El día del cumple

29 noviembre 2017 | 7:27 hrs | | Gilberto Haaz Diez

Por Gilberto Haaz Diez.

*Como lo dice el Julio César de Shakespeare: “El mal que hacen los hombres les sobrevive, y el bien queda frecuentemente enterrado con sus huesos”.
Camelot.

 

Los viejos de la tribu, los sanedrines, decían que quienes trabajaban en su cumple les iba mejor todo el año, el trabajo ennoblece y quita malos pensamientos. Eso hago hoy que es día de mi cumpleaños (29 noviembre), escribo para los lectores, alguna vez conté 69, era número picoso, pero creo que aumenté unos cuantos más. Lo que si debo acordarme es que, el día que nací nacieron todas las flores, aunque a poco tiempo se marchitaron. Las salé. Es mi cumple de vida, no de escribiente, de eso llevo apenas unos 17 años, pues un octubre del año 2000, presente lo tengo yo, de hobby, de escritor incipiente, una vocación tardía que encontré en este sinuoso camino, me estrené con un artículo escrito de una gira del gobernador de las estrellas, Miguel Alemán Velasco, desde Chicago, la ciudad de los vientos, cuando el jefe de Televisa y de Veracruz iba a entregar una cabeza Olmeca a esa ciudad y, en aquel tiempo envié mi relato a Notiver y Crónica de Tierra Blanca, diarios que son como hermanos. Y parecidos. No suelo celebrarlo, comeré en casa en familia y por la noche iré a ver a los Niños de Casa Hogar la Concordia, donde llevaré un pastel y conviviré un rato con ellos. Paréntesis: (El veracruzano Rafael Gil, de la Fundación ‘Cada niño una sonrisa’, hombre de filantropía, generoso, buen hijo y buen padre, ofreció a esos niños una lana para comprarles sus porterías de fierro, mandarlas a hacer, pues quizá de allí nos salga un Messi o Cristiano Ronaldo. Se agradece) Cuántos años tienes, me pregunta alguien. En cierta ocasión le preguntaron al Maestro Galileo Galilei eso. Respondió: “Ocho o diez”, en evidente contradicción con su barba blanca. “Tengo en efecto, queridos amigos, los años que me quedan de vivir. Lo vivido ya no los tengo. Como no se tienen las monedas que se han gastado”.
Y al toro, como decía el gran Jacobo Zabludovsky.

LAS GRANDES MUJERES
Hoy me toca hablar de mujeres. En tiempos que México se sacude con los feminicidios, y que cada noche los noticieros mexicanos son de terror, y parecerían producidos por Stephen King, no hay maldita noche que no sepamos de una mujer asesinada, violada o secuestrada, para que luego aparezca su cuerpo inerte al piso, a flor de tierra, o en un cañal o una hondonada, donde encontraron la muerte. Es la impunidad. Si los malhechores supieran que se les encuentra y se les castiga, lo pensarían dos veces. Pero hablaría hoy de las mujeres, que siempre han luchado por ser exitosas, como muchísimas lo son en el mundo. La embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, quien juró desde abril de 2016, ante la bandera de las barras y las estrellas, ha sido una amiga fiel de México. Peripla por los estados y ve a los gobernadores, ha venido a platicar con el nuestro, Miguel Ángel Yunes Linares. Hace poco se fue a la tumba de Pedro infante, en el centenario de su nacimiento, casi le cantó: “Y si vivo cien años, cien años pienso en ti”.
Le cayó bien al pueblo.
Muchas mujeres se han significado por ocupar cargos importantes. Andrés Manuel López Obrador asegura que si gana la elección presidencial, la mitad de su Gabinete serán mujeres. Son mejores que los hombres, sin duda. Ni para discutirlo. Alguna vez en España, creo que con Felipe González o Aznar, ocuparon la mitad del Gabinete con mujeres. Ahora mismo el barbón Rajoy, amigo de Puidgemont, a quien quiere surtírselo y apañarlo, mantiene, de 14 hombres en el poder, 5 con mujeres, pero les dio lo mejor, una es vicepresidenta y otra es Ministra de la Defensa.
A Peña Nieto se le pasó la mano. Muchos hombres y pocas mujeres. Unas cinco que ha ido rotando, desde aquella procuradora Arely y la Rosario Robles y la Ruiz Massieu, que tuvo que ahuecar el ala para dejarle el paso a los presidenciables. Peña no aplicó los cambios cuando debía, un ejemplo, al inútil secretario del socavón, Gerardo Ruiz Esparza, debió haberlo cesado cuando todo el país lo pedía. Y poner a una mujer en su lugar, las mujeres no deben entrarle al tanto por ciento (ten percent), pero el Jefe así es, los defiende aunque estén enlodados. Veremos si cumple AMLO, si gana, las mujeres son extraordinarias gobernando. Allí está el caso de mamá Merkel, que domina Europa siendo la patrona de Alemania.

LAS NUESTRAS
En Veracruz, viendo el gabinete del choleño, la mañana que dio a conocer el mismo desde el Museo Naval del Puerto, enguayaberados todos, como el jefe, vimos que llegó como Rajoy. Incluyó a 5 mujeres, aunque a una ya la dieron de baja las circunstancias, la ex secretaria de Finanzas, al parecer el disco CD se rayó, aquel que ponían en esa oficina, la rola de Juan Gabriel: ‘No tengo dinero, ni nada que dar’. Y mejor optó por irse, a llorar su derrota por otros lados. Allí fue incluida desde el inicio, Indira Rosales San Román (Sedesol), quien apenas sufrió un accidente carretero y salió ilesa, a Dios gracias. Me contó alguien que ha andado en eso de las comparecencias, que algunos llaman ‘compadecencias’, que Indira llegó muy segura de sí misa, sin guaruras ni seguridad, con casi nadie de ayudantes, esos alabarderos que al jefe le pasan tarjetas con datos, para que el jefe salga de apuros cuando lo aprietan los contrarios, como aprietan a Messi cuando lo faulean, y termina haciéndoles el gol. Bien por ella.

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