El enojo del presidente

18 octubre 2017 | 14:03 hrs | | Gerardo Kanagusico

Por Gerardo Kanagusico

 

El presidente cada día expresa más su enojo con la sociedad, los medios de comunicación y lideres de opinión. Su enojo es debido a que ellos, lo antes mencionados, no comprenden y no aportan buenas noticias y/o críticas de las acciones del gobierno. El presidente se enoja porque no logra comprender cuál es el afán de ver lo malo de las cosas, de querer investigar y pedir cuentas de cada acción que sus funcionarios y allegados realizan. Para EPN la sociedad es la que impide que las cosas avancen, es el obstáculo para mover a México. Lo anterior, es reflejo, del ya muchas veces discutido, distancia entre discurso y la concepción de la realidad. Para el gobierno federal no existe la corrupción, los gobernadores prófugos, una crisis de violencia nunca antes vista y un país donde la mitad de sus pobladores vive en la pobreza, sólo existe en las mentes de unos cua ntos.

El lunes, en el foro “impulsando a  México”, EPN comentó que no es posible que ante cada acto del gobierno, siempre se quiera relacionar con la corrupción. Lamentablemente, presidente, si se observa desde su perspectiva, como una vez usted lo mencionó, la corrupción en México es cultural. Por lo tanto, está en todas partes y en cada rincón donde hay un mexicano. Entonces, cada acto se asociará con corrupción, porque según usted es intrínseca al mexicano. Aunque los datos también lo arguyen, México es el país más corrupto de América Latina, más de la mitad de la población ha cometido actos de corrupción. Y en la últimas semana se ha demostrado que la corrupción mata. El socavón cobró 2 vidas, la escuela E. Rébsamen, a pesar de haber sufrido un temblor, la escuela no operaba bajo normatividad, los edificios nuevos de la CDMX, se desplomaron.  Tal vez su enojo, y de la clase política, sea ese, el no estar acostumbrados a rendir cuentas y explicar cada movimiento. No saben convivir con una sociedad civil exigente, porque nacieron y crecieron en una ambiente de privilegios.

Existen indicios de que la justicia, la rendición de cuentas y la impunidad empiecen a cambiar. La sociedad civil ha logrado impedir la designación automática de un Fiscal, presionó para que Raúl Cervantes evitara ser un #FiscalCarnal y, sobretodo, sentarse en la misma mesa de negociación y construcción de la nueva fiscalía. Sin embargo, no todo es bueno ante la renuncia del ex procurador. Muchos temas quedaron sin resolver. El caso Odebrecht, México y Venezuela son los únicos países de América Latina que no han condenando a nadie por asuntos de corrupción, incluso en Perú el ex presidente Ollanta Humala está en prisión preventiva. Cuatro ex gobernadores fueron detenidos en el extranjero, ninguno pudo ser detenido dentro del territorio mexicano…  Hasta la fecha sólo existe un juicio contra un ex gobernador, los demás siguen esperando su extradición.

De acuerdo al FMI, México sería la sexta economía del mundo si no existieran los altos niveles de corrupción. El puesto podría ser secundario, sin corrupción no habría personas que todavía no reciben apoyos por los sismos del 7 y 19 de septiembre, habría dinero, del robado por los ex gobernadores, para no tener que recortar el presupuesto al Conacyt. Se podría investigar cada uno de los casos de las personas desaparecidas en el país y hacer un esfuerzo por hacer justicia. Se acercan momentos muy importantes no sólo para el próximo sexenio, sino para las siguientes generaciones. Es un momento de flexión en donde se decidirá si la clase política se acostumbra a dialogar con la sociedad o sigue sin empatía ante cualquier acontecimiento.