El del socavón

4 agosto 2017 | 8:42 hrs | Gilberto Haaz Diez

*De Alberto Eliseo: “De una calumnia nunca ha surgido un solo argumento válido. La diatriba es vicio de mezquinos”. Camelot.

Gerardo Ruiz Esparza presumía, en los instantes que se le abrió el socavón (con el socavón, que cosas suceden, diría Yuri), que llevaba 47 años de funcionario público de ese Parque Jurásico del PRI. Un amigo, hace nada me comentó: ‘Fíjate que cosa, presume este inútil de tener 47 años viviendo de las sagradas nóminas, es decir, su jefe, el que no lo ha despedido, el presidente Enrique Peña Nieto, tenía 4 años de haber nacido cuando este vago ya mamaba del presupuesto”. Ver para creer. Y creo que acabando de aquí se va con el sobrino Del Mazo, en el Edomex. A ver qué puentes allá se le caen. Uffff.

 LOS EMIRES Y NEYMAR

 Es como aquella canción mexicana, los Emires llegaron ya, y llegaron bailando ricacha. Neymar, el segundo o tercer mejor jugador del mundo, después de Messi y Cristiano, les ha dicho a sus compañeros de Barcelona, ahí se ven. Sucede que por 30 millones de euros al año, más las primas, más lo que se meta en patrocinios, y después que el Emir de Qatar dueño del PSG, aceptó pagar el traspaso, de 222 millones de euros, para rescindir el contrato (eso es petróleo de doce segundos, que extraen estos emires), sucede que ahora no quieren que se vaya. Déjenlo ir. Neymar, según los expertos, vivía cansado de ver las espaldas de Messi. Tiene tanta calidad como él, alguna vez Pelé dijo que era mejor, pero no, es el segundo mejor, o tercero. El Emir de Qatar, que no se apellida Chahín, dice que nada, ya depositó el dinero y lo quieren en Francia, donde vivirá al ritmo de la Igualdad, la Fraternidad y la Legalidad futbolística.  Es muy cierto, en Barcelona todos los caminos conducen a Messi. Ahora ya no.

 EL NIÑO BRILLANTE

 Un niño británico de 10 años, con el síndrome de Asperger (El síndrome de Asperger o trastorno de Asperger es un conjunto de problemas mentales y conductuales que forma parte de los trastornos del espectro autista), llegó con su padre, lo leo en El País, al Museo de la Historia Natural de Londres y notó algo raro, en la zona de los Dinosaurios, donde debe haber especies de mexicanos políticos, incluido Enrique Jackson, que alguien me dijo y no lo creía, que criticó a JDO y dijo que había sido un gobernador corrupto. Aún no lo creo, le dije a quién me lo dijo, que ese Jackson mamaba bien y bonito, al parecer 300 mil pesos mensuales, por asesor de conciencia, no solo eso, Javier Duarte le metió todas las ganas y, cuando se llevaba bien con el presidente y tenía acceso a Los Pinos  -aun no llegaba aquel desaire presidencial que le hicieron en una ceremonia en Antón Lizardo, donde lo sentaron en la esquina de la fila, como castigado, ya no había un lugar más lejano sino allá lo mandan-, pidió al Preciso que lo incluyera como diputado federal plurinominal, por otra Circunscripción, la de Sinaloa, donde allí sigue, y la consigna de los veracruzanos le decían que era el Diputado número equis de Veracruz. Pero estaba con el niño. El niño  Charlie se dedicó a leer todos los carteles. Y se dio cuenta del error. En una etiqueta se mostraba la figura de un ser humano comparada a escala con la de un dinosaurio. El rótulo aseguraba que el dinosaurio era un oviraptor. Así que Charlie, que sabía que los oviraptores caminaban a dos patas y no a cuatro, como se mostraba en la imagen, dijo a sus padres que aquella imagen tenía un fallo, ya que aquella silueta se correspondía con un proceratops. “Vale, sabemos que eres bueno, pero esto es el Museo de Historia Natural”, le dijo su padre. Pero el niño insistió y acudió a Google para demostrar a su familia que estaba en lo cierto. Fue entonces cuando se pusieron en contacto con los responsables del museo, que han enviado una carta a Charlie en la que le agradecen que notificara el fallo y se muestran impresionados por sus conocimientos. Un portavoz ha explicado que la galería “había sido reformada varias veces” y que “se había cometido un error”. Fin de la historia.

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*Esta es opinión personal del columnista