, sepa que recibirá una severa sanción.

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán