“El Chapo” Guzmán y los crueles métodos de tortura empleados por su cártel

Algunas ejecuciones incluían motosierras, botes con agua hirviendo e inyecciones de adrenalina para acrecentar la sensación de dolor

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11 diciembre 2018 | 11:07 hrs | Infobae | Nacional

El nivel de crueldad y sadismo utilizado por el Cártel de Sinaloa es equiparable con los métodos de tortura del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). Así lo aseguró Joshua Fruth, un oficial estadounidense especializado en inteligencia militar que fue entrevistado por el portal Fox News.

“Hace un par de años, los ciudadanos de todo el mundo estaban completamente conmocionados por las decapitaciones y los asesinatos perpetrados por el Estado Islámico (ISIS). Esto me tomó por sorpresa, ya que las mismas tácticas han sido utilizadas por el Cártel de Sinaloa desde hace algún tiempo”, expresó.

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Uno de los métodos empleados por la organización de Joaquín El Chapo Guzmán incluía inyecciones de adrenalina. El objetivo era acrecentar la sensación de dolor durante torturas que eran prolongadas el mayor tiempo posible.

Los químicos suministrados servían para afectar el sistema nervioso central y así poder mejorar la respuesta al dolor. “Estas tácticas fueron aplicadas con mujeres y niños que pertenecían a las familias de las organizaciones rivales”, detalló Frtuh.

Algunos rumores indicaron que la motosierra era el instrumento favorito del Chapo para liquidar a sus rivales.

Hugo Hernández, miembro de un cártel rival, fue una de las víctimas que murieron bajo este procedimiento. Su cadáver, cortado en 7 pedazos, fue repartido en varias bolsas de plástico que fueron abandonadas en una calle de Los Mochis, en el estado mexicano de Sinaloa.

Y por si esto no hubiera sido suficiente, la policía descubrió que los homicidas le habían desollado la piel del rostro para coser la piel en un balón de fútbol.

Otro procedimiento consistía en poner a las víctimas en tambos o botes metálicos que eran llenados hasta la superficie con agua hirviendo. En otros casos solo los prendían fuego.

Encerrar a las víctimas con grandes felinos era otra de las prácticas. En muchos casos tigres y leones fueron utilizados para ocasionar muertes violentas y dolorosas.

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Otras personas nunca fueron encontradas y hasta la fecha son catalogadas como desaparecidas, ya que sus cuerpos no han sido encontrados por las autoridades.

Las razones por las que una víctima era eliminada variaban. Algunos eran miembros de algún grupo rival y otros simplemente no habían hecho bien su trabajo.

No pagar una deuda o filtrar información a la policía eran otros de los motivos que aseguraban una muerte lenta, dolorosa y sanguinaria.

“Los cárteles realmente disfrutan las decapitaciones. Cortan cabezas y abandonan los restos en la vía pública o en medio de fiestas y celebraciones, esto con el fin de intimidar a sus rivales” detalló Derek Maltx, un ex agente especial a cargo de la División de Operaciones Especiales de la Administración de Control de Drogas en Nueva York (DEA).

Craig Caine, un ex alguacil de Nueva York, dijo que algunas tácticas empleadas por el Cártel de Sinaloa fueron heredadas de los cárteles colombianos, que alcanzaron su mayor auge en las décadas de los ochenta y noventa.

De acuerdo con el medio Semana, en la época de José Gonzalo Rodríguez Gacha, alias El Mexicano, fundador miembro del Cártel de Medellín, muchos mexicanos del CJNG viajaron a la selva colombiana para ser entrenados por las FARC, y, a su vez, sicarios del capo, liderados por un capitán retirado del Ejército, fueron a entrenarse a México.

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Recientemente, la Policía mexicana encontró en Jalisco a varios jóvenes de entre 25 y 35 años que estaban siendo entrenados para ser sicarios y para saber cómo torturar a las víctimas, en una especie de campamento acondicionado para el adiestramiento.

En el estado de Veracruz también hallaron otras instalaciones para enseñar técnicas de tortura y de elaboración de explosivos con capacidad para 120 personas. Y así han encontrado por lo menos 17 campamentos equipados para tal fin en varios estados de México que pertenecen al temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Pruebas contundentes confirman la presencia de los llamados narcomercenarios, de nacionalidad colombiana, quienes serían los encargados de impartir las clases.

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“Los diferentes cárteles mexicanos, especialmente el CJNG, uno de los más violentos, valoran la experiencia de los colombianos. Se encontraron en algunos de los campamentos instalaciones similares a las que utiliza la guerrilla, con zanjas de arrastres, trincheras, etcétera”, dijo a Semana un funcionario de la Secretaría de la Defensa Nacional de México.

Brian Cogan, el juez que dirige el juicio contra Guzmán Loera, ha evitado exponer los detalles de los asesinatos cometidos por la organización criminal del capo.

Su argumento es porque se trata de un juicio enfocado en temas de narcotráfico y no en homicidios.