El Cisne y Diógenes

1 marzo 2016 | 20:00 hrs |

Al Estilo Mathey

Gustavo Cadena Mathey

Buen día lector:

A estas alturas y con tanto ruido mediático, cuando las campañas políticas por la renovación en el gobierno estatal no alcanzan aún su máximo hervor, es difícil no leer tanta cosa que se publica.

Más vale refugiarnos en una buena lectura como las de aquellas grandes fábulas de los griegos que en nuestra adolescencia y aún hoy, nos siguen maravillando.

Sin embargo, parafraseando precisamente alguno de esos hechos de escándalo palaciego, bien podría asemejarlos a ese dicho del “canto del cisne” del que la cultura popular identifica como acaso la última actuación afortunada de una persona o gobernante.

En la internet se escribe: “puede decirse que el cisne no canta nunca sino que produce un sonido parecido a un graznido, como un ronquido sordo, pero justo antes de morir, este animal emite un canto llamativamente melodioso como premonición de su propia muerte”.

Curioso, ¿no?
DIOGENES: LOS PERROS Y LA HONESTIDAD

Una conferencia palaciega del lunes que dio el preciso, rodeado de funcionarios de su mayor confianza, despertó sin igual escándalo, redazos y periodicazos que nunca jamás se habían visto en los medios de comunicación y en la historia política de Veracruz.

Incluso por ahí no se por qué, leí también sobre la palabra “cínicos”.

Eso me dio pauta para investigar y olvidarme por un rato aunque sea, de tanta faramalla.

En la red de redes explican que el nombre “cínico” tiene dos orígenes diferentes asociados a sus fundadores.

El primero viene del lugar donde Antístenes, maestro de Diógenes, fundó la Escuela Cínica y solía enseñar filosofía. Era un santuario y gimnasio publico cuyo nombre significaría “kyon argos”, es decirperro ágil o perro blanco.

El segundo origen tiene que ver con el comportamiento público de Antístenes y de Diógenes, que se asemejaba al de los perros, por lo cual la gente les apodaba “perros”.

Era un modo de vida que habían elegido estos personajes por su idea radical de libertad, su desvergüenza y sus continuos ataques a las tradiciones y los modos de vida sociales.

Describe la Wikipedia que quienes apodaron a Diógenes como “el perro”, lo hicieron para insultarlo con un epíteto tradicionalmente despectivo.

Pero el paradójico Diógenes halló muy apropiado el calificativo y se enorgulleció de él.

Había hecho de la desvergüenza uno de sus distintivos y el emblema del perro le debió de parecer adecuado para defender su conducta.

Los motivos por los que se relacionó lo cínico con lo canino fueron la indiferencia en la manera de vivir, la impudicia a la hora de hablar o actuar en público, las cualidades de buen guardián para preservar los principios de su filosofía y, finalmente, la facultad de saber distinguir perfectamente los amigos de los enemigos.

Diógenes decía irónicamente de sí mismo que, en todo caso, era “un perro de los que reciben elogios, pero con el que ninguno de los que lo alaban quiere salir a cazar”.

En mitad de un banquete, algunos invitados comenzaron a arrojarle huesos como si se tratara de un perro. Diógenes se les plantó enfrente y comenzó a orinarles encima, tal como hubiera hecho un perro.

También le gritaron “perro” mientras comía en el ágora y él profirió: “¡Perros vosotros, que me rondáis mientras como!” Con idéntica dignidad respondió al mismísimo Platón, que le había lanzado el mismo improperio: “Sí, ciertamente soy un perro, pues regreso una y otra vez junto a los que me vendieron”.

Diógenes sostenía innecesarios los placeres terrenales al punto de abstenerse cabalmente de ellos rechazando a la sociedad establecida hasta ese momento, pero sin intentar reformarla o cambiarla.

Se dice que Diógenes enseñaba que el robo era admisible, pues “todas las cosas son propiedad del sabio”. Afirmaba que los dioses habían dado al hombre una vida fácil, pero que éstos se encargaban constantemente de complicarla y hacerla mucho más difícil. Que la sabiduría era para los hombres templanza, para los viejos consuelo, para los pobres riqueza y para los ricos ornato.

Dé él lo que más se conoce es la anécdota de que con una lámpara encendida caminaba de día por las calles de Atenas en búsqueda de un hombre verdaderamente honesto.

Le recomiendo leer a los griegos, se olvidará usted de tantos dimes y diretes que hoy por hoy se traen los políticos que gustan servirse, y los que quieren servir.

 

SENTIDO PÉSAME

Los momentos más difíciles en la vida llegan inevitables cuando se va un ser muy querido. Por eso mi abrazo solidario al amigo y valioso periodista Armando Landa, ante la partida de su mamá Doña Carmen Amorós. De igual manera a los familiares del gran ser humano que fue David Bouchez. Änimo y que encuentren en Dios el consuelo necesario. Un abrazo.

Buen día de paz y armonía tenga el querido lector.

gustavocadenamathey@hotmail.com