El “bendito” alzheimer

18 abril 2017 | 20:48 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

DICE EL Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares que dedicó 13 años de su vida a “documentar el atraco a las arcas públicas de Veracruz”, y durante ese tiempo (desde el 2004) comenta: “exhibí la corrupción y demandé que se frenará el saqueo”, algo que, sin duda, se le agradece, aunque cabría preguntarle si entonces, ocupadísimo como estaba en sustentar la mala administración fide-duartista, ¿desvió su atención de encargos públicos que tuvo, como el de director general del ISSSTE, de 2006 a 2010, y antes, subsecretario de Prevención y Readaptación Social durante los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada, lo cual implicaría que no cumplió a plenitud con esa responsabilidad ocupado, como andaba, en perseguir a sus eternos rivales? También asegura en una melodramática declaración que, “mi familia tuvo que pagar las consecuencias de haber denunciado a los corruptos” y aunque no da nombres, asegura que su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, actual alcalde de Boca del Río, “(…) salvó la vida milagrosamente después de un grave atentado”, y cual Quijote del siglo XXI afirma que “así de fuertes y sucios son los intereses que los Yunes, desde la oposición, afectamos y pusimos al descubierto”.

Y UNO se pregunta: ¿Es Miguel Ángel Yunes un paladín de la justicia que ha sufrido agravios por su valentía? ¿Qué ha sido perseguido, amenazado, secuestrado o, incluso, encarcelado por la defensa de sus ideales? Más bien, afirman voces autorizadas, se trata de un hombre carcomido por el odio, abusador del poder conferido, como cuando se desempeñó como Secretario de Gobierno con Patricio Chirinos Calero que, víctima de la dipsomanía, le permitió hacer y deshacer a su antojo. Se le identifica como represor de movimientos campesinos en el norte del Estado, donde por lo menos 2 dirigentes agrarios fueron muertos en circunstancias nunca aclaradas; perseguidor de periodistas que no coincidían con sus discutibles tesis sobre la ley (del embudo) y el orden, como Ángel Leodegario Gutiérrez Castellanos y José Pablo Robles Martínez, director de Política, y Diario del Istmo y Sur de Veracruz (hoy Imagen de Veracruz), respectivamente, ya que a uno lo presionó quitándole toda publicidad, utilizando para ello a Miguel Melchor López Azuara, del cual, incluso fue juez para casarlo en ¿terceras, cuartas? nupcias con la nieta de un empresario periodístico al cual el chiriyunismo le pagaba diariamente las 8 columnas de su primera plana y, además, despojándole de su notaría pública argumentando que “no la atendía personalmente”, con lo cual también debió habérsela quitado a por lo menos la mitad de los fedatarios que entonces había en la entidad, y al otro presionándolo con auditorías fiscales en busca de evasiones de impuestos, lo que nunca prosperó por falta de pruebas.

NO ES nuevo su odio contra políticos de oposición, aunque haya logrado, ahora, la gubernatura mediante una alianza absurda con izquierdistas -los del PRD veracruzano- alguna vez al servicio de Fidel Herrera y Javier Duarte, tal como consta en fotografías y prebendas recibidas, y un panismo arribista que ha hecho a un lado al panismo tradicional para hacer realidad su sueño, aunque sea por solo 2 años, pero esperando extender el yunismo con uno de sus hijos como gobernador en el 2018.

AÚN SE recuerda el intento de vejación al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, líder indiscutible del Partido de la Revolución Democrática desde hace más de 20 años, cuando le envió a un grupo de travestis a ciudad Cardel para que se fotografiaran con él y uno de ellos intentara besarlo en la mejilla para, posteriormente, exhibirlo malévolamente. Sus declaraciones burlescas contra políticos de altura, verdaderos servidores como don Fernando Gutiérrez Barrios, el llamado “Hombre Leyenda”, cuando un diario veracruzano publicó el acta original de nacimiento de Patricio Chirinos diciendo que no era veracruzano sino potosino, nacido en Tamuín, y entonces, sin más preámbulos declaró que “el gobernador Chirinos no necesita vestirse de jaranero para acreditar su origen”, en grosera alusión al, también, llamado “cancerbero del sistema” -como lo bautizara el inconmensurable periodista Julio Scherer García cuando fue director de Excélsior-, porque gustaba portar con orgullo la guayabera y el paliacate jarochos, mientras que el potosino gustaba camisas de seda y finos trajes comprados con dinero público.

EN FIN, quien hoy habla de ser atacado por combatir a los corruptos, olvida muchas cosas de su pasado, como su afán de ser gobernador de Veracruz cuando aún era priista usando recursos públicos para costear una precampaña como presidente del PRI estatal, por segunda ocasión, solo esperando la formalidad de una convención que creía le iba a dar el encargo en forma unánime por lograr el “carro completo”, cuando en realidad, propicio la derrota más amarga y estrepitosa al “tricolor” al perder 107 de 210 presidencias municipales en el proceso de 1997, entre ellas la capital del Estado -que hoy nuevamente estaría a un paso de perder para la candidata oficial de la alianza PAN-PRD-, convirtiéndose en su Waterloo político. Documentar la historia de corrupción de 2004 a la fecha no fue, seguramente, tarea fácil, y Yunes Linares debió destinar muchas horas de sus antiguos encargos a esa actividad que, por otra parte, le permitió ascender a la gubernatura, sin embargo, tanto el ISSSTE como la subsecretaría de Prevención y Readaptación Social no le pagaban para eso, pues al final del día la Procuraduría General de la República dice que no fue gracias a la denuncias del Gobernador por lo que se giró la orden de aprehensión y, posterior detención de Duarte de Ochoa en Guatemala –como trato de montarse-, sino por las denuncias que en tiempo y forma interpusieron tanto el Servicio de Administración Tributaria como la Auditoria Superior de la Federación a partir de las auditorías a los ejercicios 2013, 2014 y 2015.

LO BUENO de todo esto es que, tras la aprehensión de Duarte, Miguel Ángel Yunes se dedicará ¡por fin! a gobernar y tratar de contener la creciente delincuencia que propicia entre 5 y 6 muertes diariamente a lo largo del Estado, además de infinidad de secuestros, robos de cajeros, bancos, casas habitación y asalto a transeúntes. Ya la obsesión duartista debe hacerla a un lado y dedicarse a su verdadera responsabilidad que es la seguridad, la creación de empleos, educación de calidad, garantizar la salud y fomentar la inversión. Los veracruzanos así lo demandan y ya es tiempo de que lo haga. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista