El Dilema de Peña: Percepción Política o Persistencia Antipolítica

29 agosto 2016 | 19:30 hrs | Por: Jorge Miguel Ramírez Pérez

“La mujer de César, no solo debe serlo sino parecerlo”
Julio César

La determinación de César de divorciarse de Pompeya Sila, fue porque asistió a un Saturnalia, que era una bacanal de excesos sexuales, que las aristócratas acostumbraban eventualmente; obligó a las más importantes, a pedirle que se retractara porque su mejer solamente había asistido como espectadora, lo que obligó al personaje a la famosa frase, que sigue siendo el modelo político de la percepción básica para la política.

Porque no es necesario que se documente un hecho grave, menos un proceso incriminatorio, ni la exhibición de pruebas para que un político pierda el poder, si ya perdió el poder moral, que es fundamental para conducir los destinos del gobierno con firmeza y, si ya no tiene la legitimación para ejercer la autoridad conferida, su posición está a la deriva.

Porque en eso radica la autoridad, en leyes que provienen de códigos de ética. Aunque no les guste a muchos: hay que ser, como parecer. Si no, es preferible no participar y mantener la piel sensible en casa, porque debe haber mucha congruencia en el andar de la política.

Por eso el resultado de lo que la gente percibe es importante en una sociedad que no está tiranizada o no quiere ser tiranizada.

Es prácticamente imposible que las masas acepten la inocencia, cuando ya su veredicto fue reprobatorio; el error de querer engañar con recovecos legaloides o incluso legales, mueven a sospecha, porque traicionan a la lógica social. Es lo último que hace un político insensato antes de dimitir, para salvar la dignidad de los suyos.

Los publirrelacionistas y los voceros; los mercadólogos y los comentaristas tratarán de cambiar el rumbo del veredicto social, pero no van a poder, indignan más.

Esa es la realidad y una vez que el error se ha cometido, ni a los héroes se les perdona. De hecho mientras más alta fue la expectativa para otorgarles el poder, más exigente es el pueblo de no saberse defraudado, es un adulterio político que comete la persona amada y el último en saberlo, es el ofendido. El desprecio al gobernante falaz es más por el escándalo, que por el hecho mismo de suyo reprobable.

Al Presidente Peña así diga su prima, la secretaria del PRI que lo defiende, nadie en realidad lo va hacer, ni hasta ahora lo ha hecho. Para ser claros.

Porque es indefendible y ya cayó de la gracia de todos, porque para que las encuestadoras que son muy poco fiables, y todo México sabe se venden al mejor postor y no hay mejor postor que el Presidente, digan que está en el 20 % de aprobación, su aprobación debe ser tan alarmante que los del PRI ven nulos su triunfos de aquí hasta que los errores de los opositores los rebasen. No hay límite.

Sencillamente destacan en esta semana esfuerzos bien pensados para seguir ofendiendo a los ciudadanos. Hacerlos irritar y además insistir en convertirse en la imagen de un personaje anti político, bizarro, un anti-héroe, amigo de los villanos, que persiste en el lado oscuro de la vida.

El Presidente Peña acaba de ratificar a Alfredo Castillo el jefe de la CONADE, dicen los medios, que además con una aferrada defensa al sujeto malquerido de la gente.

Otro de los temas de la semana fue minimizar las fusilatas de su tesis. Los argumentos que salieron a decir, sepultaron la seriedad de la Universidad Panamericana, que dejó la labor educativa del Opus Dei, en la orfandad del desprestigio.

El gobernador de Nuevo León Jaime Rodríguez se quejó hace cinco días que no progresa en poner en la prisión a su antecesor Medina, porque usando el eufemismo de la Federación, para no decir Peña Nieto, lo obstaculizan los funcionarios.

Lo mismo habrá que decir de lo que pasa en Veracruz que suma día a día la repulsa no nada más del gobernador Duarte, sino hacia el Presidente que hace muecas con su amigo, pero lo protege debajo del agua; reteniendo a la PGR en vericuetos, sin autorizar políticamente el desafuero -como sucede siempre con el mando del Presidente priísta sobre su partido – de los que ya están indiciados.

Si fuera político el ahora innombrable habría llamado a Miguel Ángel Yunes ya calificado unánimemente por el Tribunal Estatal Electoral, y por lo menos a través de alguien competente llegar al acuerdo del ejercicio de la justicia.

La percepción claro que es importante, pero no solo es efecto de una manipulación en los medios o de las emociones sociales, también es consecuencia de objetividad de las pifias.

Porque la ausencia de gobierno no es un hecho que se percibe solamente, sino que es tan concreto, que ya la Suprema Corte echó abajo la infamia de usar el impuesto a la nómina para pagar adeudos dudosos e ilegítimos, por esa vía en Veracruz y nadie, absolutamente nadie, evitó ese desgaste que muestra que lo que percibe la gente, es un vacío de falta de interés del gobierno central por ser y si no pueden, por lo menos parecer, que gobiernan.