El discurso y la realidad

6 marzo 2017 | 10:41 hrs | Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Se complica el proceso electoral para el partido Morena. El organismo político que dirige Andrés Manuel López Obrador se ha manejado siempre con una estructura de mando vertical. Las decisiones las toman sus dirigentes y la militancia obedece ciegamente. *** De la misma forma en que se definieron las candidaturas a diputaciones plurinominales del Congreso local (al azar, mediante el uso de tómbolas donde se colocaron los nombres de los aspirantes), también así se decidieron muchas de las regidurías que proponen en sus planillas. Así es y así ha sido siempre Morena. *** El problema es que en esta ocasión dicho partido les abrió la puerta a algunos aspirantes independientes, esto es, ciudadanos que no son militantes. Muchos de ellos se consideraron agraviados al conocer las 212 planillas que presentó la dirigencia estatal de Morena, sin diálogo previo, sin negociación, sin estudios de opinión o sondeos políticos. *** De inmediato se levantaron varias voces para protestar, y recurrieron a las instancias legales. El Tribunal Electoral en Veracruz ya ordenó que se repongan los procedimientos y el “pastel” que ya habían armado se les podría caer, y hasta le podría costar la cabeza a su dirigente estatal, Manuel Huerta. Ya se verá.

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No es culpa de la prensa “duartista”, tampoco son las plumas identificadas con Andrés Manuel, mucho menos los que le siguen rindiendo pleitesía a Fidel Herrera. La que desmiente cada día, cada palabra del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, es la realidad.

La vida real provoca que el mandatario veracruzano tropiece constantemente con su lengua. Hoy dice algo, y mañana los hechos, la cruda realidad, lo desmienten.

Y si no lo cree, ahí está el caso de la ola de ejecuciones vinculadas con la delincuencia organizada.

Luego de convertirse en su propio vocero y salir a los medios a hablar sobre los once cadáveres que fueron arrojados en el municipio de Boca del Río (entre otras razones de ese protagonismo, queda claro, está el deslindar al gobierno municipal, de su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, de las causas de tan escandalosa exhibición de violencia), el gobernador de Veracruz puso especial énfasis en su visión de que ese ataque y las ejecuciones que se han realizado en toda la entidad veracruzana, tienen que ver con “un enfrentamiento entre bandas delictivas”, por lo que los ciudadanos no deben temer que todo eso los alcance.

Correcto y hasta sensato que Yunes Linares limite las consecuencias de esos actos criminales. El problema es la cochina realidad. Resulta que tras la identificación de los once cadáveres encontrados en Boca del Río, cinco no tienen antecedentes penales y ya han salido a reclamar familiares y amistades, de que los tachen de “delincuentes”.

No sólo eso. Si en realidad la violencia se da sólo entre bandas de la delincuencia organizada; si, como él dice, el hecho de que hayan sido arrojados los 11 cuerpos sin vida justo el día en que visitó territorio veracruzano el secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio, no significa un desafío a su autoridad, entonces… ¿Cómo se explica el ataque de un grupo armado al destacamento de la Policía Federal Preventiva, ubicado en la congregación Vicente Guerrero, entre los municipios de Orizaba y Río Blanco?

¿Eran, acaso, los miembros de la Policía Federal, miembros de alguno de esos cárteles en disputa del territorio veracruzano?

Los hechos ocurrieron la tarde de este domingo, y las autoridades ordenaron el cierre parcial de la autopista Veracruz-México a la altura del retén de la Policía Federal Preventiva.

Si Miguel Ángel Yunes Linares atribuye a ese enfrentamiento de bandas, el secuestro, la tortura, la ejecución y la “siembra” de los once cuerpos encontrados en Boca del Río, y si le dice a la sociedad que nada tiene qué temer, siempre que no se involucre con esos grupos, deja claro que para él, los once muertos estaban vinculados a la delincuencia, incluso los que no tenían antecedentes penales.

“No criminalizo, pero es evidente que las ejecuciones (seis de cada diez homicidios en Veracruz) tienen que ver con la lucha por el poder, por el predominio en un territorio”.

¿En serio no criminaliza?

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Epílogo.

Bien dicen que “cuando la perra es brava, hasta a los de casa muerde”. Ese es un refrán que parece mandado a hacer para la directora del DIF en la entidad, la poblana María Laura García Beltrán (por cierto, esposa del secretario de Salud, Irán Suárez Villa). Se trata de una servidora pública prepotente, arbitraria, soez, prejuiciosa, corrupta  y desleal. Ese es su perfil, y el gobernador la conoce muy bien, pues tiene muchos años formando parte de su equipo. Muy pronto le provocará fuertes dolores de cabeza. *** Que no lo quisieron secuestrar, que se trató de un asalto “común y corriente” como muchos de los que no ocurren y que sólo forman parte de la “percepción” de los veracruzanos. El grupo legislativo del PAN emitió un comunicado para negar que hayan intentado secuestrar a su compañero, el diputado Luis Daniel Olmos Barradas (hijo del alcalde de Emiliano Zapata). *** Sólo por no dejar, para que no digan que sólo se trata de “percepciones”: En un rancho ubicado en la congregación La Unión, del municipio de Cazones de Herrera, fueron encontrados tres cuerpos sin vida. La Fiscalía regional ordenó el levantamiento y traslado de los cadáveres al Servicio Médico Forense de Poza Rica. *** Y para aquel que presume que “siempre da la cara”, que “siempre les responde a los medios”, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, resulta que tras volver a poner en marcha los trabajos del libramiento de Cardel, se negó a hablar de los hechos de violencia que se registran en toda la entidad. Les “pidió” a los reporteros que acudieron a cubrir el evento, que sólo tratara el tema de la obra pública. Lo que sigue es que dicte las columnas… ¿O acaso ya sucede?

filivargas@gmail.com

 

NR. Esta es opnión personal del columnista.