“El Cambio”, más gasto

30 enero 2018 | 12:03 hrs |

Por Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Vuelve a fallar el flamante delegado de Gobernación, Alejandro Montano Guzmán. *** En su tercera conferencia de prensa, acompañado de los delegados federales de la entidad, producto de ese esquizofrénico afán de no confrontarse con Miguel Ángel Yunes Linares, expresó que el aumento de la violencia en Xalapa, es una situación que “compete de manera directa a las autoridades municipales y estatales”. *** Falso. La seguridad pública es un tema en el que tienen participación -y responsabilidad- los tres niveles de gobierno. El hecho de que el alcalde de Xalapa, Hipólito Rodríguez, y el secretario de Seguridad Pública, Jaime Téllez, se hayan confrontado a través de los medios de comunicación, no exime de compromiso al gobierno federal. *** Y, casualmente, el tema de la seguridad compete a la Secretaría que él –Alejandro Montano- representa, la de Gobernación. *** Apenas el pasado fin de semana su jefe, el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, anunció que el gobierno federal realizará operativos para reforzar la vigilancia en los estados que reportan índices altos de violencia. Por supuesto que Veracruz está incluido. *** De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana, realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) durante la primera quincena de diciembre de 2017, el 75.9% de la población mayor de 18 años de edad consideró que vivir en su ciudad era inseguro. Las ciudades con mayor percepción de inseguridad son Reynosa, Chilpancingo, Fresnillo, Villahermosa y Coatzacoalcos. *** La violencia en Xalapa, entonces, no sólo compete a Hipólito Rodríguez y Miguel Ángel Yunes. También el gobierno de Enrique Peña Nieto debe hacer lo que le toca.

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En diciembre de 2016, cuando Miguel Ángel Yunes Linares declaraba a la entidad en “emergencia financiera” y se rasgaba las vestiduras exigiendo al gobierno federal un rescate, el entonces secretario de Hacienda, José Antonio Meade, respondió que cualquier apoyo adicional a una entidad federativa estaría supeditado al esfuerzo que la administración local hiciera para superar sus problemas financieros.

Lo que la Federación esperaba del gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares era una señal, algún indicio de que se encaminaba hacia un esquema de control en el gasto operativo.

Este lunes el secretario de Finanzas y Planeación del gobierno estatal (el segundo en apenas 14 meses) Guillermo Moreno Chazzarini, entregó a la Comisión de Vigilancia del Congreso local el informe de la cuenta pública correspondiente al cuarto trimestre del 2017.

En el documento queda plasmado que, contrario a la lógica de un gobierno en “emergencia financiera”, la administración de Yunes Linares no sólo no redujo el gasto operativo, sino que lo aumentó respecto al último año de la administración de Javier Duarte.

Contrario a lo que establece la Constitución local, el gobernador de Veracruz le solicitó el Congreso, en diciembre del 2016, un plazo adicional para hacer ajustes al presupuesto que presentó el gobernador interino Flavino Ríos Alvarado. Los diputados le concedieron 90 días para hacer las modificaciones que considerara pertinentes.

Sin embargo, una vez cumplido el plazo, el mandatario estatal se limitó a informarles a los legisladores que los ajustes al presupuesto aprobado se irían haciendo conforme se fueran necesitando. Esto es, que desdeñó el análisis y la validación que los diputados hicieron de presupuesto y se atribuyó la autoridad para disponer de los recursos como mejor le pareciera.

Ahí están los resultados.

Los gastos de operación en la administración estatal se incrementaron en más de 7 mil millones de pesos en el 2017, respecto al 2016.

Apenas el viernes pasado, la empresa calificadora Fitch Rating dio a conocer que en 2017 los recursos por concepto de participaciones federales que recibieron los estados y municipios se incrementaron 11.3%, en términos nominales, con respecto a 2016 y se situaron 4% por arriba de lo contemplado originalmente en el

Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para ese ejercicio fiscal.

De acuerdo con el reporte de participaciones federales transferidas a estados y municipios, emitido por la Secretaría de Hacienda, con corte al mes de diciembre de 2017, en el año sumaron 772 mil cien millones de pesos, contra los 693 mil 700 millones del 2016.

Las entidades federativas que mayor incremento recibieron fueron San Luis Potosí (24.0%), Baja California Sur (20.5%), Veracruz (17%) Estado de México (15.5%), Baja California (15.0%) y Chihuahua (14.8%).

Veracruz fue, pues, la tercera entidad más favorecida con recursos adicionales del gobierno federal y sin embargo esos fondos se perdieron en el excesivo gasto operativo de la administración de Miguel Ángel Yunes Linares.

Un mito más por parte del gobernador de Veracruz. Así como mintió al ubicar al déficit financiero de la entidad por encima de los 20 mil millones de pesos, también engañó a los veracruzanos al anunciar con algarabía un “plan de austeridad” que, en los hechos significó gastar miles de millones de pesos más de lo que gastaba al final de su gestión Javier Duarte.

¿Es ese el cambio que prometió?

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Epílogo.

En el juego electoral, el tema de las “percepciones” adquiere especial relevancia. Eso lo sabe el representante en Veracruz de Morena, Manuel Huerta Ladrón de Guevara. Este lunes soltó el cuento de que la reciente reunión entre Peña Nieto y Yunes Linares habrían convenido ambos recurrir al “Plan B” en Veracruz, en vista de que el primogénito del gobernador “no levanta”. Según el dirigente de Morena, Presidente y Gobernador acordaron impulsar, ahora, a Pepe Yunes, para ver si con ese sí pueden derrotar a Cuitláhuac García. Por lo tanto, si como se prevé, en los próximos días empieza a recortar distancias el precandidato priista, Manuel Huerta dirá: “¡Ya ven, se los dije!”. Y si eso no sucede, entonces dirá que la fuerza de su candidato impidió que crecieran sus contrincantes. Toda una fantasía. *** Miente el diputado Sebastián Reyes Arellano al argumentar que “malinterpretaron” sus palabras. No había espacio para la confusión. Él dijo que los habitantes de Coatzacoalcos no percibían que hubiera problemas de inseguridad y violencia y que eso sólo se veía en los medios de comunicación. No me explico cómo pretendía “tranquilizar” a sus paisanos con tremendo desatino. Hoy que busca nuevo hueso, sale a disculparse y decir que no le entendieron. ¡Qué casualidad!

filivargas@gmail.com

*Esta es opinión personal del columnista.