El desayuno ideal para los niños según los especialistas

Combinar lácteos con frutas e hidratos de carbono, evitar empaquetados y priorizar los alimentos frescos son algunas de las claves para arrancar bien la jornada

Imagen ilustrativa
11 marzo 2017 | 12:40 hrs | La Nación

Pocos años atrás era impensable que un café con leche con medialunas no fuera el desayuno perfecto para grandes y chicos. La cultura nutricional, la difusión en los medios y, por qué no, el boom de la comida sana, dejaron en evidencia que ni magdalenas ni alfajores son nutritivos para la salud.

¿Qué es lo que tienen que desayunar los chicos? En principio, un desayuno, por sencillo que parezca. Así lo afirma Esteban Camuerga, Director Científico del Centro de Estudios Sobre Nutrición Infantil (CESNI): “el desayuno recibe su nombre por el particular efecto de crear el ayuno nocturno. Durante la noche el cuerpo metabólicamente se adapta a una menor provisión de glucosa, que es el combustible esencial de todas las células, disminuye su actividad y tiene funciones de reparación para el cuerpo. En ese modo de ahorro, cuando uno se pone en movimiento aumenta el gasto energético, como la tasa metabólica basal, aumenta la actividad tanto muscular como cerebral. Y la glucosa pasa a ser consumida a una mayor velocidad. El desayuno provee de los nutrientes y el combustible, la glucosa para poder acompañar este despertar”.

Por eso, cuando un chico va a la escuela sin desayunar, está en inferioridad de condiciones: “desmejora la capacidad de atención, su respuesta muscular y la capacidad de aprender se ven disminuidas porque su cerebro y sus músculos aún están en modo ahorro”, explica Camuerga y detalla las recomendaciones: “el desayuno debe ser temprano, en el momento que uno inicia la actividad”.

Foto: web
Foto: web

El menú perfecto

Claro que no es igual en todos lados. Continúa Camuerga: “En China te diría que es una sopa con vegetales y algas. En el norte de América, carne mechada y tortilla. En la Argentina, el desayuno debe ser un lácteo de las tres porciones que tiene que tomar un chico en un día, leche, yogurt o queso, con un sólido, cualquier harina de cereal, o cereales, frutas y agua, porque de la misma manera que uno no consume durante la noche también pierde agua”.

En este punto también coincide la Licenciada en Nutrición Natasha Folcia: “Un buen desayuno debe incluir algún alimento del grupo de los lácteos (leche, queso o yogur), un alimento con hidratos de carbono (pan, copos de cereal o granola) y alguna fruta, ya sea sola o en algún jugo”. Si bien no varía con respecto al desayuno de un adulto, la imaginación puede ayudar para que sea más tentador para los chicos: “Podría ser un licuado con leche y algún pan, yogurt, cereales y frutas, tostadas con queso y leche o algún sándwich también”.

Galletitas, afuera

Camuerga indica que CESNI tiene una posición muy clara con respecto a los lácteos, ya que es uno de los pocos nutrientes deficitarios en la Argentina y no alcanza a cubrir las poblaciones recomendadas. Por eso no es recomendable reemplazar por galletitas o alimentos que se venden en el quiosco la primera comida del día: “Hay una responsabilidad de la familia, del Estado y del sistema escolar en relación con permitir que todo niño pueda iniciar el día en la mejor condición para aprender y estar sano”.

Un problema frecuente, explica Folcia, es no crear el hábito de desayunar y no tomarse el tiempo para hacerlo bien. “Después en el colegio el chico tiene hambre y come comidas con más grasas y más azúcar”.

Si bien la ciencia y la tecnología alimenticia han avanzado con respecto a la variedad de alimentos para el consumo humano, el problema de los niños tiene que ver con el creciente consumo de azúcares y grasas que, en general, se da en el desayuno: “Hay muchos chicos que no desayunan y otro montón que desayunan comiendo comida empaquetada como leche chocolatada, o una barrita de cereales. Hemos perdido el acceso a los alimentos frescos,” concluye Risso Patrón.

Nota completa aquí.