El bulevar de los Yunes

6 octubre 2017 | 11:44 hrs | Gilberto Haaz Diez

*“Haz algo maravilloso y hazlo público”, frase de Steve Jobs, el genio de Apple, que Tim Cook recordó en su tuiter, a seis años de la muerte de ese inolvidable talento. Camelot.

Anuncia el gobernador del bieno, Miguel Ángel Yunes Linares, que inicia no el bulevard de los corazones rotos, como canta Joaquín Sabina, inicia el bulevard de Boca del Rio, ampliación Veracruz, donde ahora reinan y gobiernan por los siglos de los siglos, amén. Más mejor, diría un paisanito, después que el grandote Dante Delgado Rannauro, dueño de Movimiento Ciudadano, diera ante Loret de Mola (me dijeron quienes lo vieron, es muy temprano para mí y echo la meme) el visto bueno para que su hijo vaya por la candidatura de seis años, que tienen muy amarrada electoralmente, porque con los votos del PAN y PRD y MC, no se ve del otro lado quién les pueda ganar, ni con Messi y Neymar juntos, al menos que hubiera (ah los hubiera) una alianza entre Morena y el PRI y sacaran un candidato perrón, entonces sí, pero eso se ve más difícil como que Cataluña se rinda ante Rajoy. Dante apostó a ganar, y ahora en alianza con los Yunes dejó atrás todos los agravios que existían. Quien esto escribe recorre ese bulevar casi cada semana. Tengo un guía, mi hermano Enrique, que al lado de Rico hablan maravillas como si fuera el bulevar de las estrellas en Hollywood, al que solo le faltarían las firmas y huellas de los famosos. Ha quedado muy bien, moderno y con exhibición de escultura a cada rato, como apenas llegaron las de Leonora Carrington y el difunto José Luis Cuevas, y papá Yunes lo pondera porque ahora avienta la milloniza al otro hijo (10 kilómetros, 150 millones de pesos), el exsenador Fernando Yunes Márquez, que alcalde electo es de Veracruz y que junto a Morelli, otro bienamado panista, harán una dupla como la de Cristiano Ronaldo y Benzema en el Real Madrid. Bulevard que llegará hasta el Centro Histórico, ciudad a la que se extrañan los viejos tranvías, que un día un tonto alcalde mandó quitar y hoy sería nuestro San Francisco californiano, aquellos viejos tranvías que recorrían Veracruz y que algunos usamos y añoramos con nostalgia.

 AQUELLOS AÑOS DE LOS 90s

 Atrás quedaron los días que esa zona era como la Franja de Gaza, cuando un locochón panista, el primero que ganó Veracruz, un pelotero a la bola, batiriba-tiri-ba (Roberto Bueno Campos), fijó por sus pistolas una especie de Muro en la división Boca del Río-Veracruz, haciendo y emulando al Trump que algunos llevan dentro, en 1994 fijó un murete elevado que nadie quitó, territorio que un día, después de diez u once años, recuperaron las huestes del PRI con el desaparecido Salvador Manzur Díaz, a quien le buscan los sheriffes, pues ha salido por piernas, como muchos; luego los Yunes, con el voto de los electores han recuperado y aseguran sus fans que no se las van a entregar nunca jamás. Quizá en el 2090, cuando ya muchos de nosotros por aquí no andemos dando guerra y los nietos reinen. Así es como se entra a la historia, me decía un yunista todo relajado, dejando las grandes obras. Cierto, Dante un día, de la mano del muy querido y recordado, notario Gerardo Gil Ortiz, mendingaron a los ricachones pudientes que vivían en Costa de Oro, para que dieran la anuencia de que allí mismo harían un bulevard, para ganarle al mar ese espacio donde hoy lucen vialidades y hoteles de primera, como el Holiday Inn y el Camino Real, que es inversión de los hermanos Schettino, orgullosos orizabeños. Ahora quizá en alianza vayan juntos a poner la primera piedra, Dante, Anaya y la Barrales (más ahora que Margarita Zavala al parecer se va de independiente), tres que harán historia, dicen, y que cambiarán la faz de la tierra para que jamás de los jamases ni siquiera a México les vuelva a entrar otro temblor, ya ven ustedes como son los políticos, Kruchev decía que hacían puentes donde no había ríos. Junto a ese bulevard de Boca hay una gran obra, el ‘Foro Boca’ de Rojkind Arquitectos, un arquitecto que busca el Premio Priktzer, el Nobel de la arquitectura, que otorga la Fundación Hyatt a los más picudos del mundo, un escenario para conciertos de música clásica, donde el pueblo verá a su Sinfónica y oirá a Beethoven y Schubert y oirá a los tenores, que dejo para otra entrega de escrito. Una vez la vimos por fuerita, pero la seguridad de la albañilería y constructores no nos dejó pasar, ni pese a que le dimos el santo y seña que usan los Yunes cuando pisan ese territorio, que los electores les han patentado, por los siglos de los siglos, amén. Que la paz del Señor sea con ellos, y con nosotros.

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*Esta es opinión personal del columnista