El Duarte de Ciro Gómez Leyva

17 noviembre 2017 | 9:39 hrs | Gilberto Haaz Diez | Gilberto Haaz Diez

*De la Ilíada: “*Los dioses se acuerdan de quienes los obedecen”. Camelot

Anoche mismo, en la tele, en el noticiero muy visto de Ciro Gómez Leyva, Imagen, de las 10.30, el exgobernador Javier Duarte de Ochoa rompió el silencio. A medias. Ciro envió reportero dentro de los barrotes del reclusorio y quien está allí, preso desde hace 7 meses en Guatemala, luego en México, tras las rejas viviendo sus sueños de libertad, entre noches largas que no terminan y amaneceres que ese sol no alumbra como debiera, quizá como escribiera Manuel Vicent: “Un prisionero condenado a cadena perpetua descubrió la única forma de escapar: pintó una ventana abierta de par en par con un horizonte azul en la pared de la mazmorra y a través de ella conquistó la libertad”. Mientras Duarte ‘Se está mordiendo un huevo por no decir todo lo que tengo que decir’. Algo como aquello de cuando Yunes Linares cimbraría a México. Y no lo cimbró. Era solo un calambre para el Preciso, para llegar a dónde tenía que llegar, el asiento del gobierno de Veracruz. Algunos conocedores creen que es un mensaje al presidente que habita Los Pinos. Y que hablará cuando aquel deje esa poderosa casa. No se sabe. Lo único cierto es que Duarte fue convertido en el villano favorito de los veracruzanos, y de mucha gente en el país y buena parte del mundo. Un día, cuando fue apresado, quien esto escribe llegaba a Mc Allen, Texas, el portero al llevarnos por el elevador con las maletas al cuarto, y saber que veníamos de Veracruz, nos dijo: “Que líos trae su gobernador’. Era noticia mundial. Y quedó con Ciro decirle: ‘Algún día, no sé cuándo, diré por qué estoy aquí’. Su caso es indefendible. El gobernador no se cansa de exhibirle -creo que para que los veracruzanos no se desmemoricen-, muestra las propiedades que le incautó, entre ellas ese rancho de Valle de Bravo, que pinta para ser cuartel militar, como en los tiempos de mi general Pancho Villa (Oye tú, Francisco Villa ¿Qué dice tu corazón?), y la de Fortín de las Flores. La campaña brutal a que fue sometido el exgobernador en el exilio, en la huida, fue tan dura y despiadada que su caso suena a indefendible. De 10 veracruzanos a los que usted pregunte qué opina de él, 11 lo condenan, lo descalifican.

 LA NOTA DEL FACE

 Escribí anoche en mi Facebook: “Ciro Gómez Leyva anunció que Javier Duarte de Ochoa rompería el silencio desde la cárcel. Lo ligó con el primer informe del gobernador Yunes Linares. Donde dio pormenores de los bienes recuperados. En Imagen noticias Duarte habló y le aseguró a Ciro que hablaría del porqué está encarcelado, cuando la condiciones se den y sus abogados lo autoricen. Creó polémica en los Twiters del comunicador. Con las cámaras de TV dentro del reclusorio, Duarte dice estar relajado, leer por las noches, dormir por el día; con barba, pelo corto y sobrepeso, ahora lee el libro Origen, de Dan Brown y le repitió el verso de prudencia y ausencia, según conveniencia, está aislado por razones de seguridad. No convive con los demás presos. Dice que no ha conocido el ‘carcelazo’, y en su reloj Casio negro trae la hora de Londres, donde su esposa Karime aspira a vivir hasta que termine la tormenta legal y política. Le ofreció a Ciro la entrevista, cuando el proceso lo permita. Y hablará lo que ahora no puede hablar”. Entre su más caro anhelo, mentarle la madre a Yunes”.

 LA BUENA BARRA

 En esos noticieros nocturnos, el de Denisse y Ciro, que rivalizan por la audiencia, una nota brotó. Sucede que hay una página llamada Tilden On line, donde uno encuentra, si anda muy urgido y quiere buscar pareja, hombre o mujer, para salir, cenar, flirtear y luego ir a aquellito. Entre esos contactos han aparecido unas brujas que no son de Salem, guapetonas y encamables, han llevado a unos clientes, primero a un lugar que está ligado a orizabeños, un buen restaurante en Polanco, La buena barra, en Aristóteles 124,  donde Cristian Rodríguez Leyva, hijo de Tavo y Alicia, orizabeños, es socio de ese restaurante que es bueno, se come sabroso y siempre está lleno de picudos, si corres con suerte quizá te encuentres a Azcárraga o algún gobernador, o exgobernador y te metes una selfie. Allí estas mujeres acostumbran citar a sus parejas, para conocerse, cenar rico y luego irse a que los adormiten con sedantes y les roben hasta los calzones, cuando se los quitan. La Fiscalía de Ciudad de México anda tras de ellas, pero a La buena barra ya se le incrementó la clientela. En fin.

 UNA DEL PUEBLO

 En Tierra Blanca, donde los panistas han gobernador por buen tiempo, donde es un pueblo de mala suerte, porque ni los hunos ni los otros, por parafrasear a Unamuno, panistas ni priístas lo han sacado de la mediocridad, y de lo triste que se ve. El ahora alcalde, Saúl Lara González, que ya se va en un mes y pico, le han encontrado presuntas triquiñuelas que el diario y la radio local le han documentado, y en base a eso trina ahora contra los medios, a quienes culpa de sus trastupijes. Los servidores públicos, algunos, cuando no ven la suya culpan a los Medios de comunicación. Los medios, lo único que hacen es mostrar a la audiencia y a los lectores lo que ahí se vive, que lo saben todos. Las alarmas se prendieron en la sede estatal del PAN, donde lo consintieron y hoy saben que consintieron mal, porque entre otras cosas presionó a la dirigencia para que su esposa fuera en la planilla que ganó como Sindica Única de ese Ayuntamiento que llega, y el nuevo alcalde tendrá allí un muro difícil. Por qué los partidos permiten que las esposas de funcionarios sean funcionarias públicas, recién salían de la cocina y de los mandados del mercado, las hacen políticas de la noche a la mañana, cuando debían estar cuidado a sus hijos o a los nietos, las emulan como una Cristina Kirchen, y ni siquiera conocen el abecedario de la política. Solo van por esos 40 o 60 mil pesos que les dan las sagradas nóminas de la patria. Así las cosas, diría Walter Cronkite.

Comentarios: haazgilberto@hotmail.com 

*Esta es opinión personal del columnista